Kenia humillará a todo el mundo en carreras de fondo

Deportes - Página: 40 - No.286 o descarga el PDF (0.19 MB).

Descargar PDF (0.19 MB).

.

Kenia humillará a todo el mundo en carreras de fondo

Madrid, España.- Unidos por la gran cremallera natural del Valle del Rift, Kenia y Etiopía son cuna de los más grandes corredores de fondo de todos los tiempos.

La rivalidad atlética entre ambos países ha sido siempre encarnizada.

Los éxitos de uno son los fracasos del otro. Por eso la euforia con la que Kenia llega a los Juegos Olímpicos de Londres es desesperante para Etiopía.

Los atletas de uniforme rojo y negro están viviendo el momento más dulce de su historia. En el Mundial de Daegu 2011 ganaron siete medallas de oro y un total de 17, el mejor resultado de Kenia en el evento desde que se disputó por primera vez, en 1983.

Etiopía tuvo que conformarse con una presea de oro y cuatro de bronce: un desastre en comparación con sus vecinos del sur. A principios de 2012, sus dos grandes estrellas, Kenenisa Bekele y Tirunesh Dibaba, encabezaron un grupo de 35 atletas suspendidos por la federación por negarse a integrarse a un campo de entrenamiento del equipo nacional. El castigo se levantó, pero los nervios del hermético conjunto etíope quedaron patentes.

Bekele, campeón olímpico de 5 mil y 10 mil metros, volvió a competir en Daegu después de 19 meses de haberse apartado de las pistas por una lesión. Se retiró en los 10 mil metros y renunció a los 5 mil. Dibaba, que también ganó dos medallas de oro en Pekín 2008, ni siquiera viajó a Corea del Sur. Apenas reapareció –con una victoria– en una carrera de fin de año en Madrid, después de pasar todo 2011 en blanco.

Haile Gebrselassie, el gran tótem del atletismo etíope, aceptó finalmente en mayo que sus mejores días han pasado. “Se acabó”, dijo el cuádruple campeón mundial y doble campeón olímpico tras su séptimo puesto en los 10 mil metros, en Hengelo, Holanda.

A sus 39 años, “Gebre” decía definitivamente adiós a su sueño de competir en Londres 2012. De hecho, la pista era su opción B, pues antes había fracasado también en su intento de luchar por un oro en el maratón, disciplina en la que durante años tuvo el récord mundial.

La marca mundial se la arrebató, cómo no, un keniano.

El 25 de septiembre de 2011 en Berlín, el mismo lugar en el que Gebrselassie estableció sus mejores tiempos, Patrick Makau corrió los42.195 kilómetrosen 2:03:38 horas.

Sin embargo, el hombre más rápido en la historia sobre la mítica distancia no estará en Londres. El equipo keniano es tan potente que perder la forma cuesta caro. “No estábamos considerando récord pasados, sino la condición actual, el nivel físico en este momento”, explicó Isaiah Kiplagat, jefe de la Asociación Keniana de Atletismo.

David Rudisha, Ezekiel Kemboi, Vivian Cheruiyot, Abel Kirui, Edna Kiplagat, Asbel Kiprop. Ellos son la élite del innagotable criadero de corredores fuera de serie que son los altiplanos kenianos del Valle del Rift, en el este de África.

¿Cuál es su secreto? La ventaja de crecer en la altura es una explicación, pero muchos otros países, como México por ejemplo, tienen condiciones geográficas similares sin los mismos resultados. Otra es que los africanos tienen una genética predispuesta a la resistencia. Sin embargo, ningún estudio ha sido concluyente, más allá de algunas pequeñas diferencias en los gemelos.

Para el español Arturo Casado, campeón de Europa de mil 500 metros, la explicación salta a la vista cuando se visita los campos de entrenamiento cerca de Eldoret. Allí, miles de jóvenes viven día y noche entregados al atletismo. Comen poco, descansan bien y hacen marcas brillantes.

“Lo primero que se ve es que desde los cuatro años están corriendo, y muchísimos kilómetros todos los días”, advierte Casado.

Según la televisión alemana ARD, sin embargo, el éxito keniano podría deberse a motivos más prosaicos. “De 2008 a 2010 hemos observado que los valores sanguíneos de los kenianos cuando corren en Europa son mucho más altos que en años anteriores”, declaró el científico danés Bengt Saltin al programa Sportschau.

“Este fenómeno no se había observado antes. Para mí no existe la menor duda de que se trata de alguna forma de manipulación sanguínea”, dijo.

En Kenia no se efectuó ningún control antidoping de sangre mediante el cual pudiera detectarse, por ejemplo, la sustancia EPO. “Hasta ahora no pudieron crearse en Kenia las condiciones necesarias para eso”, admitió el jefe médico dela IAAF, Gabriel Dolle.

“No tenemos ningún problema de doping. Uno o dos casos, lo que en realidad no es nada”, se defendió Kiplagat, presidente del atletismo keniano. “Quiero asegurar al mundo que 99 por ciento de nuestros atletas ganan limpiamente”.

 

(Ignacio Naya)

 

Acerca de autor

Número de entradas : 4700

Deja un comentario


− seis = 2

Revista emeequis

Desplácese hasta la parte superior