Y que los del #YoSoy132 crean la Wikidemocracia

Sociedad - Página: 16 - No.283

..

 

Y que los del #YoSoy132 crean la Wikidemocracia

Sin buscarlo, pero en las frías instalaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal se concretó un ejercicio libre, moderno, democrático y digital: el debate que los integrantes del movimiento #YoSoy132 organizaron con tres de los cuatro candidatos a la Presidencia.

Porque ahí, al sur de la ciudad, aterrizaron los principios que rigen la vida pública en internet: acceso libre y plural a la información, diálogo horizontal y ausencia de líderes. Nadie lo ha dicho abiertamente, pero quizá estamos ante el nacimiento de un término propio del siglo XXI: la Wikidemocracia.

No sólo ha sido el debate. Cada semana se realizan asambleas, un ejercicio de democracia alternativa, en las que se discute intensamente sobre qué hacer en el futuro inmediato. A su vez, miles de jóvenes universitarios han salido a las calles, organizados en múltiples brigadas. La idea es sencilla: que la gente participe y se interese en vida pública del país.

Y todo eso, más allá de quién gane las elecciones, se lo debemos al #YoSoy132.

 

Por Carlos Acuña • @esecarlo

Es cerca de la medianoche del miércoles 19 de junio y en el pequeño e improvisado estudio de televisión se respira un ambiente festivo. Tres de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República reparten elogios y felicitaciones a un pequeño grupo de estudiantes.

–La verdad es que tenía miedo de venir –le dice Josefina Vázquez Mota, candidata del PAN a Luis Fernando Anaya, estudiante de Comunicación de la Universidad Iberoamericana–. Todos mis asesores me decían que era una trampa. ¡Qué bueno que no les hice caso!

Es la primera ocasión que pasa algo así en la historia de México. Inspirados en la tecnología y en los debates internacionales, el movimiento #YoSoy132 obligó a tres de los cuatro candidatos a responder preguntas de especialistas en el tema.

–Es una lástima que Peña Nieto no haya aceptado –comenta Luis Fernando–, se perdió de participar en un acontecimiento histórico.

No exagera. Los estudiantes no sólo lograron convencer a los candidatos, sino que a falta de instituciones efectivas y medios de comunicación imparciales utilizaron internet como un arma democrática.

–Sobre todo –comenta Luis Fernando–, nos interesaba que existiera la réplica ciudadana. Que los candidatos no evadieran los temas con discursos demagógicos.

En la pantalla de la computadora aparece Vázquez Mota. Duda un poco antes de comenzar a hablar. Hace unos segundos, una estudiante de economía de El Colegio de México le hizo una pregunta. La candidata duda un poco antes de responder. Dice estar de acuerdo en realizar una reforma hacendaria que permita crear nuevos empleos, mejor pagados.

–Sólo en el último trimestre –dice, ligeramente nerviosa aunque sin titubear–, la economía creció 4.6 por ciento y se advierte que al final de este año podrá crecer incluso por arriba de Brasil y Corea del Sur.

Entonces, en el pequeño recuadro de YouTube aparece la joven estudiante. Un par de audífonos blancos cuelga de sus oídos. La chica cursa actualmente una maestría en Estudios de Población. Mira de frente a la webcam antes de replicar:

–Cuando usted habla de estabilidad económica, le recuerdo que vivimos en un país con 52 millones de pobres y 7 millones de nuevos pobres en este sexenio: 11 millones en pobreza extrema.

La dinámica propuesta por los estudiantes presentaba tres debates en uno. El primero entre estudiantes y candidatos, el siguiente entre los mismos candidatos, y un tercero, en el que los políticos respondían las preguntas enviadas y votadas por los ciudadanos a través de la plataforma Google Moderator.

Además de YouTube, cuya transmisión en vivo tuvo más de 100 mil vistas, el debate pudo escucharse en vivo a través de diferentes estaciones de radio y se proyectó en varias plazas públicas de la ciudad.

El objetivo se logró con creces. Si en algo coinciden todos los medios es en que fue patente la imparcialidad del debate. Los estudiantes demostraron que el apartidismo en el que tanto habían insistido desde el principio no era sólo una bandera, sino una posición concreta.

