Por qué el gobierno cierra los archivos históricos -Por Jacinto Rodríguez Munguía

* Principales, Derechos humanos, Noticias

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El silencio como forma de poder

 

Por qué el gobierno cierra

los archivos históricos

 

“What’s past is prologue”
William Shakespeare

 

Por Jacinto Rodríguez Munguía*

 

¿Qué hay que celebrar este Día Internacional de los Archivos?

Quizá nada si no reconocemos, y sobre todo aceptamos, que lo que en ellos habita, la memoria de nuestras comunidades y sociedades, es una herramienta fundamental para valorar las grandezas, pero también los grandes fracasos y errores como humanidad.

En el caso mexicano hay menos razones para festejar. Con dos argumentos sostengo este planteamiento:

  1. La casi inexistente cultura de la consulta de archivos.
  2. El lento y preocupante cierre de archivos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y del ejército mexicano, dos de los aparatos de represión que dejaron profundas dentelladas en los años de mayores conflictos sociales de la segunda mitad del siglo XX. Cito tres momentos: la masacre de estudiantes del 2 de octubre de 1968; la otra masacre de estudiantes el 10 de junio de 1971 (por cierto, mañana se cumplirán 45 años) y, por supuesto, nuestra Guerra Sucia con todo y sus matanzas masivas en las zonas rurales de Guerrero, o las detenciones y desapariciones en las ciudades.

El primer punto tiene que ver precisamente con la forma en que se concibió el sistema político mexicano: ejerció el poder desde el secreto y la invisibilidad. En esta ausencia cultural de la consulta de archivos existe, a mi juicio, una continuidad del silencio como forma de ejercicio del poder.

Esta arriesgada interpretación tiene que ver directamente con uno de los documentos que encontré en los llamados archivos de la Guerra Sucia en México y a los que me he referido en el punto 2 como parte del retroceso por el que no habría mucho que festejar este día.

En una de los miles de expedientes del Archivo General de la Nación (AGN), hallé un documento del cual provienen las siguientes citas:

“… Como complemento de este capítulo y para acentuar la necesidad de que el PRI disponga de un instrumento organizado técnicamente que desarrolle en su favor una propaganda institucional y no incidental, se consigna esta idea: ‘Por la acción de la propaganda política podemos concebir un mundo dominado por una tiranía invisible que adopta la forma de un gobierno democrático…’.

“El control de la opinión pública en un régimen totalitario es elemental -la propaganda política de una democracia no puede y no debe imitar la del Estado dictatorial pero sí aprenderle muchas cosas: fe en sus recursos; persistencia en la acción; rapidez para proceder en los conflictos; interés por todos los problemas políticos…

“… En un gobierno democrático, éste control debe alcanzar calidad de arte, toda vez que intente manejar ciudadanos libres, capaces de resistirse a la acción de las autoridades y capaces también de llevar el contagio de su resistencia a los demás…”.

Este tipo de documentos, habitantes de esos archivos, me han dejado las más importantes lecciones sobre la naturaleza del sistema político mexicano y de muchas de las formas que hicieron posible su permanencia durante más de 70 años. Sin contar, claro, su regreso a la Presidencia de la República en 2012.

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Por eso estoy convencido, y a propósito de este día, de que en el caso de México, y sin duda de toda América Latina, es más que urgente insistir en la necesidad de mirar nuestro presente desde el pasado, desde nuestra memoria.

Nuestros pendientes, nuestros rezagos en materias tan elementales como la democracia, están, en la mayoría de los casos, anclados en un pantano de abusos de poder, del ejercicio político de dictaduras militares abiertamente tiránicas o tiranías invisibles empaquetadas con el concepto de la democracia, como fue el caso mexicano.

Cuando recuerdo frases como las que describe el documento citado no es posible seguir creyendo que nuestra historia esté cosida con el hilo de las casualidades. Estoy también convencido (un convencimiento documentado durante años de trabajar entre archivos de los aparatos de inteligencia del pasado) de que muchas de las formas de cómo funciona y opera el sistema político mexicano no son resultado de una casualidad. Que hubo hacedores profesionales de este modelo.

Piezas como la mencionada nos deben alentar a seguir hurgando en el pasado, a buscar eso que a simple vista no se ve. La idea, en efecto, era precisamente que todo se volviera invisible y por tanto común y “normal”. La corrupción, la apatía, la complicidad, las indiferencias, el miedo, el abuso, los excesos del poder, etc. Todos esos actos que se volvieron “normales”.

No es, por lo tanto, mera necedad cuando insistimos en la urgencia de mirar en el pasado, en la memoria, en los archivos, las piezas que expliquen algunos momentos y actos concretos y tratar de encontrar en documentos como el mencionado, algunas respuestas a el por qué ha sido tan largo y lento nuestro peregrinar democrático.

A partir de esa memoria podríamos también acceder, como individuos y sociedad, al conocimiento. A saber. Ese sencillo acto de saber activa, entre otras cosas, la conciencia como conocimiento de “algo”. De lo qué pasó. Y conocer puede llevar a una reacción frente al pasado, pero también de cara al presente.

archivo 3 okNo es mera necedad insistir, hoy que se celebra el Día Internacional de los Archivos, en la reapertura de la consulta directa de algunos de los acervos más importantes no solamente para México, sino para todo el mundo. Me refiero a los archivos de la DFS, del ejército y otros, cancelada hace ya más de un año en el AGN.

No se puede festejar este día si los archivos se silencian. Respuestas legales y definiciones jurídicas sobran para justificar y legitimar esas decisiones.

Lo cierto es que estos archivos estuvieron abiertos. Lo cierto es que su cierre coincidió con el regreso del PRI al poder presidencial. Lo cierto es que se ha cancelado una opción social al saber, a la verdad y a la memoria.

Lo cierto es que en esos archivos cerrados están, además de la historia documentada de construcción del miedo en México, las pruebas de delitos de lesa humanidad, de violaciones de derechos humanos. En otros países se optó por dejar abierta su consulta, a pesar de lo doloroso y traumático que puede ser.

Lo cierto es que, en mi opinión, el cierre de estos archivos retrasa aún más nuestro proceso democrático.

Mientras no se reabra la consulta a esos archivos, como ocurrió durante más de 10 años, seguirán ganando los que hicieron ese pasado que impacta en nuestro presente. Mientras eso no ocurra, el gobierno en turno, sus funcionarios, sus instituciones, seguirán simulando transparencia, apertura y derecho a saber.

Y quizá llegue el momento en que nos quieran convencer, como alguna vez lo dijo el ex director de la DFS, Miguel Nazar Haro, que la Guerra Sucia en México jamás existió. Que nunca hubo desaparecidos, que nuestro absurdo y grotesco presente nada tiene que ver con nuestro pasado.

Que todos los errores que hemos cometido como sociedad, siempre fueron normales.

Que todo estuvo… y está bien.

*Algunas de estas ideas forman parte de la participación del autor, este jueves 9 de junio, en las “Jornadas Internacionales de Acceso a la Información y Archivos: del Derecho a la Memoria al Derecho a la Verdad”, que se realizan en el Instituto Nacional de Acceso a la Información.

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