Así gobernará Enrique Peña Nieto
Política - Página: 24 - No.284 o descarga el PDF (0.62 MB).
Así gobernará Enrique Peña Nieto
¿Restauración o democracia?
Por Zorayda Gallegos
Enrique Peña Nieto será el próximo presidente de la República. La victoria ha provocado sentimientos encontrados en la sociedad: para muchos es un día de fiesta pues el PRI ha regresado a Los Pinos luego de haberle entregado hace 12 años el poder al panismo. Para otros, el triunfo despierta inquietudes, interrogantes e incertidumbres. No es para menos: crecen las dudas ante el retorno poder de un partido que durante 71 años gobernó el país con autoritarismo, corrupción y represión. Esa es la lectura de los analistas consultados por emeequis.
El regreso del PRI no está acompañado por las mejores cartas de recomendación, pues en opinión de los especialistas los gobiernos de los estados supuraron opacidad, coacción de libertades, corrupción.
Así que tienen bastantes dudas, por ejemplo:
- ¿El presidente volverá a ser esa figura incuestionable que no toleraba las críticas?
- ¿Volverá la represión, la nula libertad de expresión?
- ¿Será respetuoso de las libertades y las garantías individuales?
- ¿Estamos ante una regresión democrática?
- ¿Seguirá la línea que mantuvo su partido antes de perder el poder?
- ¿Será un gobierno de mano dura?
- ¿Qué pasará con gobernadores como Humberto Moreira, Tomás Yarrington, Mario Marín?
- ¿Cuál será su postura ante el movimiento #YoSoy132?
- ¿Cuál será su relación con Televisa?
- ¿Atacará los monopolios?
- ¿Aumentará el IVA?
- ¿Intentará que el capital privado entre a Pemex?
- ¿Flexibilizará las condiciones laborales?
A partir de estas interrogantes, un grupo de analistas aportan las claves de lo que, en su opinión, será el estilo personal de gobernar de Enrique Peña Nieto.
A.- Riesgo de una regresión democrática
El mayor temor de analistas y ciudadanos es que con el retorno del PRI se produzca una regresión política. “Sí, es real, hay un riesgo de ir hacia atrás en la democracia”, advierte Jesús Silva-Herzog Márquez, politólogo y profesor del Instituto Teconológico Autónomo de México (ITAM).
Es más, existe la posibilidad de que vivamos lo que en teoría política se conoce como Restauración, complementa René Torres-Ruiz. Esto es, que cuando un determinado régimen político retoma el poder, lo hace más o menos con las mismas formas de cómo lo ejerció en el pasado.
Sin embargo, Silva-Herzog aclara que esa amenaza no significa que “el 1 de diciembre de 2012 nos vamos a despertar como si viviéramos en 1970”. Las instituciones con las que contamos hoy son mucho más sólidas que las de los años ochenta y noventa. Existen otros partidos políticos y ha emergido una sociedad civil mucho más movilizada y consciente.
No sería fácil para Peña Nieto, aunque estuviese tentado a hacerlo, atrasar el reloj de la historia e intentar imponer escenarios regresivos. Sin duda, prevé Torres-Ruiz, se provocaría una movilización social muy relevante, sobre todo luego de movimientos como el #YoSoy132.
Los especialistas concuerdan en que con varios grupos del PRI con trayectorias públicas muy cuestionables saldrán fortalecidos, por lo que habrá que ver si Peña Nieto los enfrentará, aun cuando ello signifique colocar en riesgo la unidad de su partido.
El ex gobernador mexiquense ha sembrado su discurso con constantes referencias a la honestidad, la transparencia y la legalidad. Así que deberá honrar sus palabras. “Lo que se ha ganado en asuntos como la rendición de cuentas no se puede perder de la noche a la mañana”, destaca Silva-Herzog Márquez.
B.- Gobierno de mano dura
Los antecedentes no constituyen una buena referencia. El 3 de mayo de 2006 los integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra se movilizaron al centro del municipio de Texcoco para apoyar a ocho floristas que querían instalarse a vender sus productos y habían sido desalojados por la policía local.
