Minera Real Bonanza privatiza edificios históricos en Wirikuta

Defensa de Wirikuta Tamatsima Wahaa

“Propiedad privada, minera Real Bonanza”, se observa esta leyenda sobre carteles en la entrada de los sitios más emblemáticos de los lugares circunvecinos al Pueblo Mágico de Real de Catorce, se trata de la privatización de los lugares denominados Socavón de la Purísima, Socavón de San Agustín y el legendario Pueblo Fantasma.
Lo anterior ha causado gran inconformidad por parte de la población local que se beneficia de prestar servicios turísticos como son los que transportan turismo con las camionetas Willys y los caballerangos que organizadamente rentan caballos para recorrer esos lugares.
De acuerdo con el ingeniero Ricardo Flores, gerente del Proyecto La Luz, se vieron en la necesidad de cerrar las puertas del Socavón de La Purísima, “tomando medidas preventivas, debido a lo inestable del terreno y de esta manera evitar un accidente con los turistas o los propios guías”, criterio que no comparten los caballerangos de la zona o los transportistas de turistas a quienes se les cerró el acceso que históricamente han hecho a estas ruinas; tampoco del señor Eligio Guerrero Calvillo, quien la habitó por 45 años y ahora fue desalojado con todo y familia, colocando la empresa minera en su lugar a un trabajador de esta minera como vigilante, prohibiendo el acceso a toda persona ajena a la empresa minera.
Para Felipe Frías, habitante de Real de Catorce, es sorprendente que la empresa ponga esos letreros, y es que dice, la arquitectura histórica del Pueblo Mágico es una herencia de “los catorceños” y de la humanidad, asegura que es falso lo que la empresa minera declaró al diario Pulso el pasado 4 de septiembre en donde Ricardo Flores, representante de la empresa Real Bonanza, afirma que no es verdad que la empresa adquirió el Tunel Ogarrio, principal acceso al pueblo de Real de Catorce.

Documentos desmienten
La afirmación de la falsedad de las declaraciones de la minera se funda en lo contenido en la escritura pública número 196, firmada en la Ciudad de Torreón, Coahuila, el pasado 10 de noviembre de 2010, ante el Lic. Fernando Iván Todd Rodríguez, Titular de la Notaria Publica Número 42, en donde Restauradora de las minas de Catorce, S.A. de C.V, representada por el Ing. José Agustín García García vende sus títulos de propiedad a Minera Real Bonanza, S.A. de C.V., representada por el Sr. Ramón Tomas Dávila Flores, director de la trasnacional First Majestic Silver en México -esto a pesar que Minera Real Bonanza ha insistido en no ser parte de First Majestic-. En dichas escrituras se mencionan como objeto de la transacción una gran cantidad de monumentos arquitectónicos del poblado de Real de Catorce y de La Luz como son el pueblo fantasma, el túnel Ogarrío, el socavón de San Agustín, el socavón de la Purísma entre otros.
Para Frías esto es una falta de respeto grave a los habitantes de Real de Catorce, “viola completamente todas las promesas de respeto que ha hecho la minera a los catorceños y la sociedad no debe permitirlo”
Según la Lic. Nora Lorenzana Aguilar coordinadora de la Mesa Jurídica del frente en Defensa de Wirikuta Tamatsima Waha`a, es preciso revisar, la legalidad de las escrituras con las que cuenta la empresa minera, pues los títulos de concesión no incluyen la propiedad de las fincas y bienes que se encuentren en la superficie, sin embargo, declaró, es posible que las empresas mineras compraran en su momento fincas que forman parte del patrimonio histórico de Real de Catorce, para lo cual deberían haber intervenido las instancias competentes responsables de ello, es preciso revisar la legalidad de las mimas.
El especialista en temas de Minería, Ruric Hernández de los Santos, integrante del Frente Amplio Opositor a la Minera San Javier, asegura que este es el primer paso que dará minera Real Bonanza en un proceso premeditado para controlar la economía de la región, controlando la principal fuente de dinamismo económico: el turismo, de tal manera que incluso el que llegue turismo sea un favor que se le deba a la compañía minera, haciendo que el sector turístico de Real de Catorce, el que hasta ahora se ha opuesto al funcionamiento del proyecto minero, termine por disminuir su activismo debido al chantaje y la presión que ahora puede ejercer la empresa sobre su fuente de ingresos, pues ésta es quien decide si el turismo puede o no puede visitar los sitios paradigmáticos del pueblo mágico.
“Esta forma de operar no es nueva”, asegura Hernández de los Santos, en Cerro de San Pedro la empresa minera New Gold-Minera San Xavier también compró los principales edificios y sitios de interés turístico, prohibiendo el acceso a muchos de ellos con el objetivo de disminuir la afluencia de visitantes, orillando a que la principal fuente de empleo para los pobladores sea el trabajo dentro de las minas, y quien decida dedicarse al sector turístico –un oficio de menor riesgo y de más largo plazo- también debía contar con el permiso de los funcionarios de la mina, o bien hacer acuerdos en los que se obtenía la anuencia a cambio de no oponerse públicamente a la contaminación por cianuro y a la desaparición del emblemático Cerro de San Pedro, el cual hoy en día es una gran cráter generado después de largos años de explotación minera a cielo abierto.

