El secuestro ha regresado y retomó su auge: la impunidad es un gran aliciente. Tanto que entre 2004 y 2007 el gobierno federal contabilizó mil 185 plagios. Tan seguros se sienten los plagiarios que exigieron rescates por casi cinco mil millones de pesos, aunque sólo consiguieron 237 millones de pesos, según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Lo que no es posible calcular es el enorme sufrimiento que dejan los plagios, las llamadas que aterrorizan, los dedos amputados y los cuerpos sin vida aun cuando se haya pagado el rescate. Porque en este México de 2008 cada vez se secuestra más y con más violencia. Y ni la pena de muerte ni la cadena perpetua acaban con él, dice María Elena Morera, presidenta de México Unido contra la Delincuencia. Y cuando ella toca el tema de secuestro, sabe de lo que habla.
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