Ese día las policías estatal y federal perdieron la batalla campal contra los integrantes del frente. Los atenquenses los repelieron, aunque su líder, Ignacio del Valle, fue detenido y Francisco Javier Cortés, de 14 años, fue asesinado de un tiro a quemarropa cuando iba a comprar tamales. El casquillo correspondía a los calibres de las armas de la policía estatal. Ese día, el gobernador Peña Nieto advirtió: “No se va a negociar: se va a aplicar la ley y a hacer respetar el estado de derecho”.
Al día siguiente, San Salvador Atenco fue objeto de un operativo policiaco sin concesiones. Tres mil policías estatales y federales ingresaron al pueblo, golpearon severamente a decenas de habitantes y realizaron arrestos sin órdenes de aprehensión.
El resultado del operativo: dos personas muertas, 26 mujeres abusadas sexualmente, detenciones arbitrarias y decenas de casos de tortura.
Seis años después, el 11 de mayo pasado, Peña Nieto afrontó los reclamos que le realizaron los estudiantes de la Universidad Iberoamericana con estas palabras: “Fue una acción determinada, que asumo personalmente, para restablecer el orden y la paz en el legítimo derecho que tiene el Estado mexicano de hacer uso de la fuerza pública”.
No falta quien observe en esta declaración un anuncio de lo peor de las épocas del PRI autoritario. “Atenco muestra el poco aprecio que Peña Nieto tiene por los derechos humanos y las libertades –lamenta Helena Varela Guinot, directora del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana–. No sólo es preocupante que haya utilizado la fuerza pública, violentando derechos fundamentales, sino la explicación que dio, sin considerar que una cosa es la utilización de la fuerza como poder legítimo, y otra, que eso se realice a costa de los derechos humanos”.
A Varela Guinot le preocupa que el mexiquense entienda de forma tan limitada y acotada la libertad de expresión, manifestación y los derechos fundamentales. “Gobernará a partir de ciertas prácticas que considera idóneas; unas estarán dentro de lo permitido, algunas estarán en el filo que divide la democracia del autoritarismo, y en otras incluso podría irse al extremo”.
Esto lo secunda Jesús Silva-Herzog: “Lo preocupante tiene que ver con el uso de la fuerza pública, como en Atenco”. Y también René Torres: “Tengo la impresión que sí será un gobierno de mano dura, autoritario, que podría recurrir a la represión”.
C. Libertades individuales
Peña Nieto se ha confesado públicamente como un hombre conservador en materia de libertades individuales. Es evidente, aprecia Silva-Herzog Márquez, que su postura personal es negativa frente a esta nueva agenda social que en el Distrito Federal ha empujado el gobierno de Marcelo Ebrard. “No es un defensor ni un promotor de estas banderas”.
Sin embargo, el investigador del ITAM tampoco cree que Peña Nieto pretenda dar marcha atrás la agenda de libertades. No percibe, subraya, un intento de federalizar la penalización de las mujeres que recurren al aborto o “que quiera hacer que el matrimonio se defina exclusivamente como la unión entre hombre y mujer”.
Durante la campaña se refirió a que no estaba de acuerdo en que se criminalizara a las mujeres que se encontraban en la circunstancia de haber recurrido al aborto, lo que constrasta con la posición de los más de 15 congresos estatales dominados por el PRI en los que aprobaron legislaciones para llevar a prisión a las mujeres que lo hubiesen hecho.
Helena Varela y René Torres coinciden en que estos temas nunca fueron recurrentes en su campaña. “Prácticamente pasó desapercibido en sus propuestas”, dice el académico. “Hubo cierto desprecio, olvido o falta de interés”.
D.- Temor en derechos humanos
Uno de los temas cruciales es el de los derechos humanos, el debido proceso y el respeto a las libertades individuales, afirma Jesús Silva-Herzog. Muchos sectores de la opinión pública mexicana y organismos internacionales temen que la victoria de Peña Nieto signifique el regreso de un partido que gobernó en condiciones autoritarias.
Sin embargo, el politólogo está convencido de que de ninguna manera podría haber un regreso al reloj anterior. Hoy existe una vigilancia nacional e internacional nunca antes vista, lo que forzará al Presidente a ser particularmente escrupuloso en esta materia. “Ya no sólo tendrá el ojo nacional sobre su gestión, sino el ojo internacional”, agrega Helena Varela.
