Concluye el primer día del histórico juicio contra 38 acusados de montar el mayor esquema de corrupción en Brasil

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Brasilia, 2 de agosto.- El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil concluyó hoy la primera sesión del histórico juicio contra los 38 acusados de montar el mayor esquema de corrupción de Brasil, perpetrado durante el gobierno del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, tras superar los dos primeros obstáculos que amenazaban con retardar el desarrollo del proceso.

La primera barrera surgió a raíz de que algunos abogados de los reos solicitaron dividir el juicio para que sólo tres de los acusados -los que gozan de fuero privilegiado- fueran juzgados por el Supremo, y que el resto respondiera en instancias judiciales menores.

Según la constitución brasileña, quienes poseen fuero privilegiado -parlamentarios, ministros, presidente y vicepresidente de la República- no pueden ser juzgados en ninguna instancia judicial, a excepción del Supremo, cuyo dictamen no admite apelación.

En tanto, quienes no poseen dicho fuero, pueden ser juzgados en instancias menores y apelar las sentencias. Esa fue precisamente la alegación de los solicitantes del desmembramiento del proceso, pero la mayoría de los ministros del tribunal, en una rotunda votación de nueve contra dos, resolvieron que todos deben ser juzgados por el Supremo, ya que las acusaciones están vinculadas a un mismo hecho.

El segundo gran obstáculo lo constituía la posibilidad de que el procurador general de la República, Roberto Gurgel, vetara a uno de los ministros del Supremo, el juez Dias Toffoli, ya que el magistrado fue integrante de la Abogacía General de la Unión durante el gobierno de Lula da Silva, a pedido expreso del ex presidente, y ya actuó como abogado del PT.

No obstante, al término de la sesión de hoy, Gurgel anunció que no vetará al magistrado, con lo cual quedó superada la segunda barrera del mayor y más largo proceso judicial enfrentado por la Suprema Corte brasileña. Se trata del mayor juicio que enfrenta el Supremo brasileño, el cual citó a más de 600 testigos y generó un expediente de 50 mil páginas.

Los ministros, cercados por un rígido operativo de seguridad que los preserva del contacto con la prensa y el público, seguirán debatiendo a lo largo de al menos un mes sobre la inocencia o culpabilidad de los reos, acusados de desviar dinero de campañas electorales para sobornar a parlamentarios a cambio de apoyo al gobierno en el Congreso.

Entre los acusados de comandar el esquema de corrupción, que casi derriba al primer gobierno de Lula da Silva (2003-2007), están líderes históricos del Partido de los Trabajadores (PT), como el ex presidente José Genoino; el ex tesorero Delubio Soares; el ex ministro jefe del Gabinete Civil del gobierno Lula José Dirceu y el publicitario Duda Mendonca, encargado de la exitosa campaña que llevó a Lula al gobierno.

Todos los acusados responden por siete delitos: formación de cuadrilla, corrupción activa y pasiva, peculado, evasión de divisas, lavado de dinero y gestión fraudulenta.

Sobre el resultado final del juicio, la expectativa de Gurgel es que todos los acusados sean condenados. “Para que haya justicia el tribunal deberá condenar a todos los reos del caso”, manifestó.

“Creo que el Supremo hará justicia. Y en la visión del Ministerio Público, justicia es condenar a todos”, enfatizó Gurgel en declaraciones al diario “O Estado de Sao Paulo”. Agregó que las pruebas obtenidas durante las investigaciones son “contundentes” y “hablan por sí solas”.

Los líderes del PT Dirceu, Soares y Genoino, junto con el publicista Marcos Valerio, apuntado como operador financiero del esquema de corrupción, serán sus principales blancos de acusación.

Para Gurgel, los cuatro acusados constituyen el “núcleo político del esquema”, considerado por él “el más escandaloso y atrevido esquema de corrupción y desvío de dinero público descubierto en Brasil”.

(DPA)

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