Departamento de Regímenes Preposicionales: Esas preposiciones latosas
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A PESAR DE lo que pronuncia el personaje extraterrestre de Trino en su tira cómica Crónicas marcianas, las cosas se relacionan unas con otras. Así, en la vida real —aquí y en el espacio sideral— debemos decir y escribir “en relación con” o “con relación a”, nunca ?“en relación a”. Esta última locución es una calca del inglés in relation to y no hay por qué darle cabida en el castellano.

Otro problema de régimen preposicional ocurre con los verbos disentir y discrepar. En ambos casos debemos usar de, no con. Por ejemplo, si no estoy de acuerdo con la idea que expresó el presidente, debo decir que “Discrepo de lo dicho por el presidente”, y no ?“Discrepo con lo dicho por el presidente”. Lo mismo ocurre con disentir. Si no concuerdo con una afirmación, disiento de ella: “Disiento de la noción de que la gente es pobre porque quiere serlo”. Usar con en estas proposiciones refleja influencia del inglés to disagree with (literalmente “estar en desacuerdo con”).
La preposición con también es protagonista en otra frase problemática, pero aquí la confusión se da con otra preposición: a. Se trata de la frase “de acuerdo con”. Algo puede hacerse “de acuerdo con” una persona o cosa: “De acuerdo con el jefe de Gobierno, la Ciudad de México es un mejor lugar para vivir”. Aquí se trata de una persona, pero también podría ser una cosa: “De acuerdo con nuestra información, hubo lavado de dinero”. En América es común escuchar y leer de acuerdo a, pero solo debe emplearse cuando se trata de cosas, nunca de personas: “De acuerdo a tu declaración, no jalaste el gatillo”. Jamás deberíamos decir ni escribir: ?“De acuerdo a usted, nadie jaló el gatillo”. En resumidas cuentas, siempre será aceptable usar de acuerdo con. Pero en el uso esmerado del castellano, de acuerdo a solo puede emplearse con cosas, nunca personas.
Las preposiciones a y de también protagonizan una bronca de régimen. Ahora se trata del verbo abusar, el cual no es transitivo en español. Esto significa que no puede seguirle un complemento directo, como cuando decimos “compré un cuaderno”. Los verbos intranstivos, en cambio, se emplean solos: “El problema surgió ayer”.
El verbo abusar pide que le siga un complemento que empiece con la preposición de. Así, los pederastas “abusaron de los niños”. Y como este verbo es intransitivo, no debe plantearse en voz pasiva. Por ello es inadmisible decir que ?“Los niños fueron abusados por el pederasta”. O se plantea activamente (“El pederasta abusó de los niños”) o se da un rodeo: “Los niños fueron víctimas de abuso a manos del pederasta”. Tampoco es lícito, como decíamos arriba, usarlo con complemento directo: “El pederasta abusó a los niños”. Al emplear la voz pasiva con este verbo, o utilizarlo de manera transitiva, calcamos —de nuevo— una estructura inglesa: The children were abused by the pederast. Y The pederast abused the children.
Y para cerrar debidamente esta disquisición sobre régimen preposicional, veremos el verbo deber, que existe solo y con la preposición de. Pero significan dos cosas diferentes. Cuando usamos deber sin de, hablamos de responsabilidad u obligación: “Debo estudiar francés si quiero vivir en París”. “Debiste avisarme”. Por otro lado, “deber de” indica probabilidad: “Debe de haber mucho tráfico porque el candidato salió hace media hora y aún no ha llegado”. “Mis calcetines nuevos deben de estar en este cajón. Los vi ayer”.
Mucha gente confunde estos giros. La Academia, incluso, admite el sentido de probabilidad sin la preposición de. En el Diccionario panhispánico de dudas, se cita a Mario Vargas Llosa: “Marianita, su hija, debe tener unos veinte años”. Mejor habría sido “Marianita, su hija, debe de tener unos veinte años”, porque si uno busca claridad y precisión, esa preposición amarra el sentido sin confusión posible.
* Especial de Redacción sin Dolor, el blog… para emeequis.