Trump eliminará toda posibilidad de hacer turismo en Cuba

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No habrá ruptura de las relaciones diplomáticas ni un desmantelamiento del acercamiento a Cuba que lideró Barack Obama. Pero los cambios en la política hacia la isla que el presidente Donald Trump anunciará este viernes en Miami afectarán a un sector clave en su economía: el turismo.

El mandatario condicionará seguir avanzando en la relación bilateral a que el Gobierno de Raúl Castro de pasos democráticos.

“Es un intento de cambiar lo que el presidente dice que es un mal acuerdo y comenzar el proceso de dejar claro al régimen cubano que hay hitos que tiene que alcanzar si quiere continuar este tipo de relación: elecciones libres y liberación de los presos políticos”, dijeron hoy altos funcionarios de la Casa Blanca.

Tras días de especulaciones y rumores, la sede del gobierno estadounidense confirmó este jueves finalmente un viaje de Trump a Miami para anunciar cambios sobre Cuba que todo el mundo daba por sentados y que en los últimos días generaron un torrente de voces de analistas políticos y económicos, legisladores, productores agrícolas y organizaciones de defensa de los derechos humanos pidiendo a Trump que no desmantele la política de Obama.

El mandatario limitará sustancialmente los viajes a Cuba de los estadounidenses, que en los últimos tiempos han podido hacer turismo encubierto gracias a las flexibilizaciones de Obama, y prohibirá a las empresas de su país hacer transacciones con compañías cubanas controladas por las fuerzas armadas y los servicios secretos.

Esta última medida tiene en el punto de mira a GAESA, el brazo empresarial de las fuerzas armadas cubanas, que se estima que controla en torno al 60 por ciento de la economía de la isla y el 80 por ciento del sector turístico. La mayor preocupación de la Casa Blanca es que el dinero estadounidense esté sirviendo para financiar a los dirigentes de La Habana.

Trump hablará el viernes en Little Havana, el histórico barrio del exilio duro en Miami donde hacia el final de la campaña para las elecciones de noviembre, cuando Florida parecía indispensable para ganar, abrió la puerta a revertir la política de Obama ante veteranos de Bahía de Cochinos y otros anticastristas.

“Todas las concesiones que Barack Obama ha otorgado al régimen de Castro se hicieron a través de órdenes ejecutivas, lo que significa que el próximo presidente puede revertirlas, y eso haré si el régimen de Castro no responde a nuestras demandas”, dijo en aquel entonces.

Los cambios que anunciará ahora los presentará como el cumplimiento de la promesa, pero lo cierto es que la política de Obama está aún lejos de ser desmantelada. No obstante, eliminará algunas de las flexibilizaciones del embargo que había hecho Obama ante la imposibilidad de levantar un bloqueo vigente desde los años 60 por la oposición en el Congreso.

Los estadounidenses tienen prohibido hacer turismo en Cuba. Pero el demócrata flexibilizó los trámites por los que pueden ampararse en 12 formas de viajar allí. Trump eliminará que puedan acogerse individualmente al programa “people to people” (pueblo a pueblo), que oficialmente tiene objetivos educacionales y culturales pero que realmente sirve para el turismo encubierto.

“Es una forma de asegurar que los que van diciendo que están implicados en actividades lo hagan realmente y no estén en la playa”, dijo un alto funcionario de la Casa Blanca. Los grupos sí podrán seguir acogiéndose a ese programa.

Los vuelos comerciales directos que existen entre los dos países y los cruceros no se verán afectados directamente por las medidas de Trump. “Si se sigue la regulación para viajar a Cuba, se puede ir por aire o por barco”, dijeron las fuentes. Pero a buen seguro disminuirán los viajeros estadounidense hacia la isla y la nueva política tendrá así un impacto en esas compañías.

Las empresas turísticas estadounidenses también sufrirán ante la imposibilidad de hacer negocios con GAESA. Gracias a una licencia especial concedida por la administración de Obama, Starwood, de Marriott, firmó por ejemplo el año pasado un acuerdo con ese holding que le da la gestión de un histórico hotel de La Habana.

“Las aerolíneas puede que se quejen porque verán menor demanda de viajes porque los viajeros no pueden gastar dinero en propiedades de las fuerzas armadas. Pero toda reducción que veamos en los viajes será prueba directa de cuánto el Ejército se beneficiaba de la actual política”, dijo a Político, Marco Rubio.

El senador por Florida, de origen cubano y anticastrista, libra una batalla por echar atrás el legado de Obama sobre Cuba y ha ejercido presión sobre Trump, acompañado por el congresista Mario Díaz-Balart, también de Florida y origen cubano.

Rival de Trump en las primarias republicanas, Rubio es uno de los senadores más destacados y poderosos de Washington por su pertenencia al Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Y está en la Comisión de Inteligencia que investiga la presunta interferencia rusa en las elecciones y si existen lazos con la campaña de Trump. La semana pasada fue muy criticado por ayudar al presidente en la comparecencia del ex jefe del FBI James Comey. Dos noches antes, ambos habían cenado juntos en la Casa Blanca.

Con su anuncio en Miami, Trump “podrá contar con un apoyo que necesita por parte de Rubio en temas como la investigación sobre Rusia, que claramente preocupa a la Casa Blanca”, dice a dpa Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano. No es el único analista en Washington que apunta que ese puede ser el quid de la cuestión en los cambios de Trump sobre Cuba.

 

(DPA)

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