La llegada de la primavera democrática a México en 2000 no trajo consigo aires de honestidad. La década transcurrida de entonces a la fecha ha estado salpicada constantemente por la corrupción. Los expedientes de las 210 denuncias penales presentadas por la Secretaría de la Función Pública, obtenidos por emeequis vía la Ley de Acceso a la Información, dan constancia de un rosario de transas que involucran desde millones de dólares hasta unos cuantos pesos.
Cuadro a cuadro, hoja a hoja, se desglosan las venas abiertas de la corrupción. Son un catálogo de prácticas delictivas en las dependencias públicas: fraude, administración fraudulenta, uso indebido o abuso de atribuciones y facultades, ejercicio indebido del servicio público, peculado, cohecho, extorsión, robo, delitos contra el consumo y la riqueza nacionales, falsificación de documentos y usurpación de funciones.
Ningún sector del gobierno se salva. Así como se hacen contrataciones a modo en el Servicio Postal Mexicano, se abusa de las atribuciones en el Sistema de Administración Tributaria. Igual se desfalca en el Colegio de la Frontera, como se esquilma el programa para aliviar la miseria en Oaxaca. Al tiempo que algunos dineros de la Secretaría de Educación Pública se convierten en botín personal, el IMSS se vuelve escenario de una compra ilegal de millones de dólares. Pero lo que no tiene pierde es Pemex, que se ha convertido en un auténtico nido de serpientes. Ya lo verán líneas abajo.
› Tecnología
El mundo del futuro según Jaque Fresco
› Sociedad2011: ¿El año de El Chapo o de El Chicharito?
› SociedadNo habrá premio para Marisela Escobedo
› SociedadCorrupción
› Cultura¿Es caliche o mera tatacha?
› OciologíaBlowup – Ake Parmerud
Columnas› Las plumas de la serpiente
Daños colaterales
› Manual de la buena lesbiana¿A quién se encomienda una buena lesbiana? (III)
› SonoramaAño nuevo, rolas nuevas
› La cáscara de la historiaLa buena: el nuevo presidente de la Corte; la mala…
› La cáscara de la historiaPenélope y la transparencia
› La cáscara de la historiaMarcelo Ebrard, su lado autoritario
› La cáscara de la historiaAlejandro Encinas, una carambola de tres bandas
› Permanencia involuntariaLa cinta blanca
› Tinta frescaMalayerba
Entrada por salida› eme aquí