¿La sonrisa del adiós?

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¿La sonrisa del adiós?

Falta muy poco para saber si el milagro al que apela Josefina Vázquez Mota llega este 1 de julio y logra superar el tercer lugar en que la mantienen la mayoría de las encuestas. Sólo faltan unos días para saber si México estará, por primera vez, gobernado por una mujer. Por La Jefa, como se hace llamar.

La candidata del PAN batalla por ganar unos puntos, por convencer a la ciudadanía de que lo peor que puede ocurrir es que alguno de sus contrincantes llegue al poder. Va Josefina, entusiasmada, en jornadas intensas, emotivas, desorganizadas, intentando cosechar ánimo y votos. No ceja, no se dobla, hace campaña siempre con esa sonrisa tan suya, tan estudiada, tan permanente. Una de esas sonrisas invaluables en la victoria y siempre resistentes a la derrota. Una sonrisa para festejar o para decir adiós.

Texto y fotografías: Rafael Cabrera / enviado
rafacabrera@m–x.com.mx • @raflescabrera

Tamaulipas.- La Jefa está encabronada…”, confía en voz baja un integrante de su equipo, que luego de meses conoce a la perfección los gestos, el movimiento de manos o el andar de Josefina Vázquez Mota. Sobran razones para el enojo de la candidata panista, como el que las tercas encuestas no la saquen del tercer lugar a sólo dos semanas de la elección presidencial. Pero ni los traspiés de su campaña, las plazas semivacías o el caos en la organización parecen alterar esa sonrisa tan suya, tan siempre presente, tan tatuada en su rostro.

Ella se mantiene tranquila, siempre, con ese gesto suyo tan estudiado, tan mecánico. Como ahora. Ni la tensión que se vive a bordo del avión que la lleva de Tampico a Poza Rica la tarde de este viernes 15 de junio parece sacarla de sus casillas.

No es para menos. Apenas despegó, la aeronave se convirtió en un baño sauna. Los 47 pasajeros que la acompañan, entre su equipo y reporteros, sudan, se miran unos a otros desesperados y buscan algo con que ahuyentar el aire hirviente que expulsan a presión las ventilas.

Los rostros y la ropa se han empapado. Los pasajeros intercambian miradas angustiadas; respiran agitados. ¿Qué sucede? ¿Por qué ese calor asfixiante? Ni una explicación. De súbito, el avión comienza a ascender tan rápido como los grados centígrados en su interior.

Por las ventanillas se puede ver el Golfo de México como una promesa de frescura tan distante como imposible. No hay salida. Están encerrados en ese avión y faltan 45 minutos para el aterrizaje. El aire caliente sale con más presión aún. Los peores recuerdos se atropellan: la historia negra del PAN y las aeronaves, los “accidentes” en los que murieron Juan Camilo Mouriño y Francisco Blake Mora, los secretarios de Gobernación.

Algo suma al miedo el hecho de que el avión acaba de despegar de Tamaulipas, el estado donde Los Zetas son más fuertes que el gobierno. ¿Es una falla mecánica o qué ocurre?

La candidata del PAN viaja en primera fila, junto a su hija Celia María, en el asiento pegado a la ventanilla del ala derecha. Se levanta y hace un movimiento histriónico, calculado: da media vuelta para que todos la vean y al tiempo que abre un abanico de encaje blanco, despliega su sonrisa.

—¡Ayyy, qué calor! —suelta con su voz ligeramente ronca que pretende ser indiferente.

Ríe y agita su abanico, como si disfrutara la situación a pesar de las miradas angustiadas del resto de los viajeros. Su cabello cobrizo permanece intacto. Josefina apenas suda. Unas escasas gotas, pequeñísimas y brillantes, escurren por sus mejillas. Echa a caminar por el pasillo y platica con los periodistas. Intenta relajar el ambiente. Suelta una pregunta:

—¿Cómo vieron los eventos? ¿Padres, no?
Algunos reporteros responden por compromiso: “sí” o “bien”, dicen con desgano. La mayoría calla, agobiados por el calor.

Un miembro de su equipo confiesa: “Ya se encabronó La Jefa, así se pone cuando no quiere mostrar que está enojada, para distraerse… Así se pone cuando no tiene el control”. Así es Josefina, dueña de sí misma.

Por la mañana la candidata tuvo dos encuentros en la capital de Tamaulipas. Uno, masivo, con más de 5 mil personas. El segundo con apenas 600 asistentes, cerrado, en un hotel. Ahora va a Veracruz, donde hará campaña hasta el sábado. El domingo rematará en el Estado de México.