Eso no significa que su gobierno vaya a sobresalir por un tono progresista y preocupado por los temas sensibles de la sociedad. Por el contrario, Torres-Ruiz cree que estará marcado por el deseo de impedir que ciertas libertades se ejerzan.
E.- Lucha contra el narcotráfico
La política de seguridad pública de Peña Nieto no ha sido clara y explícita. Durante su campaña apenas dio escuetos pincelazos: fortalecer la prevención del delito, profesionalizar los cuerpos policiales, aumentar la eficacia del sistema de justicia, modernizar el sistema penitenciario y reconstruir el tejido social. Sin embargo, lo que los especialistas se preguntan es cómo lo conseguirá.
En lo que no cabe ninguna duda es torno a su política para combatir el crimen organizado: será muy distinta de la guerra emprendida por el gobierno de Felipe Calderón. “No lo imagino dándole el mismo acento al tema del crimen organizado”, opina Jesús Silva-Herzog.
Si opta por la misma línea de combate al crimen que aplicó Felipe Calderón, “la tiene perdida”, considera Varela Guinot. Por ello habrá que observar con cuidado el tipo de decisiones que tomará para enfrentar el crimen organizado, la primera de las cuales será saber si retirará al ejército de esa labor.
Torres-Ruiz cree que, aunque seguiría con el ejército en las calles, en espacios donde el crimen se ha desbordado, no necesariamente lo haría con el combate frontal que desplegó Felipe Calderón.
F.- Política económica y social
No hay que se esperar grandes cambios en la política económica y social, coinciden los politólogos. No habrá de diferir mucho de lo que han venido planteando los gobiernos panistas.
Dice Silva-Herzog, que incluso podrían ser válidas las críticas que hizo Andrés Manuel en el sentido de que hay más continuidades que rupturas entre el PAN y el PRI. No habrá una sacudida en esta materia. Acaso, modificaciones en los márgenes.
Lo que sí se percibe es una intención de darle continuidad a la política neoliberal. Esa que en términos generales tiene que ver con la política interna, el mercado, los apoyos a las inversiones privadas, dice Torres-Ruiz. Esa, donde la política social no es un asunto prioritario con los consabidos descuidos de salud, educación, vivienda.
G. Educación, en alianza con Elba Esther
En educación tampoco se avizora una política muy alentadora. Para Silva-Herzog Márquez no hay mucho margen de maniobra para pensar que se romperá la connivencia entre la Secretaría de Educación Pública y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
Tampoco aprecia que exista disposición para modificar el régimen educativo. Además, persiste un elemento clave que obliga a pensar mal: los vínculos de Peña Nieto con Elba Esther Gordillo, líder vitalicia del sindicato nacional de maestros. “Y si hay alguien que le ha hecho mucho daño a la educación es Elba Esther”, insiste Torres-Ruiz.
Como consecuencia de esa buena relación, los especialistas estiman que el gobernador mexiquense permitirá que Elba Esther mantenga intacta su fuerza. Por eso no se esperan grandes cambios en la situación que guarda actualmente esta área: un descuido de la calidad educativa y un descenso continuado en los resultados de las evaluaciones de profesores y estudiantes.
H.- Poca transparencia y rendición de cuentas
Si se revisan los indicadores especializados, el gobierno de Peña Nieto al frente del Estado de México no es el ejemplo más acabado de transparencia y rendición de cuentas. Según el Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno, elaborado por la organización Transparencia Mexicana, aquél ocupa el penúltimo lugar en la materia.
“Efectivamente, no fue un gobierno elogiado por las instancias que vigilan la rendición de cuentas –coincide Silva-Herzog–. Esto permite suponer que no será un político de avanzada en esta materia”. La tarea de los ciudadanos, dice, será vigilar e impulsar la transformación administrativa y burocrática del país.
Torres-Ruiz simplemente no le ve mucho deseo al político mexiquense de transparentar cuánto se gastará en distintas áreas, ni de informar a la población de las decisiones que tome y los motivos de éstas.
Por el contrario, durante su gobierno hubo cierta manipulación de datos, dice el investigador de la UNAM. Ejemplifica: “Él insiste en que los feminicidios y la delincuencia disminuyeron, pero las cifras muestran otra cosa”.
