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Análisis

Trump y los impuestos: la historia del hombre de negocios que ganaba menos que todos

Donald Trump no pagó impuestos durante varios años y, en 2016, el año de su campaña electoral, pagó 750 dólares. A todos los demás, ciudadanos, inmigrantes, con documentos o sin ellos, el IRS nos audita cada dólar y sus centavos.

Por Eileen Truax
29 sep 2020

TRUMP
Donald Trump en un reciente encuentro con reporteros. Foto: The White House.

EMEEQUIS.– Cuando recibí la carta, no podía creerlo: el IRS, la agencia estadounidense encargada de la recaudación de impuestos –equivalente al SAT mexicano– había notado algo raro en mi declaración del año anterior y me avisaba que iniciaría una auditoría. Me dolió el estómago como cuando era niña y sabía que me iban a regañar, pero no sabía por qué. ¿Hice declaración el año pasado? Sí, y el anterior, y el anterior, y los once previos a esos. ¿Y pagué? Sí; hice algunas deducciones previstas en la ley, pero pagué una buena cantidad. ¿Será un error? Llamé a mi empresa contable, que ofrece asesoría jurídica para estos casos, y dejé todo en sus manos. Una semana después, tenía una cita con una auditora fiscal del gobierno de Estados Unidos.

Esto ocurrió en el verano de 2016, mientras yo reporteaba la campaña presidencial de ese año. Viajé a Nevada para cubrir a Hillary Clinton y a Arizona para cubrir a Donald Trump. La contienda transcurrió como todos sabemos, y yo no dormía entre el proceso de la auditoría y las declaraciones del candidato republicano que todos los días “daba nota”, empezando por aquello de que los mexicanos eran violadores y narcotraficantes, y a partir de ahí diciendo una barbaridad antiinmigrante cada vez mayor que la del día anterior. Y estábamos en eso, cuando salió el tema de sus declaraciones de impuestos. 

En Estados Unidos ha sido una formalidad histórica la publicación de las declaraciones de impuestos de los candidatos a la presidencia; es una prueba de que han cumplido con su parte del pacto social, y sirve también para transparentar la procedencia de sus bienes. Pero Trump, desde el primer momento en que fue cuestionado, se negó a presentar estos documentos. El tema se volvió uno de los puntos débiles de su campaña. 

Aunque desde entonces los expertos en derecho fiscal explicaban que era probable que Trump ocultara sus declaraciones debido a que sus negocios se encontraban mal financieramente, la investigación del diario The New York Times publicada esta semana puso en dólares y centavos lo que el presidente no quería que se supiera. Echando mano de recursos legales frecuentemente utilizados por empresarios y magnates –como reducir el monto de sus ganancias anuales invirtiéndolas inmediatamente en otro proyecto aún no redituable–, el “exitoso” hombre de negocios reportó pérdidas económicas en 11 de los 18 años revisados por los periodistas del Times. Esto es, en dos de cada tres años, no pagó impuestos.

La investigación da algunos detalles en cifras y transacciones que, estrictamente, no violan la ley –una ley fiscal que, como las de muchos países, está creada para proteger a los grandes inversionistas–, pero que evidencian el mal manejo que ha hecho Trump de sus finanzas. Más que evidenciar transacciones ilegales –que sí las hay– en sus declaraciones de impuestos, la reticencia inicial del entonces candidato buscaba evitar que se desplomara la imagen que lo colocó en las preferencias electorales: un empresario que sabe negociar, que siempre gana, y que lleva esas cualidades al poder.

Estos son los argumentos que me tocó escuchar durante ese año electoral, cuando asistía a los mítines de Trump. En el condado de Orange, en California, un joven me dijo que votaría por Trump porque usaría sus conocimientos financieros para mejorar la economía del país. En Phoenix, Arizona, una mujer me dijo que no le molestaría saber que el empresario se había valido del sistema para beneficiarse, porque pensaba que haría lo mismo por Estados Unidos ante el resto del mundo.

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En esos días, tras muchas horas de angustia y varias citas entregando estados de cuenta bancarios, y comprobantes de gastos e ingresos, finalizó mi auditoría. En mi declaración del año previo omití entregar uno de mis comprobantes de ingresos –uno de nueve, que se traspapeló por ahí–. Como la cantidad estaba registrada como ingreso en mi cuenta de banco, el IRS decidió investigar por qué no la había reportado. Terminada la auditoría, me cobraron el adeudo correspondiente más una multa por omisión.

Mientras en los debates electorales Trump evadía el tema de la publicación de sus declaraciones de impuestos –y yo me preguntaba por qué la ironía me tenía que perseguir–, en los actos de campaña acusaba a los inmigrantes, en especial a los indocumentados, de abusar de “miles de millones” de dólares en servicios sin pagar impuestos. Pero la realidad es otra, y tanto los republicanos como el propio Trump lo saben. 

Año con año, los millones de trabajadores inmigrantes que no cuentan con un número de seguro social (el número de identificación fiscal para quienes residen legalmente en el país), pagan impuestos a través de un número que suple la falta del otro documento: el número se conoce como ITIN y con él se pagan impuestos, pero no sirve para recibir servicios sociales; las personas que pagan impuestos por esa vía, no verán reflejada esa cantidad en los programas de seguridad social porque no tienen derecho a ellos. 

Aún así, los impuestos pagados vía ITIN en 2015, de acuerdo con el propio IRS, sumaron más de 13 mil 600 millones de dólares pagados por 4.3 millones de contribuyentes; esto es, cada contribuyente pagó en promedio 3,162 dólares. Un año después, en 2016 –el año en que me hicieron una auditoría– Donald Trump pagó por impuestos solo 750 dólares.

Si la publicación de la investigación sobre su situación fiscal le restará credibilidad entre sus votantes en las elecciones de este noviembre, aún está por verse; lo que es claro es que al presidente le conviene continuar en el cargo por cuatro años más: en ese periodo, de acuerdo con el Times, el presidente deberá pagar adeudos por más de 520 millones de dólares, incluida una hipoteca sobre la Trump Tower de Nueva York. Ese monto es apenas el 1 por ciento de los 52 mil millones que en el mismo periodo podrían aportar los inmigrantes indocumentados a las arcas del país.

 

 

@EileenTruax

 

 

 

TRUMP

Eileen Truax

Eileen Truax es una periodista mexicana especializada en migración y política. Es autora del libro “El muro que ya existe. Las puertas cerradas de Estados Unidos” (HarperCollins). Actualmente es fellow del programa Knight-Wallace para periodistas en la Universidad de Michigan.

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Eileen Truax

Eileen Truax es una periodista mexicana especializada en migración y política. Es autora del libro “El muro que ya existe. Las puertas cerradas de Estados Unidos” (HarperCollins). Actualmente es fellow del programa Knight-Wallace para periodistas en la Universidad de Michigan.

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