Son los últimos jalones del intento por llegar a Los Pinos, el último tramo de esa carrera que comenzó el primer minuto del30 de marzo. En los tres estados a los que llega esta gira manda  el PRI: aquí el PRI es el gobierno, la historia, la economía.

* * *

“¡Que Dios te bendiga! ¡Que Dios te dé fuerza!”, grita un grupo de mujeres. A Josefina la colman de bendiciones en el aeropuerto de Tampico. Es la mañana del viernes, faltan horas para el incidente del avión. Reparte besos y nunca dice no a una foto. Abraza y deja que la abracen. En la calle aborda una camioneta escoltada por dos patrullas de la Policía Federal. Es la guardia fija que la acompaña y, en esta ocasión, la candidata está en territorio de Los Zetas.

“¡Mucha fuerza, Josefina!”. La señora Zayde es la más emotiva. Ella y su esposo han ido a recibirla. Son militantes activos del PAN y creen en la lucha del gobierno federal contra el narco. A él, cuenta, le mataron a un hijo en Nuevo León.

—¿Tampico está mejor?
—No, pero estamos luchando, y al menos se combate el crimen —se consuela Zayde.

—¿Qué le hace falta a Josefina para ganar?
—Un poco más de carácter, más decisión… Y que Dios le dé fe, mucha fe para ganar.

Con fe o no, Josefina está determinada a dar el último estirón en la campaña. Basta leer el best-seller que publicó en 1999: Dios mío, hazme viuda, por favor, para comprender su confianza. El subtítulo la define: “El desafío de ser tú misma”.

Así llega ante sus miles de simpatizantes tamaulipecos. Ella, bajita y menuda, les asegura que el PAN retendrá la Presidencia. Se ve pequeña en el escenario, pero sabe cómo desenvolverse: en el templete se para firmemente, segura en sus tacones bajos. Habla y crece. La gente le aplaude, le echa porras. El público es suyo desde el inicio, pero busca reconvencerlos de su capacidad y presume que ha sido la primera mujer en muchas posiciones públicas. Lo hace con el tono de joven aplicada que, cuentan, fue en la vocacional y en la Universidad Iberoamericana, donde estudió economía.

Desde las gradas una cascada de gritos y elogios cae sobre ella. “¡Mi gallo es gallina y se llama Josefina!”, le gritan a coro y ella se jacta: “La gallina es la de los huevos…”.

Toma con fuerza el micrófono, su rostro se tensa y reta con voz grave: “El crimen organizado mandó mensajes de que no somos bienvenidos y qué bueno que no lo somos, porque vamos a sacar al crimen organizado de Tamaulipas, qué pena sería que no se preocuparan por mi presencia”.

—¿Es cierto que recibieron amenazas para que no vinieran?
—No sé, por nosotros pasaron en camiones. Pero no somos acarreados, somos militantes del PAN —comenta Carmen Olvera.

—¿De dónde son?
—De aquí, de afuera de Tampico.

—¿Cómo ve a Josefina?
—Bien, va a ser presidenta. Nosotros creemos en ella.

* * *

Josefina sabe prender a su público. Como antigua conferencista motivacional, usa los silencios para conmover y sabe cómo modular la voz. La segunda y última escala de la panista en Tampico es una reunión con representantes del sector empresarial. Habla ante 600 personas, la mayoría mujeres. El salón es pequeño y permite intimar.

Comienza con un tono ligero, con anécdotas caseras. Y destaca, siempre lo hace, a la madre: “Es la primera en levantarse y la última en ir a la cama”. La gente asiente y ríe de sus chistes sobre los dilemas de ser esposa: “Entonces llega el domingo y el marido nos lleva a ver Terminator 53”. La broma empezó con el número 30, pero la ha repetido tanto que el número de la saga fílmica de James Cameron sigue creciendo. Josefina tiene al público en la bolsa y su discurso transita de lo leve hacia lo oscuro.

En Tampico, la violencia es una herida abierta. Josefina lo sabe. Habla del narcotráfico y sus efectos, pero no dedica ni una palabra a los 60 mil muertos que las autoridades han registrado desde que Felipe Calderón lanzó al ejército a las calles al poco tiempo de tomar el poder, en 2006.

“Hay quienes dicen que pactar con el crimen es el camino para reducir la violencia. Mienten. Tamaulipas es tal vez el ejemplo más vivo de esto. Aquí hubo gobernadores como uno muy claro…”.

La gente la interrumpe con el grito de “¡tres, tres!”, aludiendo a que ese es el número de tres ex gobernadores del PRI presuntamente ligados al crimen organizado. Tomás Yarrington es el caso más reciente. Lo investigan en Estados Unidos por lavar dinero de y dar protección a grupos de narcotraficantes.