El Debate #Yosoy132 fue mucho más interesante y productivo que los organizados por las autoridades electorales. Nada mal para un grupo de jóvenes cuya incursión en la política mexicana tiene apenas unas cuantas semanas.

* * *

Bajo un frondoso árbol, en las instalaciones de Ciudad Universitaria, más de 80 estudiantes se protegen del sol de mediodía. Se trata de una de las tantas asambleas universitarias organizadas cada semana en casi 100 universidades en toda la República.

–A ver, según entiendo, vamos a abrir con información de los voceros, ratificación o sustitución, balance del movimiento y plan de acción. ¿Estamos bien? –pregunta el moderador de la mesa a sus compañeros. Se trata de un muchacho rubio, de barba poblada y boina. A sus espaldas un joven de cabello largo no deja de escribir todo lo dicho en una libreta.

Aquí cada decisión, por mínima que sea, es sometida a consenso a veces a un nivel extremo. Uno de los aspectos clave de la protesta estudiantil es precisamente esto: predican con el ejemplo. Exigen una mejor democracia mediante la práctica.

–No, no, yo tengo una pregunta –interviene un muchacho barbado desde la parte de atrás–. ¿Dónde entran las minutas de información?
–En el primer punto, compañero –responde el moderador y una nueva polémica se levanta.

Se trata de una democracia alternativa, paralela. Una pequeña república estudiantil en donde cada palabra es registrada y todos tienen voz pese a lo cansado que puede ser escuchar cada una de las opiniones. Por momentos, el sistema raya en lo absurdo, al punto de que una vez iniciada la asamblea, los estudiantes tardan más de media hora en decidir cómo iniciar la asamblea que ya iniciaron.

No pocas críticas han caído sobre el movimiento estudiantil respecto a su sistema de acción. Se les acusa de perder tiempo valioso que podrían utilizar informando a la gente o llevando a cabo acciones más concretas. Además, mientras los izquierdistas los acusan de tibios,  los simpatizantes del PRI ponen en tela de juicio su posición apartidista.

–Por momentos es muy cansado organizarse –comenta Edgar Ortega, vocero del Colegio de Letras Modernas, de la Facultad de Filosofía y Letras–, pero eso no quiere decir que no hagamos acciones concretas. Cada facultad es autónoma de organizar sus propias brigadas y llevar a cabo acciones, siempre y cuando no contradigan los principios  acordados. No queremos que se pierda la espontaneidad con que surgió todo.

Para Edgar, un joven proveniente de Michoacán, el principal problema de organización reside en la conciliación de los distintos grupos, desde los más radicales hasta aquellos que viven con el miedo de que el movimiento se desvirtúe como ocurrió en la huelga estudiantil de 1999.

A veces parece que por cada paso que damos retrocedemos dos –confiesa, ligeramente apesadumbrado–. Sin embargo, es necesario.

Es cierto. Según ellos mismos, las asambleas le han permitido mantener unidad y sortear los continuos ataques que han surgido contra #Yosoy132. Cada semana, un nuevo grupo surge en las redes sociales presentándose como una escisión del movimiento estudiantil. El caso más sonado fue el grupo GeneraciónMX, quienes con un video en YouTube, declararon ser un grupo que se había separado al darse cuenta de que el movimiento “respondía a intereses partidistas”.

Los estudiantes fueron contundentes: los integrantes de Generación MX nunca se presentaron a las asambleas universitarias, nadie los reconocía, aunque se mostraron respetuosos frente a su posición política. “De eso se trata la democracia”, expresaron. Sin embargo, en menos de 12 horas, los internautas los identificaron como un grupo de jóvenes íntimamente ligados al PRI y a organizaciones empresariales. Nunca más se volvió a saber de ellos.

La misma suerte han corrido la mayoría de los grupos que intentan desprestigiar al movimiento –Yo soy Peña, Yo soy 132 con EPN, Generación MX, Somos más de 132, Yo soy uno, Somos Libres–. Ninguno ha podido instalarse en la opinión pública por más de un par de días.

