A 40 años de la matanza del 2 de octubre, no hay demasiadas esperanzas de que haya castigo judicial contra quienes ordenaron la masacre de la Plaza de Tlatelolco.
Pero sí hay oportunidad de que se conozcan la verdad histórica y nuevos hechos: la matanza estudiantil de ese 2 de octubre hubo un complot entre dos de los militares con mayor rango y poder dentro del ejército: los generales Luis Gutiérrez Oropeza y Mario Ballesteros Prieto, jefes del Estado Mayor Presidencial y del Estado Mayor de la Defensa Nacional, respectivamente.
Ambos desacataron instrucciones expresas de su jefe, el secretario y general Marcelino García Barragán, y omitieron informarle que por su cuenta enviaron 10 francotiradores armados con metralletas a los edificios que rodeaban la plaza, mismos que empezaron a disparar hacia abajo y contra los estudiantes y los soldados. De ahí las cosas ya no se detendrían.
A cuatro décadas de los sucesos, el libro 1968: Todos los culpables –cuyo autor, Jacinto Rodríguez Murguía, es integrante del equipo editorial de emeequis–, no sólo hace un corte de caja basado en documentos que descansan en el Archivo General de la Naciòn y en testimonios de los protagonistas, sino que aporta elementos para ayudar a esclarecer lo ocurrido.
Con autorización de la editorial Random House Mondadori, bajo cuyo sello comenzará a circular esta misma semana, presentamo dos fragmentos del libro en los que se cuenta esta historia.
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