El arte de la conversación en reuniónes sociales
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El arte de la conversación en reuniones sociales
Por Ana Vásquez Colmenares*
Twitter: @anavasquezc
Es probable que hayas acudido a una reunión y de pronto no sabes con quién o de qué hablar para generar una buena conversación; o hayas tenido algún encuentro en el que surge cierto tema y el ambiente se torna tenso, hay silencios incómodos e incluso la plática termina en agria discusión.
Obviamente debatir es bueno y útil, sin embargo hay mejores momentos para hacerlo que otros. En una situación social amigable, hay reglas que seguir para conducir una conversación, y temas que a veces vale la pena dejar de lado, ya que acabarán causando confrontaciones innecesarias o cierta incomodidad en algunos de los presentes.
A continuación, algunos tips que contribuirán positivamente en tu branding personal.
Cómo elegir objeto de conversación
Los temas a tratar durante las reuniones dependen de la confianza que se tienen los invitados; no existe ningún tema “prohibido” como tal, sólo hay que fijarse en cuáles podrían ofender o causar disgustos en los presentes y evitarlos.
Si se trata de una reunión familiar o de amigos obviamente se tocarán temas más personales, pero si la reunión es con personas que no conocemos o compañeros de trabajo, deberemos procurar una charla más general y de interés común para todos. Política, religión, sexo y otros asuntos controversiales no son lo más adecuado para tratar cuando no son cercanos los interlocutores.
En reuniones profesionales con subordinados o superiores, proceden los temas relacionados con las actividades en la empresa, pero también es recomendable explorar otros que ayuden a olvidar los problemas de la oficina y conocerse de forma más personal, por ejemplo los gustos musicales, si alguien tiene mascota o ha asistido a algún espectáculo últimamente.
Un recurso para amenizar cualquier reunión es contar anécdotas, pues todos tenemos una que querremos compartir; la idea es comunicar lo gracioso o insólito de una aventura.
En cualquiera de los casos, lo recomendable es no hablar —bajo cualquier circunstancia— de personas que no estén presentes.
De qué hablar y de qué no
Aunque en teoría no debería haber temas intocables, lo más aconsejable es evitar cuestiones polémicas o desagradables que con toda seguridad provocarán polémica en incluso molestia.
Por ejemplo, al no conocer del todo a la gente que se encuentra entre nosotros, podríamos ofender a alguien si criticamos —aun sin saberlo— su religión.
En cuanto a la política, es un tema en el que cada quien hablará según sus sentimientos y preferencias —que suelen estar bien arraigadas—, por lo que es común tener diferencias hasta con los mejores amigos. Al final es casi imposible que haya ganadores, porque es difícil que uno vaya a cambiar la forma de pensar de otros.
Tomemos en cuenta también el lugar donde estamos: si es en la mesa, comiendo, es lógico no hablar de cosas que puedan causar asco aunque la anécdota sea muy divertida.
Para llevar una conversación a buen término
Tan importante es el tema a tocar en una conversación, como tu comportamiento y el modo en que lo trates. Evita convertirte en un sabelotodo o contradecir a los demás toscamente al punto de que lo hagas quedar como ignorante o poco brillante.
Si ves que a una persona le está costando trabajo participar en la conversación, pregúntale su opinión directamente o invítala a que comente su punto de vista. Hazle sentir que es parte del grupo; de otra forma se aburrirá.
Ver la televisión, escuchar la radio y leer libros, periódicos, revistas —de preferencia no sólo de chismes o espectáculos— te será muy útil para generar pláticas interesantes, además de que estarás al tanto de lo que está ocurriendo en el mundo y no te quedarás en blanco en ninguna reunión.
Insisto: no existen temas prohibidos, si deseas charlar de algo controvertido ten la suficiente madurez y apertura para escuchar a terceros y no pelear por defender tu forma de pensar y mucho menos querer imponerla a los demás.
Un último punto para que no perjudiques tu branding personal: huye de los juicios de valor y respeta las posturas de los demás sin importar que sean totalmente distintas a las tuyas; al querer que todos piensen como tú, lo único que lograrás es alejar a las personas y que nunca quieran intercambiar puntos de vista contigo por miedo a tus inflexibles o despiadados comentarios. Lo que hace grata a una reunión social es compartir opiniones, pasar un rato a gusto sin destruir o truncar relaciones.
* Experta en
comunicación y
branding personal