El pato, el PRI y los fantasmas
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El pato, el PRI y los fantasmas
Por Eduardo R. Huchim*
En un primer momento, los excesos cometidos en la elección presidencial del 1 de julio de 2012 parecieron ser el enorme costo de la campaña priista y una masiva operación de compra y coacción del voto. Ambos asuntos, unidos al presunto financiamiento de gobernadores priistas a la campaña de su candidato, implican violación de principios constitucionales cuyo cumplimiento es indispensable para considerar libre y auténtica una elección, como lo prescribe el artículo 41 de la Constitución.
Conforme fueron pasando los días, se descubrieron indicios de una vasta e ilegal operación financiera destinada a triangular recursos para el PRI a través, sobre todo, de Grupo Monex, además de que aparecieron tarjetas de un supermercado que, supuestamente, fueron usadas para comprar sufragios. Entre los muchos indicios de operaciones ilegales están los vínculos de Monex —un grupo financiero cuyo nombre se asocia “cada vez con más frecuencia al lavado de dinero del narcotráfico” (emeequis 286, 30/07/12)— con empresas fantasmas, cuya constitución y operación están rodeadas de inconsistencias y misterios.
Una de las mayores inconsistencias es que los socios de Grupo Comercial Inizzio y Comercializadora Atama, señaladas por el Movimiento Progresista como trianguladoras de recursos para el PRI, son un muerto y un hombre sin empleo formal que se sustenta haciendo “chambitas”.
Se trata de Juan Oscar Fragoso Oscoy y Ramón Paz Morales, quienes aparecen como socios de estas empresas. El primero tenía su domicilio fiscal en Iguala 500, colonia San Lucas Patoni, Tlalnepantla, Estado de México. Pero en ese lugar ya no vive Fragoso Oscoy, porque el supuesto accionista falleció el 17 de julio de 2010, en un accidente de motocicleta en territorio mexiquense. Su padre, Hugo Fragoso Rivero, dijo a un reportero: “Siempre trabajó conmigo transportando materiales de construcción, trabajando en el ejido. No era accionista de ninguna empresa. No tenía recursos para eso” (Antonio Baranda, Reforma 21/07/12).
El otro accionista, Ramón Paz Morales, vive muy cerca de la casa de la familia Fragoso, en Azucena 19, en la mencionada colonia de Tlalnepantla. Algunos de sus vecinos confirmaron que sí habita ahí, pero se dedica a hacer chambas diversas e incluso le ayuda a un vendedor de tacos de carnitas los fines de semana.
Adicionalmente, la empresa Atama tiene su domicilio fiscal en Paseo de la Reforma 15, pero ¿qué cree, lector/ra? esa dirección no existe. Más inconsistencias: a la empresa Inizzio, Monex le facturó en el domicilio de Homero 136, despacho 1004, colonia Polanco, sin embargo reporteros del noticiario que conduce Carmen Aristegui (MVS, 102.5 de FM) comprobaron que en ese edificio no hay ninguna oficina de esa firma, sólo un consultorio dental.
El PRI, que inicialmente lo negó, reconoció haber tenido nexos con el grupo Monex por conducto de una empresa llamada Alkino Servicios y Calidad, la única a la que ese partido admite haber contratado para hacer pagos de operación electoral. El representante legal de Alkino, Rodolfo Antonio Jumilla, le dijo a Reforma que la entidad que tramitó el financiamiento al PRI por 66.3 millones de pesos con tarjetas de Monex, fue Comercializadora Atama, la cual “encontró este sistema de envío del dinero…; como quien dice, ellos nos dieron el servicio y nosotros, a su vez, lo pasamos al PRI”, explicó Jumilla.
Uno de los protagonistas de los presuntos manejos irregulares del PRI para financiar la campaña de Enrique Peña Nieto es Armando Hinojosa Cantú, dueño del Grupo Higa, que realiza trabajos de construcción, y también de la empresa de aviones Eolo, que dio servicios de transportación aérea al candidato priista durante su campaña. La vida de este empresario se ensombreció el sábado 28 de julio cuando su hijo, Armando Hinojosa García, murió al caer el helicóptero en el que regresaba de una fiesta de Peña Nieto. De acuerdo con la revista Proceso (29/07/12), Higa fue uno de los más beneficiados por el gobierno de Peña y su negocio más importante fue la construcción del hospital de Zumpango, con un monto de 7 mil millones de pesos.
La misma revista ha aportado otros datos inquietantes, que resume así en su número 1866: “Dos empresarios parecen tener un papel sumamente importante en el entramado de la presunta triangulación de fondos millonarios… Emilio Fraga Hilaire y José Luiz Lozada Neyra; el primero, dueño de Efra; el segundo, de Inizzio y Atama… Entre ambos acumulan 27 compañías bajo fuerte sospecha de ser sólo membretes para enredar más la madeja y tratar de borrar las huellas que los vincularían con Banco Monex y el PRI”.
Sobran indicios para darle verosimilitud a la presunta vasta e ilegal operación para allegar recursos a la campaña priista, lo cual, naturalmente, es negado por los voceros de ese partido. ¶
OMNIA
Camina como pato, nada como pato y grazna como pato, pero
para el PRI es paloma…
¿O gaviota?
* Periodista y
escritor. De 1999
a 2006 fue
miembro del
Consejo General
del IEDF
erhm45@gmail.com
@EduardoRHuchim