Manuel Clouthier, el diputado número 500: “Este sistema apesta como el agua estancada”

Política - Página: 32 - No.353

Manuel Clouthier, el diputado número 500

Este sistema apesta como

el agua estancada

 

Hijo de un ex candidato presidencial, diputado panista que mandó muy lejos a Felipe Calderón, accionista de un periódico del cual tiene quejas por cómo lo trató en la campaña, empresario e ingeniero industrial, Manuel Clouthier Carrillo hizo lo que hace en sus negocios:  segmentó el mercado de electores y decidió cuáles serían sus mensajes para cada uno de ellos. Y eligió la estrategia: redes sociales y recorridos a ras de tierra.

Por SILBER MEZA • @silbermeza

Reventó entonces el bipartidismo en Sinaloa y, por primera vez  en la historia política del país, ganó una diputación federal como candidato independiente. Será un hombre sin partido que tampoco  se engaña: más que por él, el voto en su favor en realidad fue un rechazo al cochinero de la corrupción de los partidos.

Este puede ser el camino para oxigenar el lodazal de un sistema político “que apesta como el agua estancada”.  Y eso es lo que hará el diputado número 500 a partir del 1 de septiembre. Tratar de limpiar las cloacas. Eso dice.

Han pasado sólo unas horas desde que recibió la constancia de mayoría como diputado federal independiente por el distrito 05 de Culiacán, la capital de Sinaloa, y a Manuel Clouthier Carrillo se le oye una voz disminuida, desgastada. No ha parado de dar entrevistas a medios nacionales e internacionales, incluso desde antes del día de la elección.

Después de Jaime Rodríguez, El Bronco, los ojos de México están puestos en él. Sin un partido de respaldo, el hijo del Maquío Clouthier se lanzó por un lugar en la Cámara de Diputados y triunfó. Le ganó al PRI y a su estructura por 12 puntos de ventaja. Aunque lo hizo con un amplio margen, esta mañana de viernes 12 de junio dice que en realidad la gente no votó por él, sino en contra del cochinero de corrupción que existe en los partidos políticos.

“No es un resultado en favor de Manuel Clouthier, es un resultado de rechazo a la partidocracia. Sí es un triunfo de la sociedad, pero es rechazo a la partidocracia. La gente quiere que la política mejore y que no sea el lodazal que es hoy por hoy”, dice desde el otro lado de la línea telefónica con el desespero hambriento de un animal político.

Si bien lo ve como un rechazo a los partidos, también le encuentra otras lecturas. Dice, por ejemplo, que es un reflejo del empoderamiento de la sociedad y de que México sí tiene remedio cuando la gente se decide.

“Este puede ser el camino para oxigenar el sistema de partidos que apesta como el agua estancada. Estoy sintiendo que la gente vuelve a tomar esperanza”, suelta el empresario sinaloense.

Dato curioso: Clouthier ganó con baja participación del electorado; sólo votó 34.32 por ciento del padrón. Algunos priistas lo explican como una fallida operación electoral, pero él lo entiende como parte de ese hartazgo que existe en torno a las instituciones políticas.

—Siempre se dice que si la gente sale a votar gana la oposición, y en este caso la oposición era usted.
—Sí, pero fue todo el planteamiento que le hice a la gente. Y la gente salió a votar, poca, pero sabía lo que quería.

Durante su campaña, y como buen empresario, primero segmentó el mercado de votantes y más tarde decidió el mensaje que quería comunicar. La movilización de conciencias tuvo dos vertientes principales: el trabajo de calle, convenciendo a las personas que se encontraban en las colonias y cruceros, y el de redes sociales.

Para ambas estrategias se rodeó de jóvenes que le ayudaron a transmitir el mensaje a los veinteañeros: a sus 53 años de edad sabía perfectamente lo que quería decirles, pero desconocía el cómo. Ahí es donde entró el apoyo de la plebada.

—¿Y usted qué les prometió?
—Nada. Que no iba a prometer ni a regalarles nada. Yo iba a pedirles que se comprometieran en la construcción de un mejor país, y que en mí tendrían un aliado.

—Pero esa es la contra-lógica de las campañas tradicionales.
—Las campañas en las que en los últimos años cayeron los panistas y los priistas, porque el PAN copió al PRI. Las campañas de antes del PAN, las de mi padre y otra época, eran de pedirle a la gente porque eran de lucha. Y cuando hay que luchar por un mejor país, hay que pedirle a la gente, y no darle.

Durante la charla, Manuel Clouthier lo enumera todo. Tal vez le ayude al orden lógico de las cosas, o sea una costumbre de empresario medidor de activos y pasivos, o un proceso adquirido en sus estudios de ingeniería industrial en el Tecnológico de Monterrey. Lo cierto es que todo lo cuenta.