El No a la minería
Un actor por demás conocido en la región de Wirikuta es Eduardo Guzmán Chávez, ex juez auxiliar del ejido Las Margaritas, sitio ubicado en el centro del lugar sagrado wixárika (Huichol) y el único ejido que ha dicho abierta y tajantemente “no a la minería”.
Guzmán Chávez en diferentes foros ha manifestado su desacuerdo en que la minería comience a operar de nuevo en la zona debido a sus impactos ambientales y sociales ya documentados en el pasado, para Guzmán el que la empresa minera privatice espacios como los mencionados anteriormente es un acto “anti-popular”, en donde se está demostrando cómo para la empresa minera la vocación de Wirikuta es la explotación de minerales sin importarles el desarrollo social, se trata –dice– de acciones encaminadas a comprar las posibles oposiciones que existieran en el pueblo logrando con esto aumentar el nivel de poder local.
Guzmán manifiesta que “lo más triste como ejidatario del lugar donde crecerán sus hijos y sus nietos y que hoy está amenazado por la minería” es que las instancias de gobierno se presten para solapar el despojo a las comunidades locales, y recuerda cómo en mayo de 2010 el Secretario de la Reforma Agraria, Abelardo Escobar, en la sesión mensual de la Canadian Chamber of Commerce in México, aseguró a los canadienses que los ejidos mexicanos están listos para recibir inversión a través de programas gubernamentales encaminados a impulsar la alianzas entre los inversionistas para desarrollar “el potencial creativo” de las zonas rurales, a lo que Rosendo González, procurador Agrario, afirmó ante una importante presencia de las compañías mineras de origen canadiense que “el 70% del territorio nacional es apto para explotar yacimientos de clase mundial”, léase de metales precioso mediante minería a cielo abierto.
Para Guzmán se trata de una envestida clara que viene de todos los niveles de gobierno y por parte de todas las instancias dependientes del Ejecutivo federal, por ejemplo, cita una reunión llevada a cabo los primeros días de agosto en la comunidad de las Margaritas en donde el gerente estatal de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) decía a los ejidatarios presentes que el programa de Restauración Ambiental serviría para que ahora que la minería se está reactivando en la zona, los ejidatarios puedan vender tierras mejor conservadas a un mejor precio, y es que en dicha reunión el titular de Conafor en el estado anunciaba la puesta en marcha de un programa de apoyo para que la comunidad restaurara ecológicamente las tierras ejidales.
Por lo anterior, Guzmán Chávez reprueba el hecho de “que un programa tan bueno como es el de compensación ambiental que debería estar ocupado en rehacer tejido social, y donde la comunidad dijo que no a la mina, lo presentan como una oportunidad para vender mejor las tierras a la mina”.
Lo cierto es que el lugar sagrado de Wirikuta, uno de los sitios de oración indígena más importante del mundo sigue siendo uno de los focos de interés para la explotación minera canadiense que mediante métodos subterráneos y superficiales pretenden saquear el oro y la plata contenida en el interior de las estructuras minerales de la altiplanicie y la Sierra de Catorce, esto, pese a la recién anunciada Reserva Minera Nacional, en donde el gobierno federal, a través del titular de la Secretaría de Economía Bruno Ferrari, aseguran estar tomando cartas para que el lugar sagrado del pueblo wixárika no sea destruido.

* Especial de Wirikuta para emeequis.

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