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Análisis

Ya es hora de que nos vean, nos lean, nos escuchen

“¿No se dan cuenta de que vivir al lado de una mujer sumisa, que a todo dice que sí, que no habla por miedo a ser golpeada, a quienes más afecta es a los hijos y al marido mismo?”, escribe BEATRIZ RIVAS

Por Beatriz Rivas
9 nov 2019

Ilustración: Raquel Moreno

Ya es hora ­–digo yo– de que las mujeres seamos más protagónicas, de que tomemos la palabra, los foros y escenarios. De que nuestro actuar y opinión realmente sean tomados en cuenta. De seguir generando ideas y propuestas inteligentes que tengan peso. De convertirnos en líderes. De tomar decisiones valientes, que colaboren a conseguir más justas e igualitarias oportunidades en evidente beneficio no sólo de nosotras, sino de la sociedad en su conjunto.

En muchos ámbitos, ya hemos (¿hemos?, me reclamarían quienes han dejado su vida en el intento) conseguido éxitos. En el mundo de las finanzas y la diplomacia hay varios nombres que nos representan: Alicia Bárcena, Gabriela Ramos, Irene Espinosa, Úrsula Von der Leyen, Christine Lagarde y Kristalina Georgieva (entre muchas otras) han logrado destacar, ocupando altos puestos desde donde se rige la política económica y los organismos multilaterales. Las filas de diputados y senadores cuentan con más presencia femenina: Laura Angélica Rojas y Mónica Fernández presiden las dos cámaras. Y eso no es poca cosa. Pero sólo es otro escalafón superado.

Desde que Griselda Álvarez presidió la gubernatura de Colima en 1979, hasta la fecha, solo hemos tenido nueve mujeres al frente del gobierno de un estado. Una cifra lamentable. Y solo seis mujeres han contendido por la presidencia de la República.

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Las mexicanas votaron por primera vez en 1953 (¡qué tarde lo hicimos!) y es justo reconocer que hemos avanzado, pero todavía nos falta un largo y necesario camino por conquistar. Y lo repito, porque parece que muchos hombres no lo entienden: esto beneficiará a todos, a la sociedad completa. ¿No es fácil darse cuenta de que en un mundo ideal, quienes educan a sus hijos deberían ser mujeres alfabetas, letradas, cultas, inquietas, llenas de cuestionamientos, ambiciosas, trabajadoras, tenaces, que andan por la vida sin culpas? Mujeres independientes a nivel emocional y económico, llenas de fortaleza. Valientes, en búsqueda permanente. Satisfechas. Seguras de sí mismas. Que puedan hablar sin temor a ser censuradas, violentadas. ¿No se dan cuenta de que vivir al lado de una mujer sumisa, que a todo dice que sí, que no habla por miedo a ser golpeada, a quienes más afecta es a los hijos y al marido mismo? ¿Acaso los hombres no puede reconocer lo denigrante del hecho de que su esposa siga casada únicamente porque no pueden mantenerse solas, porque dependen de ellos? 

En el mundo de la cultura (un mundo al que, temo, la 4T no le da la merecida importancia), seguimos rezagadas. Basta poner en Google: "escritores mexicanos". Hagan la prueba y analicen los resultados. Vemos una página titulada: "Los 40 escritores mexicanos más famosos de la historia", en la que solo hay 7 mujeres. Y entre ellas, las de siempre (sin quitarles méritos): Sor Juana, Garro, Castellanos y Poniatowska. En otra página que presume de recomendar a los 10 escritores mexicanos que "debes leer", aparecen Sor Juana, Rosario Castellanos y Laura Esquivel, representando apenas un 30 por ciento. 

Y no, no se trata de cuotas. Yo odiaría aparecer en alguna lista para cubrir una cuota obligatoria, por "llenar" el 50 por ciento necesario. Se trata de que se sigue considerando a la literatura escrita por mujeres como una literatura menor, que sólo leen las mujeres. Sugiero que hagan una pequeña encuesta: pregunten a los hombres con quienes comparten espacios (amigos, esposos, jefes, hijos, compañeros de trabajo) si leen libros escritos por mujeres. ¿Cuáles? Que les digan qué están leyendo o los nombres de sus autores favoritos. Y ya abusando de su tiempo, cuestiónenlos, así directamente, por qué no leen novelas escritas por mujeres. Estoy segura de que sus respuestas estarán guiadas por prejuicios, de que pocos podrán exponer argumentos lúcidos y de peso. 

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Lo mismo sucede en otros entornos culturales: pintura, escultura, cine, música. No es cuestión (según yo, una feminista trasnochada y conservadora) de pelear, agredir, romper o rivalizar, sino de sumar. Porque quienes no han convivido con una mujer libre, feliz, independiente, chingona e inteligente, no saben lo que se pierden. Poseemos el 50 por ciento de la historia, de la sabiduría, de los mitos, la genialidad y sensibilidad del ser humano. ¿Hay alguna razón válida para desperdiciar este porcentaje de experiencia?

Así que ya es hora (digo yo) de que nos vean, nos lean, nos escuchen, nos sientan, nos respeten, nos admiren y nos quieran. Todos (sí; todos todos todos) saldremos beneficiados.


@Brivaso

Beatriz Rivas

La autora es novelista. Ha publicado, entre otros libros, "La hora sin diosas", "Jamás, nadie", "Dios se fue de viaje" y "Fecha de caducidad", todos en Alfaguara. Tiene cuatro vicios: escribir, leer, viajar y tomar mucho whisky

Beatriz Rivas

La autora es novelista. Ha publicado, entre otros libros, "La hora sin diosas", "Jamás, nadie", "Dios se fue de viaje" y "Fecha de caducidad", todos en Alfaguara. Tiene cuatro vicios: escribir, leer, viajar y tomar mucho whisky

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