—¿En qué momento de la jornada electoral supo que iba a ganar?
—Lo supe, te soy honesto, desde antes… Mira, primera semana: apertura de la gente al concepto de candidato independiente; segunda semana: ya empezábamos a encontrar apoyo, ya decía la gente “cuente con mi voto”. Tercera, cuarta y quinta semanas: un entusiasmo creciente. Sexta semana: la gente empezó a decirnos “va a ganar”. Y la última semana: la gente decía “vamos a ganar”. Y ahí dije yo: ¡ya chingamos!

Clouthier sabía que la gente lo prefería, por eso el día de la jornada electoral sólo temía dos cosas: que no votara ni 40 por ciento del electorado (como no votó y aun así ganó) y que el PRI le echara abajo la elección con actos violentos.

La participación ciudadana y el acarreo priista no los podía controlar, pero sí una parte de la agresión, por eso no quiso que los integrantes de su familia fueran representantes de casilla; ellos eran un blanco previsible que podían desatar la ira del candidato y mostrarlo violento.

Una vez tomadas las previsiones, el domingo esperado hizo lo que todo buen ciudadano católico podía hacer: se levantó temprano, se dirigió al centro de votación para ejercer su derecho, desayunó en un restaurante clasemediero de la ciudad, y antes de recluirse en su vivienda, realizó una parada final con la intención de jugarse su última carta.

“Y al salir de misa se me acerca José Alfredo Beltrán (reportero del diario Noroeste), y me pregunta: ‘¿Qué le pidió a Dios?’. ‘Que se haga su voluntad, y no la mía’, respondí. Yo estaba preparado para cualquier resultado”.

***

Existe un elemento poco conocido en el ámbito nacional, pero que en lo local pesa, y pesa fuerte: el periódico Noroeste, el segundo diario con más penetración en el estado. Clouthier es accionista con un 25 por ciento de ese diario, y así lo hizo saber durante la campaña, cuando emitió públicamente su declaración de intereses, su 3 de 3.

Aunque cualquiera pudiera pensar que el diario lo apoyó, él no está conforme con el trato que recibió de su propio medio. No sólo lo dice durante la entrevista, sino que se ha encargado de refunfuñarlo en público y en privado, según cuentan algunos de sus conocidos consultados.

—¿Qué papel jugó el periódico Noroeste en su campaña?
—Si me preguntas a mí, muy mal manejo periodístico, en mi opinión.

—¿Por qué?
—Ajenos a la realidad. Nunca entendieron lo que estaba pasando. Pesó tanto, tanto en ellos el que yo fuera accionista que en el ánimo de manejar una distancia prudente se alejaron de la realidad. Totalmente ajenos a la realidad. Y eso no está bien, se nota que no hicieron la tarea. No conmigo, no pedía que me aplaudieran, no necesito. Pero estaban fuera de la realidad.

—¿Se autocensuró el diario?
— Casi casi te lo diría. Traían tanto esa carga que los estaba matando… Me abrió (espacios) la radio, El Debate (periódico rival de Noroeste), la televisión. El Noroeste fue el más cerrado; te lo puedo decir.

***

Esta es la primera vez que Clouthier será diputado federal independiente, pero él ya se había estrenado en el cargo hace años. En 2009 llegó a la Cámara de Diputados como legislador plurinominal a invitación del entonces presidente del PAN, Germán Martínez Cázares.

—¿Qué diferencia encuentra entre la primera vez que fue diputado, y ésta?
—Tengo mucha más experiencia que cuando llegué la primera vez; no tenía. Eso de entrada. Estamos hablando de 2009 a la fecha, son seis años y uno va madurando, hay una experiencia acumulada, política, personal, etcétera. Y traigo una credibilidad mayor, con mayor presencia nacional que la primera vez.

El sinaloense fue parte de la fracción panista sin estar afiliado al partido, y más tarde renunció a la bancada para declararse diputado independiente. Los partidos son un traje que nunca le han venido bien al hijo del Maquío.

—¿Y cómo le fue entonces? Hay priistas que lo han criticado porque dicen que no fue muy productivo.
—Depende qué sea productivo; si productivo es levantar el dedo y ser cómplice del Poder Ejecutivo, pues no, no fui productivo. Si ser diputado lo quieres evaluar por cuántas leyes presentas, pues vas a terminar presentando puras pendejadas.

—¿Y cómo se debe evaluar?
—Lo primero que hay que saber para evaluar a un diputado es cuáles son sus funciones, y son tres, cuatro. La chamba del diputado es hacer leyes justas; entonces, cuando alguien presenta muchas leyes pero son injustas, pues no fue productivo el hijoesuchingadamadre. La segunda tarea del diputado es la cuestión presupuestal, aprobar presupuestos y fiscalizarlos, y claro que fui muy productivo. Fui integrante secretario de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, y revisa si no fui productivo. La chamba legislativa se hace en las comisiones. La tercera chamba del diputado es ser contrapeso del Poder Ejecutivo, no cómplice. Yo fui un contrapeso responsable, yo no me alineé con el grupo parlamentario del PAN en todo lo que viniera del Poder Ejecutivo, ¡ni madres!