Hasta el momento, el único ataque que realmente parece haberlos preocupado en serio ha sido la difusión de los audios por parte de uno de sus mismos integrantes.

El 18 de junio, Manuel Cossío, ex alumno de la Universidad Iberoamericana, difundía a través de YouTube una serie de videos con el nombre “La verdad nos hará libres”. En ellos se escuchaba a uno de los fundadores del movimiento #YoSoy132, Saúl Alvidrez, decir que varios actos del movimiento, como la visita de la líder estudiantil chilena Camila Vallejo, eran patrocinados por personajes como Alejandro Encinas o Epigmenio Ibarra.

Parecía ser un golpe terminal. La difusión de los audios dejaba por los suelos el prestigio del movimiento estudiantil para cualquiera que no conociera de cerca la dinámica interna.

–Fue algo muy fuerte, es cierto –comenta Luis Fernando–. Pero lo cierto es que ya existían rumores del caso de Saúl, incluso antes de que se publicaran los videos.

Fue por eso que dos semanas antes, el Tec de Monterrey le quitó toda representatividad como vocero y que la Asamblea Interuniversitaria desconoció el concierto de apoyo realizado en el Zócalo, al no saber de dónde provenían los recursos para financiarlo.

No lo podíamos expulsar porque no podíamos comprobar los rumores –explica Luis Fernando–. También teníamos conocimiento de Manuel Cossío, quien siempre fue un priista declarado. Decidimos aceptarlo por respeto a la pluralidad del movimiento. No nos arrepentimos, creo que con el debate quedó claro que, a pesar de las preferencias personales de sus integrantes, el movimiento no busca beneficiar a ninguno de los candidatos.

***

Metro Balderas, cinco de la tarde: hora pico. La gente se empuja por alcanzar un lugar apenas se abren las puertas del vagón. El hastío de la rutina diaria adormece a los pasajeros y muchos se refugian en la intimidad de un videojuego o un libro abierto. Las puertas se cierran y el convoy se adentra en la oscuridad del túnel. Entonces, de entre las pocas pláticas aisladas, un par de voces empiezan a ganar volumen.

–Pues sí, Peña Nieto está guapo ¡¿y eso qué?! –dice una joven de no más de 22 años, cerca de la puerta. Su estatura la hace sobresalir de entre la mayoría de los pasajeros que la miran, sorprendidos–. Dejen ya de chingar con eso. Yo no voy a votar por él por eso.

–No manches, ¿estás hablando en serio, Martha? ¿Vas a votar por Peña? –le pregunta una muchacha delgada, de cabello castaño y crespo.

A primera vista parece una charla entre un par de amigas o compañeras de clase. Pero poco a poco, la discusión empieza a subir de tono y los pasajeros, cautivos en el vagón, obligados a escuchar, comienzan a inquietarse. Las miran de reojo, susurran entre sí

–¿Y Atenco? –la increpa la joven del cabello crespo, incrédula–. ¿Y los feminicidios del Estado de México?
–¡Atenco, qué! Eso les pasa por andar de revoltosos, ahí están con sus machetes poniéndose al tiro.
¡Pues que se aguanten, entonces! – exclama a la defensiva. La gente la mira sin atreverse a decir nada–. Y pues sí, han matado a muchas mujeres, pero Peña no las mató, ¡por favor! Ya te lavaron el cerebro bien cabrón, Mariana.
–No. A ti es a quien te lavaron el cerebro, Martha. No puedo creer que pienses así.
–¿En serio vas a votar por Peña? –interviene un tercer pasajero sin poder contenerse–.
¿No sabes que en Atenco querían arrebatarle las tierras a los campesinos a cambio de casi nada? ¿Que Peña Nieto mandó gente a golpear a los estudiantes en el Estadio Azteca?

De pronto las puertas se abren y decenas de pasajeros descienden del vagón. Nadie se entera de que esta escena es parte de una representación teatral. Martha y Mariana forman parte de Asamblea de Arte y Cultura de la UNAM y junto con otras compañeras integran la “Brigada de Teatro Invisible”.