Los asistentes la rodean. Le aplauden. La candidata tiene un aire de predicadora y en un solo movimiento, estira su mano izquierda y muestra a todos su palma: trae una cruz azul pintada. Es el símbolo para votar por ella. El momento climático de su actuación. Todos la imitan y le corresponden mostrándole las palmas de sus manos. Llevan la misma figura. De la primera a la última fila, se repite el gesto. Ella mantiene su palma abierta y gira de un lado a otro para que nadie deje de verla. La escena recuerda por momentos a una misa.

Y así es, todos comulgan con Josefina.

* * *

La mañana del sábado 16 de junio el equipo de Josefina se ha programado para operar con precisión en Tantoyuca, Veracruz. La comunidad es un bastión panista. En 2000 y 2006, Fox y Calderón abarrotaron la plaza y Josefina no quiere ser la excepción. La noche anterior estuvo en Poza Rica. Más de 5 mil personas llegaron a la Plaza Reforma, pero Tantoyuca es la apuesta de la gira. Para organizar el evento masivo, el equipo de la candidata se ha respaldado en el candidato a senador Fernando Yunes, hijo del polémico ex aspirante panista al gobierno estatal, Miguel Ángel Yunes, quien domina la plaza y es asediado por las jóvenes.

En el centro de la comunidad, cientos de personas se han dado cita. Han llegado desde antes de las nueve de la mañana con la promesa de que Josefina llegará a las 11 horas. Una banda sube al templete y toca melodías populares. Algunos bailan, otros corean. Empieza la operación: camisas, sombreros, banderines y globos son repartidos al por mayor. La gente se emociona, ríe y se avienta para ganar los obsequios.

El pasillo formado por las bardas metálicas es un largo aparador de viejas prácticas políticas. Los brigadistas del PAN juegan con ellos y ríen. Hacen como que van a lanzar una playera o un sombrero, pero no lo sueltan. A diferencia de los empresarios que un día antes mostraron, emocionados por el discurso de Josefina, sus palmas marcadas, en Tantoyuca las manos estiradas y con la misma cruz azul son, en el fondo, el gesto de una comunidad necesitada. Una expresión de pobreza convertida en capital político.

—Déme un sombrero.
—¿Se lo va a poner?

—No. Pero déme el sombrero.
–Sólo si se lo pone.

—No me lo voy a poner, le voy a dar mi credencial.

Los brigadistas del PAN se miran entre sí, inquietos. Ven de reojo a los reporteros que observan la escena.

—No le estoy pidiendo su IFE —dice una joven panista.
—Pero yo se la voy a dar.

El hombre toma su cartera desgastada, con el cuero negro raspado, y busca entre los compartimentos. Saca una credencial y la pone frente a su rostro: es su credencial de militante del PAN. Se ríe con descaro.

—No me deberían pedir que me ponga el sombrero. Somos panistas, no acarreados.

Cuando el sombrero ya se encuentra en sus manos, da media vuelta y se va. La brigadista suspira aliviada. A unos pasos de ahí, espera don Rafael Catalino de la Cruz. También luce la cruz azul de Josefina en la mano y quiere un sombrero. “Los del PRI no comparten nada, se quedan todo. En cambio, con el PAN hemos tenido apoyos: Oportunidades, Piso Firme y otros para el campo. Nos ha ido bien con los panistas. Vine con Fox y con Calderón, y ahora por ella”, cuenta.

Son las 11:37 de la mañana y por las bocinas se anuncia que Josefina está en la comunidad. La gente se emociona, no importa el retraso. Una mujer se queja: “Ya son las doce y ni una pinche playera tengo”. Pasado el mediodía, la candidata aparece.

La forma ordinaria de llegar a Tantoyuca es un camino de dos horas y media en carretera. Pero ella ha llegado en helicóptero. Va con Gustavo Madero, líder nacional del PAN, quien no deja de tomarle fotos con su iPhone para subirlas a su cuenta de Twitter. Pocas veces la ha acompañado y Josefina casi siempre aparece sola.

La plaza de Tantoyuca revienta. Josefina sonríe satisfecha. Lleva un vestido negro con trazos blancos, el mismo que lució el jueves anterior en una reunión con jóvenes panistas en el DF. Avanza sobre las calles Igualdad e Independencia, reparte saludos.

