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Nepotismo en el nombre de Dios

El gobernador de Morelos y sus 28 apóstoles
Del estado de Morelos se pueden contar muchas cosas: que el secuestro ha sido parte de su paisaje en los últimos años; que llegan y se asientan narcos sin que haya gobierno alguno que los toque; que sus policías encabezan las bandas de secuestradores; que el cártel de los Beltrán Leyva han sentado sus reales con plena tolerancia y complacencia oficiales.

Hay una historia adicional que los morelenses conocen bien, pero de la que poco se sabe en otros lugares. Es la de una “familia” que ha hecho del gobierno estatal un territorio propio para cumplir con sus fines divino-religiosos y, al mismo tiempo, disfrutar de sus frutos terrenales.

Se trata de La Sagrada Familia de Morelos. Una cofradía de panistas que tuvo sus orígenes en la ultraconservadora organización secreta El Yunque, pero que en esta entidad tomó características propias hasta llegar a encumbrarse y hacerse de la gubernatura.

Una vez en el poder, La Sagrada Familia ha hecho del nepotismo un estilo de gobierno para beneficio de los más prominentes panistas-yunquistas, encabezados por el mandatario estatal, Marco Antonio Adame.

Este clan político-religioso, dominado por siete altos funcionarios, se ha propuesto llevar las riendas de la administración local de la mano de Dios, pero nada malo ve en darle la otra mano al Diablo y colocar a parientes y amigos cercanos en importantes puestos públicos.

La Sagrada Familia está conformada, al menos, por 29 personas de siete prominentes familias. Bajo su control están la gubernatura, la dirigencia estatal del PAN y hasta la fracción parlamentaria del panismo en el Congreso local.

De ellos es el reino de Dios en la tierra… morelense.

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