Adiós al tecnodoping

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Adiós al tecnodoping

Madrid.- Hubo un tiempo en el que el protagonista de la natación no era el nadador en sí, sino un traje de baño de poliuretano que permitía destrozar récords del mundo. Olvidado el tecnodoping de los mundiales de Roma 2009, en Londres 2012 regresa al escenario olímpico la competencia entre brazadas en su versión más pura.

La piscina del Foro Itálico fue testigo en 2009 de cómo se impusieron 43 récord del mundo, pero ello no respondió a un salto cualitativo por parte de los nadadores.

La marca Speedo comercializó a partir de 2008 un modelo de traje de baño, el LZR Racer, que daba mayor estabilidad a los nadadores, a la vez que reducía la resistencia y aumentaba el efecto de flotabilidad.

“Creo que el traje de baño hace una diferencia de más de dos segundos en los 400 metros”, dijo el alemán Paul Biedermann en Roma después de rebajar en una centésima la antigua marca del australiano Ian Thorpe, un tiempo que parecía condenado a permanecer muchos años intacto.

La comparación del mundial de 2009 con otras competencias mundiales es esclarecedora de la influencia de los trajes de baño en los tiempos hechos en las diferentes pruebas: en Roma se rompieron 28 marcas más que en Melbourne 2007, 41 más que en Shanghai 2011 y 27 por encima de la que mayor cantidad de récord tenía hasta entonces, la de Belgrado 1973.

Más allá del debate en torno a la introducción de tecnología en el deporte, el problema al que se enfrentaba la natación era el alto costo de los trajes de poliuretano. “Me costó 520 dólares, un brazo y una pierna”, bromeó Vaughn Forsythe, nadador de Barbados, durante el mundial de Roma. “Si todos lo usan, es más justo. Debería estar disponible para todos”.

Pero el alto precio no permitía nadar a todos en igualdad de condiciones. Incluso los más pudientes optaban por enfundarse hasta tres prendas para reducir aún más la resistencia al agua.

Al igual que en los deportes de motor, el atleta ya no dependía de sí mismo para batir a sus rivales. Además de ser rápido debía poder costearse un bañador high-tech similar al de sus competidores.

El 1 de enero de 2010 terminó la era del tecnodoping: se regresó a los tejidos puramente textiles y se redujo la superficie del cuerpo que es cubierta por el traje de baño. Los hombres sólo pueden competir con shorts cortos de material textil que no vayan más allá de la rodilla.

La Federación Internacional de Natación anunció en julio de 2009 que se volvería a las prendas antiguas, una noticia muy bien recibida por los protagonistas. “Será bueno para el deporte. La gente hablará de nuevo sobre natación y sobre la actuación del deportista y no sobre su traje. Es una gran noticia”, celebró el estadunidense Michael Phelps, 14 veces campeón olímpico.

Al igual que en Shanghai 2011, el protagonista de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 será el deporte. A ello colaborará Phelps y su lucha contra su compatriota Ryan Lochte. Entre ambos prometen repartirse buena parte de las medallas de oro en el centro acuático de Londres.

 
  (Ignacio Encabo / DPA)

 

 

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