Ambas viajan de un vagón a otro improvisando diálogos que buscan generar reacciones en los pasajeros, polémica, enfado o disgusto que les despierten la inquietud por intercambiar opiniones.

–¡¿Escuchaste?! ¿Cómo es posible que vaya a votar por Peña Nieto esa chava, con todo lo que está pasando? Por eso estamos jodidos, me cae –dice un hombre cuarentón, mientras avanza a paso raudo.
–Pues sí –interviene otro hombre de bigote poblado y camisa a cuadros–, pero así es en toda la provincia, la gente va a votar a ciegas…

Entre el tumulto y las prisas, varios pasajeros empiezan a comentar lo ocurrido en el andén, mientras caminan hacia los torniquetes de salida, hablan entre sí mientras caminan sobre el andén, hacia los torniquetes de salida.

De pronto, los usuarios del transporte colectivo, usualmente ensimismados y desconectados de su entorno, empiezan a comentar entre sí los asuntos públicos. Tal vez algunos lleguen a su casa y comenten con su familia lo sucedido o tal vez lo olviden al poco rato. Por lo pronto, la Brigada de Teatro Invisible ha cumplido con su cometido.

Este es un ejemplo de las miles de brigadas informativas que han salido a las calles en nombre de #Yosoy132, intentando generar reacciones en la gente. En ellas, no sólo se discute acerca de Peña Nieto, sino que se intenta que gente tenga conciencia acerca de la importancia del voto y de su participación.

Una hora después, Mariana y Martha se reúnen en la Glorieta de Insurgentes, en donde se sumarán con otros estudiantes para partir hacia Televisa Chapultepec en donde, hoy, 13 de junio, se llevará a cabo la “Fiesta por la Luz y la Verdad”, una manifestación pacífica a través de perfomances, poesía, teatro y música.

* * *

En poco tiempo, los estudiantes han logrado algo que hubiera parecido inaudito hace apenas unos meses: convertir internet en un arma política a pesar de las múltiples descalificaciones hacia la comunidad digital.

Según ellos mismos, internet les ha enseñado más sobre la democracia que el sistema político mexicano. Privilegiar el acceso a la información, al diálogo horizontal y la ausencia de líderes son principios que aprendieron navegando y participando activamente en las redes sociales.

Pero tal vez lo más importante sea la manera en que los jóvenes han saltado de las redes al espacio público, sin por eso renunciar a las reglas con que internet opera.

Las asambleas universitarias, los brigadeos informativos, las convocatorias multitudinarias y el mismo debate tienen el sello distintivo, el ritmo frenético de una generación nativa del ciberespacio. Por momentos pareciera que el movimiento no tiene una dirección. Es cierto, #Yosoy132 se mueve en todas direcciones, se ha viralizado.

–Aquí todos tienen derecho a opinar acerca de las decisiones tomadas, pero al final es la información y la veracidad lo que se impone a través de la mayoría –dice Rodrigo Serrano, estudiante de Comunicación de la Universidad Iberoamericana y uno de los miembros más activos del movimiento–. Es como un artículo de Wikipedia que cualquiera puede modificar, siempre y cuando tenga conocimiento de causa.

Ha surgido la Wikidemocracia. Una nueva forma de hacer política está naciendo y los políticos que no puedan seguir el ritmo a las nuevas generaciones serán simplemente rebasados. A eso se enfrentan los candidatos presidenciales.

–Este debe ser el futuro de la política –concluye Luis Fernando Anaya, apenas un par de días después del Debate Yosoy132–. Esto no debe acabarse en las elecciones. Independientemente de quién gane, queremos que esto se repita en todo momento, en todos los estados y en todos los municipios. Los ciudadanos tenemos que aprender a utilizar las herramientas que tengamos al alcance.  ¶

 

Comentarios (1)

  • angela

    Es la gente joven, con ideas frescas, con sed de un cambio y aunado a la experiencia de los mas adultos que nuestro pais volvera a encaminarse sobre la senda correcta.

Deja un comentario

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Revista emeequis

Desplácese hasta la parte superior