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Olga y Delfina, la más rica y la más pobre del gabinete presidencial

Una nació en cuna de oro y otra en una casa precaria en Texcoco. Una tuvo como padre a un conocido notario y otra, un incansable albañil. Ellas son el reflejo de la desigualdad en el país con vidas que jamás hubieran coincidido… hasta que fueron llamadas por el presidente.

Por Redacción EMEEQUIS
16 jul 2021

Olga Sánchez Cordero y Delfina Gómez Álvarez, la más rica y la más pobre.
Delfina Gómez Álvarez y Olga Sánchez Cordero durante el informe de los primeros 100 días de gobierno del tercer año del presidente Andrés Manuel López Obrador. Foto: Graciela López / Cuartoscuro.com.

EMEEQUIS.– Cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que su gabinete reflejaría la realidad del país, lo dijo en serio: entre sus más cercanos colaboradores también hay una enorme desigualdad entre la persona más rica y la que menos tiene.

EMEEQUIS revisó las declaraciones patrimoniales de los miembros del gabinete legal y encontró que ambos polos están representados por dos mujeres: la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, como la más adinerada, y la secretaria de Educación Delfina Gómez, como la menos patrimonio tiene.

Sánchez Cordero no sólo tiene asegurada una vejez comodísima gracias a su pensión de más de un cuarto de millón de pesos al mes –258 mil pesos– que recibe por ser exministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sino también gracias a su sueldo mensual neto de 110 mil 877 pesos como titular de la Secretaría de Gobernación.

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No sólo eso: según su propia declaración ante la Secretaría de la Función Pública, cada año sus inversiones y otras actividades financieras le pagan 5 millones 569 mil pesos y recibe anualmente otros 2 millones 621 mil pesos por otro tipo de ingresos.

Otra parte de su fortuna está en los inmuebles que posee: Sánchez Cordero es propietaria de un departamento de lujo en Houston con un valor que oscila en los 11.2 millones de pesos y de otro más en México con un valor cercano a los 2.7 millones de pesos.

Además, la exministra reportó ser la dueña de dos terrenos: uno con valor de 2.4 millones de pesos –comprado al contado– y otro estimado en 90 millones de viejos pesos con más de 9 mil metros cuadrados, que pagó en 1992. 

“Tenemos cien años trabajando, 50 yo y 50 él”, dijo Sánchez Cordero en 2019 sobre el patrimonio que ha construido con su esposo, Eduardo García Villegas, titular de la Notaría 15 en la Ciudad de México, quien también proviene de una familia de exitosos abogados. “Nuestro patrimonio se ha hecho peso sobre peso, peso sobre peso... durante cien años".

DELFINA Y UN TSURU 1997

Su contraste es Delfina Gómez, la maestra que intentó ser gobernadora del Estado de México, quien por tener un cargo similar al de Sánchez Cordero –secretaria de Estado– su sueldo mensual neto también es de 110 mil 877 pesos.

La disparidad está en los instrumentos financieros y otros ingresos de la titular de la SEP: ella no reporta participaciones en fondos de inversión, valores bursátiles, bonos ni otros ingresos, excepto su salario como servidora pública y la cuenta bancaria a la que le depositan su salario.

Tampoco asegura ser propietaria de apartamentos de lujo: su único inmueble es una casa de 52 metros cuadrados de construcción que compró con un crédito en 1991 con un valor, en aquel entonces, de 186 mil 617 pesos.

Y entre sus otras propiedades valiosas que incluyó en su declaración de situación patrimonial destacan un vehículo Tsuru, marca Nissan, modelo 1997 que aún está a su nombre y joyas, como las que adquirió en el 2012 por 3 mil 860 pesos.



Primera página de las declaraciones patrimoniales de Olga Sánchez Cordero y Delfina Gómez Álvarez.


OLGA, LA DEL COLEGIO FRANCÉS

La desigualdad entre ambas integrantes del gabinete presidencial podría explicarse a partir del origen de cada una: la secretaria de Gobernación tuvo la fortuna de tener como papá al reconocido profesor en Derecho, y notario, Jorge Sánchez Cordero, quien le dio oportunidades que tenían muy pocas niñas en los años 50 y 60 del siglo pasado, y como mamá a una mujer, Olga Guadalupe Dávila, que estudió la carrera de Derecho.

Olga Sánchez Cordero estudió la educación básica en el Colegio Francés, un plantel para la clase media alta y alta en la Ciudad de México, y desde entonces tuvo acceso a una educación privilegiada: se volvió licenciada en Derecho por la UNAM y luego hizo una especialidad en Política Social y Administración en la Universidad College of Swansea en Reino Unido. 

Los contactos de su padre le dieron un impulso al inicio de su carrera y Sánchez Cordero no tuvo problema en encontrar trabajo en el mundo de la abogacía apenas egresó de la universidad. En poco tiempo conquistó el sueño de ser notaria, igual que su padre.

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Su carrera comenzó a brillar con luz propia en 1993, cuando fue nombrada magistrada numeraria del Tribunal Superior de Justicia y dos años más tarde hizo historia al convertirse en la primera mujer en ser ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, un cargo que desempeñó por 21 años. 

Actualmente, reside en el barrio más acaudalado de México, la colonia Lomas de Chapultepec, en una casona de altos techos, amplios pasillos y paredes donde cuelgan obras de arte y los recuerdos de una infancia cómoda y privilegiada.

VIVIR DE UNA MANERA DECOROSA

Delfina Gómez no tuvo el mismo inicio en la vida: su papá, José Guadalupe Gómez Pérez, fue albañil, y su mamá, Catarina Álvarez Maldonado, fue ama de casa.

Su familia vivía en una casa pequeña, de cimientos y paredes precarias, en una colonia obrera en Texcoco, Estado de México. La única manera de aspirar a una vida mejor, ha dicho en varias ocasiones la colaboradora del presidente, era estudiando, así que se dedicó a la escuela y, cuando podía, a ayudar a sus padres a “meter unos centavos extra a la casa”.

“Trabajé la mayor parte de mi vida en doble turno para vivir de una manera más o menos decorosa”, dijo Delfina Gómez en 2017 a la agencia de noticias EFE, a la cual le contó que nunca se casó porque decidió no distraerse de sus estudios para sacar adelante a sus papás.

Su primera experiencia laboral profesional fue como maestra de primaria en la Escuela Primaria “Dr. Gustavo Baz”, instalada sobre caminos de terracería en la colonia San Pablito Calmimilolco, en Chiconcuac, Estado de México. Y gracias a su trabajo en aulas marginadas fue presidenta municipal de su natal municipio, luego diputada federal, senadora y actual secretaria de Estado.

A pesar de no contar con los mismos apoyos que tenía Sánchez Cordero, la trayectoria académica de Delfina Gómez supera a la de su compañera, la adinerada secretaria de Gobernación: la mexiquense tiene una licenciatura en Educación Básica por la Universidad Pedagógica Nacional y dos maestrías, una en Educación con especialidad en Administración y otra más en Pedagogía.

 

@emeequis 

 

 


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