El arte en Tijuana, un antídoto contra la violencia y el desencanto #Entijuanarte

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Por Carlos Acuña / Enviado

Tijuana, Baja California, 6 de octubre.- En Tijuana el arte está en las calles. En esta ciudad, que en los últimos años ha presumido al mundo una efervescente actividad cultural, los museos y galerías parecen esconderse del visitante.  Formalmente, sólo cuatro museos mantienen una actividad permanente en: el Museo Interactivo del Trompo, el Museo de Historia, el Museo de las Californias, el Museo de Cera y el Centro.

Sin embargo, en la frontera más transitada del mundo, se respira una fuerte inquietud artística. Como muestra, el Festival Entijuanarte, que se realiza este fin de semana, presenta al público alrededor de unos 100 artistas regionales de diferentes disciplinas y corrientes, además de artistas de todo el norte del país y el sur de Estados Unidos.

“Nunca quisimos atenernos a esa visión paternalista del arte, en donde el gobierno y el Estado son quienes otorgan los recursos para que éste sea posible”, explica Julio Rodríguez Ramos, director general del festival que en este año celebra sus ochos años de existencia como asociación civil.

“Como artista es un error atenerte a las becas y recursos que otorga el gobierno, porque cualquier proyecto se viene abajo con cualquier cambio de administración o se frustra con la burocracia y las promesas”.

Por eso, asegura, en Tijuana el arte y la cultura son un acto público, le pertenece a las calles, a sus bares y centros nocturnos; a la gente que sufre y goza la condición de ser un lugar de paso, una zona de constante tránsito e intercambio de culturas, ideas y mercancías.

Entijuanarte nació en 2005 como un proyecto ciudadano ante la gran ola de artistas independientes que no tenían un espacio donde exponer su obra. A lo largo de su historia, el festival ha atravesado momentos difíciles, desde la falta de presupuesto para organizarlo hasta el azote del narcotráfico y la inseguridad que a fines de la pasada década agobió a la ciudad.

“Estoy convencido de que el arte es un gran detonante de bienestar entre la sociedad, permite re-significar la ciudad, recuperar el espacio público”, opina Rodríguez; “por eso, este año, el estado invitado es Nuevo León. Nos duele mucho la situación de extrema violencia que está sufriendo Nuevo León en estos días. Durante tres años nosotros realizamos el festival en situaciones de violencia extrema”.

Hoy, asegura, el ambiente de la ciudad es otro. “La actividad artística le permitió a la gente establecer un vínculo con su espacio y con su entorno, no abandonarse al desencanto”.

Ante los miles de asistentes que esta noche asisten al evento en donde, además de las más de 120 escaparates en donde se exhibe y se venden piezas de artistas emergentes, se presentarán agrupaciones como El Gran Silencio o Hiperboreal,

 

Rodríguez asegura que el secreto del proyecto es no depender por completo del gobierno (actualmente el estado no aporta más de 35 por ciento de los recursos necesarios para su organización), sino de los vínculos humanos y las alianzas con distintas agrupaciones y asociaciones civiles que han confiado en él.

“Nunca quisimos ser culturalosos”, concluye, “lo nuestro eran las calles, la gente que fuimos conociendo en el camino y que se interesaban por nosotros. Por supuesto, intentamos mantener un criterio de calidad, pero Entijuanarte está abierto a todos”.

 

 

 

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