Y pide a los ciudadanos sacar sus conclusiones a partir de un caso concreto: el PRI es un partido caracterizado por altos niveles de corrupción, como el caso de la deuda en Coahuila, cuando Humberto Moreira era gobernador.
I.- Fuerte relación con el corporativismo sindical
Buena parte de las razones que mantuvieron al PRI en el poder durante 71 años ininterrumpidos tienen que ver con el respaldo orgánico otorgado por centrales obreras y sindicatos como el de Pemex, SNTE, las confederaciones de Trabajadores de México, Nacional Campesina y de Organizaciones Populares, que forman parte integral de una estructura corporativa y clientelista enraizada en el país.
Peña Nieto sabe muy bien que una proporción significativa de su base política descansa precisamente en ese corporativismo. Por eso no habría que esperar una agenda democratizadora de estos organismos, dice Silva-Herzog. Lo que hará es pregonar respeto por la autonomía sindical, lo que significa: “sigan haciendo sus cosas, yo no me voy a meter”.
Hay poco espacio para creer que Peña Nieto romperá los lazos que los unen a líderes sindicales como Carlos Romero Deschamps, por ejemplo. De hecho, en opinión de Helena Varela, la supuesta ruptura del partido con Elba Esther fue ficticia y conveniente para el priista. “Daba la impresión de que se distanciaba de la mala de la película, pero, en realidad, siguen manteniendo cercanía entre ellos”.
Es más, reta Torres-Ruiz, ahora no sólo habrá tolerancia y complacencia hacia estas agrupaciones obreras y campesinas, sino que el PRI tendrá la intención de reimpulsarlas porque en los últimos años se fueron desdibujando.
J.- Reformas estructurales en suspenso
La clave para lograr la aprobación de una posible reforma energética o laboral radica en cómo se integre el Congreso de la Unión. Desde que en 1997 el partido en el poder perdió la mayoría en las cámaras de Diputados y Senadores, el Ejecutivo propone y el Legislativo dispone.
“Pese a que se genera la sensación de que las reformas estructurales se atoran, es un hecho positivo para el país”, afirma la investigadora de la Universidad Iberoamericana, porque se ha garantizado que el poder no esté monopolizado por el Presidente. La democracia es equilibrio de poderes y contrapesos. “Cuando nadie te controla y no hay quien pueda acotar ese poder, estamos mucho más cerca del autoritarismo”.
Por eso, para Torres-Ruiz el hecho de que el PRI pueda alcanzar mayoría legislativa sería negativo para la democracia. No habría contrapesos al poder presidencial. “Es necesario que el Ejecutivo tenga frente así un congreso plural, que no apruebe sus iniciativas de manera automática”.
Pero en caso de que logre la mayoría; sus propuestas de reforma fiscal, educativa o energética pasarían de forma automática. “Saldrían sin debatirse, sin ser analizadas y cuestionadas”, lamenta el investigador de la UNAM.
Incluso, alerta, pasaría la controvertida propuesta que hizo para incluir nuevamente la cláusula de gobernabilidad y asegurar que al partido que más votos obtenga se le den los diputados necesarios adicionales para que tenga una mayoría que le permita aprobar reformas. “Sería regresar a la situación de antaño, un retroceso”.
Silva Herzog explica que si llega con mayoría en el Congreso se desahogarían las reformas importantes en un corto plazo. Pero, por otro lado, habría mayor margen para el abuso y la arbitrariedad política.
Lo interesante, opina, será ver qué puede hacer sin mayoría. Hay antecedentes donde se ha visto a Peña Nieto como buen negociador, pero tras bambalinas y con el grupo político que él conoce: el PRI. Sin embargo, no se le conoce como un negociador con adversarios.
K.- Poder con islas de autonomía
El gobierno de Enrique Peña Nieto no disfrutará el mismo escenario que les tocó a sus antecesores priistas. Ya no podrá encontrar a la mano órganos controlados por el presidente en turno, sin autonomía real, cuando todos los medios eran “soldados del Presidente” y eran pocos quienes osaban hacer críticas a su gestión.
Este 2012 muestra una escena distinta. Para empezar, se han fortalecidos las instituciones que Silva-Herzog Márquez denomina “baluartes frente a la colonización de los partidos”, órganos autónomos como el Instituto Federal de Acceso a la Información, el Instituto Federal Electoral, así como el Poder Judicial, que son construcciones de la nueva democracia mexicana.
