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Análisis

AMLO y Trump cumplen un año de relaciones peligrosas

La diplomacia de López Obrador se resume en el mantra: “la mejor política exterior es la interior”. ¿Es esto suficiente ante el encendido discurso del presidente de la nación más poderosa del mundo? Balance de una relación tormentosa, a un año de gobierno. Análisis de Wilbert Torre.

Por Wilbert Torre
29 nov 2019

"Uno de los factores que podrían descarrilar el proyecto de AMLO es un mal manejo de la relación política con Estados Unidos". Fotos: Cuartoscuro.com y The White House.

Al cumplirse un año de inaugurado el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la relación México-Estados Unidos atraviesa por uno de sus momentos más inciertos y delicados. El panorama borrascoso ha alcanzado los vínculos políticos y económicos con Canadá.

El nuevo régimen llegó con otros horizontes –el fin de la guerra contra el crimen organizado y la idea de que la mejor política exterior es la interior–, pero no ha sido capaz de darles funcionalidad y adaptabilidad institucional.

Al no lograrlo, ha generado cortos circuitos y choques en distintos planos de la cooperación con Canadá y Estados Unidos, y de manera subrayada en los planes de inversión empresarial hacia México de los países que forman la región de Norteamérica.

A modo de ejemplo, el tema trascendente de los planes de inversión en el sector energético desapareció de la mesas de cooperación con ambos países. Un buen número de propuestas han quedado en el limbo bajo el mantra: “la mejor política exterior es la interior”. 

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El último golpe de Donald Trump –clasificar como terroristas a los carteles mexicanos, lo que podría abrir la puerta a intervenciones norteamericanas en territorio nacional–, es la síntesis del juego que el vecino ha jugado un año con el gobierno de AMLO: “Atrápame si puedes”.

Es evidente que ni López Obrador ni el canciller Marcelo Ebrard han estado cerca de atemperar los ánimos del presidente norteamericano. El nuevo régimen no ha encontrado la forma de acercarse a Trump para mantener bajo relativo control su tendencia a usar a México una y otra vez –como dijo sin reservas el 26 de septiembre pasado– para proteger la frontera o revitalizar su base electoral en el propósito de reelegirse en noviembre del próximo año.

ESTADOS UNIDOS NO TIENE AMIGOS

AMLO y Ebrard han fracasado en la intención de meter a Trump en el carril que desean. El problema parte de un conjunto de conflictos identificados en casa:

–La ambigüedad del gobierno de AMLO respecto de la alianza que Calderón y Bush pactaron en la Casa Blanca en el otoño de 2006 para combatir a los carteles.

En el clásico juego retórico del presidente, esa guerra se acabó. En la realidad, su administración no ha institucionalizado decisiones –ni dentro del país ni en su relación con sus socios regionales– ni ha dado pasos concretos para regular las drogas y provocar un giro en el sentido represivo de la estrategia.

El desplome en el decomiso de drogas –en el primer trimestre de 2019 el gobierno solo confiscó 4 kilos de cocaína, una caída abismal comparados con el millón 331 kilos retenidos por el gobierno de Peña en el mismo periodo– ha generado fuertes presiones de Estados Unidos y de la DEA, que tuvo un papel relevante en el frustrado operativo de captura de Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán.

–En sentido opuesto a las decisiones que afectan distintas zonas de la administración, el gobierno ha mantenido el presupuesto y los recursos humanos y materiales en la estratégica y delicada tarea de brindar protección a los mexicanos en Estados Unidos; pero al mismo tiempo se han debilitado las antiguas e importantes tareas de cabildeo y contención de grupos radicales, a consecuencia de la política de austeridad y de errores y conflictos institucionales.

–La tensa y distante relación entre el canciller Ebrard y la embajadora Martha Bárcena. Para fines prácticos, la Embajada mexicana en Washington está anulada. No figura ni es tomada en cuenta por la oficina principal de la Cancillería.

–Una alteración grave consistente en la politización del concepto y las funciones del Servicio Exterior Mexicano, a partir del nombramiento de cónsules que obedecen a intereses de Morena, el partido del presidente, y que tienen como propósito levantar una base de simpatizantes entre los migrantes mexicanos.

Ahora sabemos por qué Luis Videgaray entregó –verbo exacto– el Águila Azteca a Jared Kushner: durante más de dos años, el yerno jugó el papel clave de intermediario para hablarle al oído al presidente de los Estados Unidos y evitar que cayera en la tentación de tomar a México como rehén o como bolsa de boxeo.

Esa relación con Kushner –oscura y cuyos intereses y alcances desconocemos– le permitió a Peña mantener relativamente tranquilo a Trump. López Obrador no ha podido hacerlo.

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Es posible que AMLO haya creído que Estados Unidos era amigo de México y que era viable y positivo hacer acuerdos con Trump, en espera de reciprocidad. Pero Estados Unidos no tiene amigos. Tiene aliados.

Uno de los factores que podrían descarrilar el proyecto de AMLO es un mal manejo de la relación política con Estados Unidos. Es peligrosa la ambigüedad respecto de la ofensiva contra los Cárteles.

El gobierno de AMLO necesita definirse: está a favor o en contra de la guerra contra los Cárteles. Si rechaza esta posición vigente por 12 años, debe llevar institucionalmente a Estados Unidos al único giro que podría revertir la ecuación de las armas: un debate honesto y constructivo, con visión regional, para atender la regulación y las fallas que inducen el tráfico de armas, como escribieron en El Paso Times Mauricio Ibarra, cónsul de México en El Paso y Fabián Medina, jefe de la Oficina del canciller Ebrard.

La relación con Estados Unidos y Canadá requiere con urgencia señales claras en todos los ámbitos y un orden nuevo, diferente si se quiere, que resuelva los cortos circuitos y ayude a despejar el panorama borrascoso de la relación con América del Norte.

 

@WilbertTorre


Wilbert Torre

Wilbert Torre es periodista desde 1985. Entre otros libros es autor de Narcoleaks (Grijalbo, 2013), una radiografía de la alianza México-Estados Unidos contra el narcotráfico, y de Todo por una Manzana, una colección de perfiles de artistas mexicanos en Nueva York. Fue corresponsal en Washington y Manhattan entre 2003 y 2014.

Wilbert Torre

Wilbert Torre es periodista desde 1985. Entre otros libros es autor de Narcoleaks (Grijalbo, 2013), una radiografía de la alianza México-Estados Unidos contra el narcotráfico, y de Todo por una Manzana, una colección de perfiles de artistas mexicanos en Nueva York. Fue corresponsal en Washington y Manhattan entre 2003 y 2014.

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