Consideraciones críticas sobre el Pacto por México -Por Jaime Cárdenas

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La cáscara de la historia

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Consideraciones críticas

sobre el Pacto por México

Por Jaime Cárdenas*

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El Pacto por México requiere ser evaluado integralmente y por ello propongo los siguientes enfoques para el análisis: el político-constitucional, el jurídico, el internacional, el económico y el social.

• Políticamente el Pacto por México integra con el gobierno federal a las tres fuerzas políticas más importantes del país (PRI, PRD, PAN) pero no incluyó al resto de los partidos (Partido del Trabajo, Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza). El Pacto por México no sumó a las organizaciones sociales ni a las organizaciones empresariales. No existe en el Pacto representación estatal ni municipal. No se incluyó a los pueblos indígenas ni están formalmente en él los poderes fácticos.

Es un acuerdo político poco representativo, débilmente incluyente, que no respeta los derechos de las minorías y la pluralidad existente en el país. Fue elaborado y diseñado de espaldas a la sociedad y, en su implementación, a través del consejo rector del Pacto, se repiten las deficiencias aquí apuntadas.

Las cúpulas de los tres partidos mayoritarios negociaron el Pacto y las militancias de esos partidos estuvieron ausentes. Los temas y el alcance o profundidad de cada uno de ellos fueron decididos por esas dirigencias y no se ha justificado aún  ante la sociedad el por qué de esos temas y por qué con ese alcance. No se dio oportunidad para que los discursos alternativos a la hegemonía política –como el de los zapatistas o los miembros del Movimiento Regeneración Nacional (Morena)— expusieran sus preocupaciones, sus temáticas y, la profundidad con que debieran tratarse los asuntos.

• Se trató de un Pacto acordado sin luz ni taquígrafos, en lo oscurito. Se desconocen los motivos particulares que tuvieron los partidos o el gobierno para firmarlo. ¿Por qué lo firma Peña? ¿Por qué el PAN? ¿Por qué el PRD? Los motivos particulares que existen en cada caso son fundamentales para comprender los propósitos y los fines de cada una de las partes.

Se ha dicho que el Pacto por México equivale a los pactos que produjeron la transición a la democracia en España. Una aseveración totalmente falsa. Los acuerdos españoles fueron para convocar a elecciones democráticas y a partir de ahí aprobar una nueva Constitución. Las temáticas del Pacto por México son disímbolas —contienen políticas públicas, medidas presupuestales, reformas legales y reformas constitucionales— y no tienen por objetivo la convocatoria a un congreso constituyente destinado a aprobar una nueva Constitución. Los temas responden a los intereses particulares de los partidos signatarios y no son consecuencia de un diagnóstico previo sobre los grandes problemas nacionales. Es un Pacto elaborado sin estudios o análisis sobre lo que demandan y reivindican los ciudadanos.

• Jurídicamente, el Pacto por México tiende a centralizar decisiones y es poco federalista. Se proponen así un Código Penal único, un Código de Procedimientos Penales único, un sistema nacional anticorrupción, esquemas nacionales de seguridad pública, entre otras medidas, que fortalecerán a las autoridades federales sobre las locales y las municipales. En algunas materias, como la de medios de comunicación o la de telecomunicaciones, no se va al fondo del problema, que es el de la concentración monopólica en el sector, lo que obligaría a establecer porcentajes límite a las empresas y corporaciones para acceder al espacio radioeléctrico y a los servicios de telefonía —no existe una seria voluntad anti monopólica—. En los asuntos energéticos se trata de abrir la industria petrolera a la inversión privada y eso equivale a la privatización del petróleo en contra de lo que establece el párrafo sexto del artículo 27 de la Constitución. Sobre la reforma hacendaria y fiscal se perciben ambigüedades que en la implementación del Pacto pueden implicar, por ejemplo, el cobro de IVA en medicinas y alimentos.

• Internacionalmente, no existe en el Pacto una definición sobre el papel preponderante de Estados Unidos en la política económica, comercial y de seguridad de nuestro país. El Pacto se desentiende del intervencionismo del FMI o del Banco Mundial en nuestra economía. Tampoco aborda la relación y la posición que México debe tener respecto a la política de seguridad nacional de Estados Unidos, que nos considera dentro de su área de influencia. Ni siquiera busca incorporar a los ciudadanos en la aprobación de los tratados internacionales para que esas relaciones tengan algún tipo de legitimidad democrática.

• En economía, el Pacto se inscribe en el canon neoliberal, cuando este modelo está en crisis en el mundo entero. No existe ni un solo renglón en el Pacto que reclame una modificación a este modelo para poner coto a sus consecuencias económicas, sociales y políticas negativas. Se trata de un Pacto neoliberal que representa el pensamiento único hegemónico de carácter mundial. No se apuesta por un modelo alternativo.

• Socialmente, se procura atender a los derechos económicos, sociales y culturales de los mexicanos dentro del modelo neoliberal. A los derechos sociales se pretende satisfacerlos mediante programas sociales pero no son tratados en el Pacto como derechos humanos universales e indisponibles, directamente exigibles ante los tribunales. Los programas sociales, ya se sabe, son mecanismos de clientelismo político y electoral que no se toman en serio los derechos de los seres humanos.

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*Doctor en derecho, ex consejero
electoral del IFE, investigador del
IIJ de la UNAM, ex diputado federal
[email protected]

 

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