Para Helena Varela lo importante es que aunque el PRI sigue operando bajo las mismas reglas informales del juego –lo del “nuevo PRI sólo es un disfraz”–, no se le ve más como un poder supremo al que se le venera y se teme. “Ahora se le exigen cuentas”.
L.- Postura ante el #YoSoy132
Uno de los actores que le restaron más votos a Peña Nieto durante su campaña fue el movimiento #YoSoy132. Los jóvenes se declararon “anti Peña” y denunciaron la complicidad entre el aspirante presidencial y la empresa Televisa.
Fueron muy críticos, combativos y siempre estuvieron en acción: a través de movilizaciones, marchas, en las redes sociales, organizando un tercer debate de los candidatos presidenciales. En fin, fueron los actores más activos del proceso electoral. Hoy queda claro que no lograron uno de sus objetivos: que Peña Nieto no llegara a Los Pinos.
Ahora, la duda es qué trato le dará a los jóvenes si insisten en ser críticos de su gestión. “No sé si habrá una suerte de desprecio: ‘ustedes no querían que llegara, pero ya estoy aquí, y ahora yo voy a gobernar como yo quiera’”, dice Silva-Herzog Márquez.
Sería deseable, por supuesto, que escuchara las críticas y los cuestionamientos. Lo que es casi imposible es que atienda desde el ámbito del gobierno la demanda de democratización de los medios de comunicación “porque él llegó a ese cargo precisamente por ellos”.
René Torres calcula que si el gobierno de Peña Nieto reacciona como lo hizo en la Ibero, seguramente al #YoSoy132 no le iría muy bien. La otra posibilidad, concluye, es que sólo los mantenga alejados.
M.- Estrecha relación con las televisoras
Peña Nieto se debe a Televisa y TV Azteca. “Así es cómo ha llegado hasta aquí”, dice Helena Varela. Por eso será interesante observar cuál será su relación con las televisoras ahora que es presidente de la República. Pero la investigadora de la Iberoamericana no es muy optimista. Piensa que Peña Nieto “simplemente va a jugar a que escucha” a quienes critican a esos medios. Es altamente improbable en su opinión que de repente mire hacia los medios y diga “esto tiene que cambiar”.
El escenario podría ser incluso más pesimista si se cumple el análisis de Torres-Ruiz, quien tampoco cree que, ahora como titular del Poder Ejecutivo, Peña revise la relación que ha trabajado con los medios que lo han respaldado e impulsado. Al contrario, afirma, esos nexos se profundizarán porque “los apoyos que Televisa le ha dado no son gratis”.
Lo que sí es previsible es que Televisa será el medio privilegiado con más facilidades para seguir ampliando su radio de influencia. No habrá anuncios como “ampliar el espectro para que más medios intervengan de forma equilibrada”.
Sin embargo, Silva-Herzog Márquez considera que Peña Nieto es consciente de que se le percibe como “el hombre de la televisora”. Esto lo obligará, dice, a buscar una relegitimación post electoral a través de decisiones que marquen distancia con el poder de la televisión. Aunque hay que destacar, concluye, que a él se debe.
* * *
Estos son los apuntes, las hipótesis de lo que será la Pesidencia de Enrique Peña Nieto. Falta, claro, que en unas horas o días el Tribunal Electoral dictamine estas elecciones y el triunfo. Pero si nada extraordinario ocurre y se consolidan los resultados que siguen fluyendo esta mañana del 2 de julio, ya habrá oportunidad de evaluar cuántas de estas hipótesis se confirmaron. Arranca una nueva etapa de esta democracia a la mexicana. Para bien y/o para mal.
Ernesto Partida Pedroza
Este es un reportaje nada alentador.
Nos presenta lo que muy probablemente será el gobierno de Enrique Peña Nieto, pero se les olvida que tenemos la obligación de pensar en que vamos a hacer a pesar de Peña Nieto.
Tenemos que asumirnos, no en víctimas o en súbditos de Peña Nieto.
¿Que podemos hacer como ciudadanos? Ese es el reto que tenemos como ciudadanos y como medios de comunicación.
Ernesto Partida Pedroza