El negocio de encontrar gangas en internet
Noticias, Redes sociales, Sociedad, TecnologíaRedacción / emeequis
Si tuviéramos que elegir entre pagar 3 mil 800 y mil 499 pesos por un mismo crucero en El Caribe, ¿cuántas personas optarían por el precio más barato? Probablemente 100 por ciento. Así se explica el auge de las páginas de descuentos en internet. Hasta ahora, el único “pero” estribaba en que el consumidor no se atrevía a introducir sus datos personales para adquirir productos por internet.
A medida que estos primeros resquemores desaparecen, aparecen más y más ciberconsumidores. Los gurús del marketing hablan incluso de que ha nacido una nueva raza: los smartshoppers. Existen muchos perfiles para estos “cazaofertas”, pero lo que realmente los une es, simplemente, el hecho de que buscan “el mejor deal”, como reconoce Berenice Cifuentes, country manager para México del sitio Dscuento.
Con rebajas en el precio original que van de 50 hasta 90 por ciento, no es de extrañar la proliferación de estos agrupadores de ofertas: Groupon, Clickonero, Gangalia, Pez Urbano o Save Me, entre otros. Actualizan a diario su listado de promociones y cupones de descuento: noches en La Habana, tecnología, accesorios, cenas japonesas, masajes relajantes, entradas para el musical Spamalot…
Puedes elegir según la ciudad en la que vivas o el destino a visitar. El producto o servicio que adquieres se canjea en el establecimiento. Cada oferta precisa un mínimo de compradores para que se active. Una vez activada, se especifican las fechas de caducidad y condiciones generales. Para comprar un cupón, el usuario sólo debe registrarse. El registro es gratuito y permite suscribirse al boletín electrónico de ofertas. Es una fórmula sencilla, probada y eficaz, donde todos salen ganando. Y, por supuesto, México no es la excepción.
México, a la caza de descuentos
La consultora comScore Inc cifró en 1.3 millones a los mexicanos que visitaban estos sitios web en el año 2010. Desde entonces, su popularidad no ha dejado de crecer. No obstante, el ritmo aún es inferior al potencial de este mercado, puesto que el número de cibernautas aún está muy por debajo del de los países más industrializados.
A fines del pasado año, el número de usuarios llegó a 40.6 millones, 14 por ciento más que en 2010, según la Asociación Mexicana de Internet (Amipci). México queda así en el promedio de América Latina, si bien la cifra aún es “mediocre” comparada con Europa o Estados Unidos, como ha destacado Santiago Gutiérrez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Tecnologías de la Información y Comunicación.
Las previsiones, no obstante, son muy halagüeñas. Se estima que habrá un crecimiento de un doble dígito (al menos 10 por ciento), de acuerdo con los datos de la Consultoría de Marketing Digital Wsi. Tanto así que ya en 2011 la consultora Everis anunció que México fue el país de Latinoamérica donde más aumentó el número de cibernautas: 294 usuarios por cada mil habitantes.
Además, a estas cifras hemos de añadir que el futuro de estos negocios apunta ahora hacia dispositivos como el celular. Y, según The Competitive Intelligence Unit, había en México más de 97 millones de celulares (con 13 millones de teléfonos inteligentes) a finales de 2011.
“El mercado mexicano tiene mucha gente que no ha comprado en internet, pero los que sí lo han hecho aseguran en 99 por ciento de los casos que lo volverían a hacer”, afirma Pedro Rivas, director de Pez Urbano.
No en vano, se trata de un negocio conocido como win-win, en el que todos se interesan. Se combinan las redes sociales con el e-commerce y se logran ventajas para todos los participantes en el proceso. Los usuarios son los encargados de promover unas u otras ofertas con sus preferencias e invitan a sus conocidos a través de una recomendación. En la compra colectiva el número hace la fuerza. Cuando se consigue un número mínimo de usuarios a los que “les gusta” esta oferta, ésta se activa. Mientras más clientes, más descuentos. Y todo ello con un solo click y el potencial de todo un país hiperconectado.
Estas páginas son los intermediarios entre los clientes que buscan el máximo beneficio a los precios más bajos y las empresas que pueden sacar sus inventarios de última hora. La compra en línea ya no despierta recelos gracias a las garantías que ofrece y despliega así todas sus posibilidades.
Pequeñas y medianas empresas que consiguen visibilidad sin tener que gastar en efectivo, grandes empresas que segmentan su mercado, usuarios con poder de elección que ahorran tiempo y dinero. Todos salen ganando.
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