En el mundo del crimen organizado destacan pocas mujeres, pero eso no significa que el papel que asumen no sea decisivo.
Quizá su vida real no se acerca a la ficción narrada en la novela La Reina del Sur, pero el arrojo, la ambición, las dotes de intriga y traición no les son ajenas.
Pocas veces se sabe de ellas porque quedan opacadas por la notoriedad que adquieren sus colegas hombres. María Antonieta, Cantalicia y Angélica son tres ejemplos de mujeres que han elegido incursionar en el negocio de las drogas.
Estas son las historias de la vida de estas generalas del narco.
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