10 puntos que hacen elitista al Constituyente de la CdMx -Por Jaime Cárdenas

La cáscara de la historia - Página: 69 - No.365

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10 puntos que hacen elitista 

al Constituyente de la CdMx

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Por Jaime Cárdenas*

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El diseño de 60 legisladores electos por los ciudadanos y 40 por designación (14 senadores, 14 diputados, seis del presidente y seis del jefe de gobierno), tiene su origen en la noción del mundo antiguo y medieval de la Constitución mixta. La finalidad de ésta, como dice el teórico italiano Maurizio Fioravanti, es evitar que una fuerza política realice todas sus pretensiones. Se intenta el equilibrio y la moderación a favor de estamentos y corporaciones —en nuestro caso, la oligarquía partidista—, pues se quiere limitar la soberanía popular.

La integración de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México es contraria a los principios de soberanía popular y representación democrática previstos en los artículos 39 y 49 de la Constitución, porque esas normas obligan a que todo poder público surja efectivamente y no formalmente de los ciudadanos del DF. Se infringen sus derechos políticos a votar y ser votados, tal como los reconoce el artículo 35 fracción II de la Constitución.

El Constituyente es de notables y pre democrático. Según Giuseppe de Vergottini, un Constituyente de estas características, en donde los gobernantes —los partidos políticos— conceden al pueblo un espacio limitado y tutelado de poder, responde a la lógica de un Constituyente pre democrático, no de uno democrático, en el cual la sociedad puede establecer las condiciones, modalidades y alcances de su Asamblea Constituyente.

Conforme a las reglas para la integración de la Asamblea Constituyente, el PRI y el PRD quedarán sobrerrepresentados, porque el presidente, Enrique Peña Nieto, designará a seis y el jefe de gobierno del DF a otros seis diputados constituyentes. A este número, se sumarán los diputados y senadores priistas y perredistas que les correspondan, de los 14 que cada cámara enviará. De esa suerte, el PRI será, artificialmente, la primera fuerza en el Constituyente de la ciudad, lo que significa la negación de la realidad político electoral, pues desde hace 19 años el PRI no tiene esa representación.

 La integración del Constituyente de la ciudad implica un ejercicio de desdén de los derechos de sus habitantes: no se nos ha preguntado si queremos una Constitución; no tenemos información sobre lo que costará a los contribuyentes esta reforma; desconocemos hasta dónde el Constituyente nace limitado porque el poder revisor federal le está diciendo lo que puede y lo que no puede hacer; no tenemos facultad de iniciativa para proponer el texto constitucional, ni facultad para intervenir directamente en el proceso de deliberación de la nueva Constitución. La reforma no propone participación ciudadana alguna en el proceso de discusión de la Constitución; se hace pensando en el poder de Peña, Miguel Mancera, PRI y PRD.

La reforma “amarra” o limita jurídicamente al Constituyente de la ciudad, en el artículo 122 de la Constitución que propone y en sus transitorios. Según la doctrina constitucional, debería contar con poderes amplísimos para determinar la estructura y alcance de las instituciones.

Los poderes y facultades de las demarcaciones de la ciudad están muy lejos del régimen municipal. Las demarcaciones de la ciudad no implicarán, para efectos jurídicos y de servicios públicos, instancias plenamente municipales.

La autonomía y la ciudadanización de los futuros poderes de la ciudad no se garantizan en la reforma. Los tres órganos de gobierno y las instituciones autónomas mantendrán su estructura autoritaria y vertical. No se evita que los cargos de los titulares de los órganos autónomos se repartan mediante el esquema de cuotas partidistas.

No hay plena garantía de la eficacia de los derechos económicos, sociales y culturales de los capitalinos. En la reforma no es preocupación el tema de exigibilidad de esos derechos humanos. El Constituyente tendría que garantizarlos por vías jurisdiccionales. Debería incorporarse al orden jurídico un amparo local de carácter social.

10° No se prevé que el Constituyente de la ciudad reconozca las vías de democracia participativa y deliberativa, entre ellas la revocación de mandato y el referéndum, y que éstas sean accesibles a los ciudadanos.

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Doctor en derecho, ex consejero electoral del IFE, investigador del IIJ de la UNAM, ex diputado federal
[email protected]
Twitter: @jaicardenas_g

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