El papa Francisco, el medio ambiente y los pepenadores -Por Tania Espinosa Sánchez

* Principales, Digital, La cáscara de la historia

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El papa Francisco, el medio

ambiente y los pepenadores

Por Tania Espinosa Sánchez*
@espinosamente

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Estuve en Washington, DC, los días de la visita del papa sólo por coincidencia, pero eso me permitió conversar con personas que habían viajado desde otras partes del país para verlo. Pude presenciar manifestaciones de mujeres que querían ser sacerdotisas y, luego, ver en las redes —sobre todo en Facebook— fotos o videos del pontífice y comentarios de amigos que no entendían la idolatría hacia él o cuando se manifiestó abiertamente en contra del matrimonio gay y sostuvo una postura conservadora respecto a otros temas sociales. Entre la controversia, vale la pena hacer un recuento de lo que ha hecho el papa Francisco para la visibilización y valoración del trabajo de los pepenadores, como parte de los temas que han sido su agenda prioritaria: el medio ambiente y los pobres.

Antes de ser el líder de la Iglesia católica, Jorge Mario Bergoglio era cardenal y el arzobispo de Buenos Aires (1998-2013). Año tras año acostumbraba celebrar lo que se conocía como “la misa cartonera”, por estar dirigida a los que en México llamamos pepenadores o recicladores informales, además de los costureros y gente esclavizada. La misa se celebraba en la Plaza Constitución, ubicada en un barrio modesto de Buenos Aires, y uno de sus objetivos era que no hubiera ningún trabajador excluido. Además de la misa, era común que Bergoglio hiciera labor con los cartoneros y apoyara su causa.

Debido a la cercanía de Bergoglio con los cartoneros de Buenos Aires, en su misa de asunción como papa, uno de sus tres invitados personales fue Sergio Sánchez, cartonero que asistió como referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). Regresando a la capital argentina, Sergio contó a la prensa que en el aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires, no le creían que el boleto de avión se lo había enviado la Presidencia de su país y que llegando a Roma, en Migración desconfiaban de él porque no traía dinero, al grado de tomarle placas de tórax para cerciorarse de que no llevara droga. Después del acto en el Vaticano, la prensa nombró a Sergio “el cartonero del papa” y entonces Sergio nombró a Francisco “el papa cartonero”.

El trabajo del pontífice con los cartoneros continuó desde el Vaticano, cuando en octubre de 2014 celebró el I Encuentro Mundial de los Movimientos Populares. Francisco recibió a representantes de base de los cinco continentes, de tres sectores: trabajadores precarizados, campesinos sin tierra y personas que viven en viviendas precarias. Por parte de la Federación Argentina de Cartoneros y Recicladores y de la Alianza Global de Recicladores, Sergio Sánchez, el cartonero del papa, habló sobre la desigualdad y la exclusión social desde el punto de vista de los trabajadores excluidos.

Francisco se refirió a las causas estructurales de la pobreza, luchar contra la falta de trabajo, la negación de los derechos sociales y los derechos laborales. La discusión se dio en torno al derecho a la tierra, techo y trabajo. En su discurso, el papa había mencionado a la gente pobre y dijo que en la sociedad actual “los excluidos son desechos, son sobrantes, esta es la cultura del descarte”. Nada más atinado en la vida de los pepenadores, que trabajan con los desechos y son tratados como tales.

En junio de 2015 se realizó la publicación oficial de la segunda encíclica de Francisco: Laudato si’. La encíclica fue subtitulada “El cuidado de nuestra casa común”, refiriéndose a nuestro planeta, donde una vez más el papa hace referencia a la pobreza, a la conciencia ecológica y al cambio climático. Desde ahí se anticipaba parte importante del discurso que meses más tarde pronunciaría en Nueva York, en donde dijera que “el mundo debe escuchar el llanto de ambos: de la tierra y de los pobres”. Tal vez por eso la cercanía de Bergoglio con los pepenadores: en ellos se reflejan las dos características, realizan la pepena como actividad de subsistencia, son trabajadores pobres y la pepena en sí misma tiene un impacto positivo en el medio ambiente.

La encíclica se discutiría un mes más tarde en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, durante el II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, en el panel “Madre Tierra: La lucha por la madre Tierra y el aporte de Laudato si”. El evento contó con la presencia del papa Francisco y el presidente Evo Morales. Entre las organizaciones sociales asistentes, hubo representantes de los cartoneros del MTE y de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), que expusieron sus puntos de vista en la mesa “De la exclusión a la organización popular de los trabajadores”. Por su parte, Nohra Padilla, de la Asociación de Recicladores de Bogotá, participó con su testimonio.

La realización del I y II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares y la participación del papa no son coincidencia, sino que dan seguimiento al trabajo que Bergoglio realizó años atrás en su natal Buenos Aires con los más desprotegidos. El hecho de haber sido nombrado papa lo pone en un lugar que permite que los trabajadores de la economía popular, como son los pepenadores, promuevan su movimiento a nivel global y, como ellos dicen, “si tocan a uno, nos tocan a todos”. Que los trabajadores pobres del mundo se unan y se organicen, teniendo como aliado principal al papa, es un acto de gran importancia, en especial, cuando esos son los trabajadores excluidos, los que no tienen voz.

En septiembre 2015, líderes mundiales asistieron a la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, para adoptar los Objetivos de Desarrollo Sustentable. Reunidos en la “agenda post 2015” o “agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, vienen a sustituir a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. De especial relevancia para los cartoneros, recicladores informales, catadores o pepenadores —según la parte del mundo en la que se encuentren— es el objetivo 12, a propósito del consumo y la producción responsables.

Se dedican renglones de ese objetivo al manejo de residuos por los gobiernos, lo cual incluye el reciclaje. Esto pone al trabajo de los pepenadores en el centro de la discusión, al ser ellos los que realizan la selección de los materiales reciclables en muchas ciudades y ser quienes alimentan el mercado del reciclaje. De acuerdo con Sonia Díaz, especialista en el tema, un estudio de seis ciudades demuestra que son los pepenadores los que realizan el 20 por ciento del reciclaje¹. El reciclaje es una de las formas en las que se reducen las emisiones de gas de efecto invernadero, por lo tanto su labor está totalmente ligada a la desaceleración del cambio climático.

Al acudir el 25 de septiembre de este año, Francisco se convirtió en el quinto papa que participa en la Asamblea General de Naciones Unidas. En su discurso se refirió a dos grandes sectores indefensos, víctimas de un mal ejercicio del poder: el ambiente natural y el vasto mundo de mujeres y hombres excluidos. También se pronunció por afirmar con fuerza los derechos de los excluidos y acabar con esa condición social, además de consolidar la protección al ambiente.

Podemos simpatizar o no con el papa o la Iglesia católica, pero es de reconocerse —yo en particular aplaudo— el impulso que hasta hoy ha dado Francisco a la lucha de los recicladores informales por ser reconocidos y dignificados. Se celebra que estos trabajadores invisibles tengan un representante de tal magnitud que luche porque no haya ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo y que tenga claro que más allá de documentos burocráticos como los instrumentos internacionales, un indicador simple del cumplimiento de la nueva agenda sea el acceso al trabajo digno y remunerado para todos.

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¹ Sonia Días, The Hufftington Post, In the Development World Waste can Be a Vital Resource.
* Abogada por la Universidad Iberoamericana, maestra en estudios
internacionales por The Fletcher School of Law and Democracy.

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