Entre los reclamos más enérgicos que hace Clouthier a los diputados federales es el de la corrupción, el tráfico de influencias y la visión populista del regalo de mochilas, láminas y cobijas.

“Se sienten muy buenos mientras se roban el presupuesto, mientras solapan cuentas públicas corruptas, mientas hacen negocios de tráfico de influencias a través de la cámara, mientras son proveedores del gobierno, mientras les paga el gobierno estatal dinero, sueldo sobre sueldo a los diputados federales, y por eso comprometen su independencia, subordinándose al gobernador en turno; pero se sienten muy útiles porque regalan pendejadas”.

Aunque conserva su discurso crítico, a Clouthier se le ve más conciliador que la primera ocasión en que ocupó la diputación. Ahora sí sabe a qué va y a qué se va a enfrentar. Además, a diferencia de la primera vez, ya no tendrá amarradas las manos con los listones azules del partido. Ya no le debe la diputación a nadie que no sean los ciudadanos de Culiacán.

—Usted será el único diputado independiente dentro de 500, ¿cómo le hará para la construcción de acuerdos?
—Los acuerdos se construyen sobre temas específicos y se construyen dialogando, y con Manuel se puede dialogar y lo hará sobre temas específicos. No tengas duda.

***

El parecido de Manuel Clouthier Carrillo con su padre es tan grande que relacionarlo con el Maquío es algo inmediato e ineludible. Ambos caucásicos, de escasa cabellera, abdomen prominente y personalidad arrolladora.

—¿Qué pensaría su padre en este momento?
—Yo a Maquío lo enterré hace 25 años, y te digo que mi padre nos enseñó que a los muertos al pozo. Ese capítulo con él lo cerré muy bien, estoy muy orgulloso de mi padre, se me nota… Entonces, ¿qué diría Maquío? Yo creo que si viviera hoy y tuviera mi edad, porque va a cumplir años de natalicio mañana 13 de junio, cumple 81 años. Si tuviera edad y salud, etcétera, para ser candidato en estas circunstancias, no tengo ninguna duda de que Maquío sería independiente.

—Siempre lo fue, ¿no?
—Pues por eso te digo, no tengo duda. Porque además tenía una frase que decía: el hombre que se precie de serlo no actúa por interés, no lo hace por miedo, ni siquiera por amistad o por amor, siempre, absolutamente siempre, decía, lo hace por convicción. Y qué es una persona que actúa de acuerdo con sus convicciones, pues un independiente.

Esa independencia de Maquío lo llevó a ganarse a millones de personas, pero también animadversiones dentro del Partido Acción Nacional. La de Felipe Calderón Hinojosa fue una de ellas. En aquella época Calderón era un joven que ni por casualidad soñaba con ser Presidente de la República, o si lo hacía, él era el único en imaginarlo.

—¿Por qué se desgastó tanto su relación con Calderón?, que por cierto, ahora de nuevo está muy presente en el partido.
—No, yo creo que no, Calderón ya tuvo su etapa, Calderón va en picada, Calderón es un hombre desprestigiado: viste cómo quiso influir en la elección a través de querer calificar a los candidatos independientes de autoritarios y de quién sabe cuántas tonteras. Y le callaron la boca rapidito cuando El Bronco le dijo: “Ah, eso que dijo lo ha de haber dicho pedo”, y ya se acabó. Punto, se acabó.

Entonces Felipe no tiene autoridad moral dentro del PAN ni tampoco fuera, creo yo, por más que quiere colgarse ahorita del desprestigio de Peña Nieto para ver, como buen chaparro, si logra ponerse por encima del de enseguida jalando al otro. Así no se hace.

La realidad, ahora lo dice, es que ambas familias nunca la han llevado bien.

“La relación con Felipe Calderón nunca fue buena de nunca, desde los tiempos de mi padre, porque Felipe, si bien era panista, también fue de la vertiente de los panistas doctrinarios y siempre calificó a Maquío como un neopanista, como un invasor, como alguien que vino a invadir un terreno que no le correspondía porque el PAN era de ellos. Ellos habían conservado la vela encendida con la doctrina y la madre… Lo grave es que después llega a la Presidencia y viola todos los principios de Acción Nacional. ¡Eso es lo grave!”.

La relación defectuosa de origen no parará ahí. Clouthier irá a la Cámara de Diputados y Calderón Hinojosa ha decidido apoyar a su esposa, Margarita Zavala, como precandidata a la Presidencia de la República.

Será un nuevo capítulo de un sistema político que ha incorporado formas distintas de expresión social, una de ellas, la de los candidatos independientes.

 

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