Comienza a oírse un grito que remite al año 2000: “¡Sí se puede, sí se puede!”. Es el lema que marcó el foxismo y se convirtió en su grito de batalla para llegar a la Presidencia. Pero Josefina no dedica en su discurso ni una mención a Fox, el hombre que sacó al PRI de Los Pinos en 2000 y que hoy, 12 años después, llama a votar por él  para regresarlo a Los Pinos. La candidata halaga, en cambio, a Felipe Calderón y cita a Manuel Clouhtier, Maquío, uno de los líderes históricos del panismo.

La campaña de Josefina ha evolucionado a la inversa. Al inicio, al ganar la candidatura a Ernesto Cordero y Santiago Creel, aseguró que no usaría el género como estrategia, pero a mitad de campaña lanzó el lema “La mujer tiene palabra”. Eso a nadie debería sorprender, pues desde la última línea de su bestseller, Josefina marcó su discurso: “¡Qué suerte de ser mujer!”.

Por ahora, su fuerte es un chiste sobre el encanto femenino: ha llamado a las mujeres a que voten por ella y les pide que si sus maridos no lo hacen, no tengan intimidad con ellos durante un mes. Pero Josefina, al fin panista, no dice sexo o coito. La candidata pronuncia, pudorosa, “cuchi cuchi”. La gente se ríe del término. Es el chiste de moda. Como quien llama “cositas” al pene y la vagina. Aun en la efervescencia de la campaña, cuida su imagen pudorosa. Días después trataría de explicar que el “cuchi cuchi” son las caricias y los apapachos maternales.

* * *

La campaña de Josefina ha estado plagada de errores. El momento más desastroso fue su toma de protesta en el Estadio Azul, que se vació durante su discurso. Más allá de la logística, algunos panistas atribuyen la falta de cohesión a los conflictos internos del PAN. Sus operadores en el DF platican bajo condición de anonimato. Todavía no es momento de hablar, dicen. Ahora es momento de sumar, de dar el último jalón para cerrar la campaña.

De inicio, admiten que Josefina llegó desgastada a la campaña por la elección interna. Lamentan haber hecho una elección interna: creen que fue un ejercicio democrático, están satisfechos de que el PAN haya sido el único partido que lo hizo, aunque eso los desgastó y los dividió.

Otros piensan que Roberto Gil Zuarth, coordinador de campaña de Vázquez Mota, no logró convocar a todas las corrientes del PAN. Luego vinieron los conflictos por las candidaturas en Chihuahua, Nuevo León, o las impugnaciones en el DF que, dicen, han abonado a que el partido caiga al tercer sitio.

Josefina quedó atrapada en esa grilla, mientras PRI y PRD cazaban los votos. “Hasta junio entramos en una etapa de cohesión, nos integramos todos. Con la suma de Max Cortázar y de Juan Ignacio Zavala, gente cercana al Presidente, se concretó el trabajo en equipo. No sabemos si nos alcanzará. Hay expectativa, falta certeza”, comenta uno de sus operadores en el DF.

Esas fallas han pegado en la preferencia por Josefina. Para no quedar rezagada, ella argumenta cada que puede que sus contrincantes, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, representan dos rostros del mismo priismo: el llamado “nuevo PRI” y el de antaño.

Ella, en cambio, se dice el futuro y la estabilidad económica. Pero Manuel Clouthier, el diputado federal rebelde que dejó al PAN en desacuerdo con el rumbo que tomó el partido, y cuyo padre, Maquío, fue candidato presidencial panista en 1988, la cuestiona: “Josefina Vázquez Mota advirtiendo supuesto peligro en retorno del PRI es un mal chiste, porque para que algo regrese se tuvo que haber ido y no fue el caso”.

Para su cierre de campaña la candidata busca jugarse todo: el miércoles 27 de junio planea llenar el Estadio Omnilife, de Jalisco, casa del equipo de futbol Guadalajara, donde caben más de 37 mil personas.

¿Podrá borrar el fiasco del Estadio Azul y remontar con ese evento las preferencias? Será esa, quizá, la última oportunidad de Josefina.

* * *

El domingo 16 de junio Vázquez Mota coincidió con Peña Nieto en el Estado de México, la tierra natal del candidato priista. Justo en el Día del Padre. Empezó la mañana en un evento en Tecámac, en los límites con Hidalgo.

Josefina se lanzó contra el ex gobernador mexiquense: “Yo sí les voy a cumplir, yo no firmo ante notario público, no porque no crea en los notarios, sino porque las mujeres tenemos palabra”. La candidata no baja la guardia desde el segundo debate presidencial, realizado el 10 de junio. Los analistas destacaron su posición, pero otros vieron en esa actitud peleonera una conducta de quien va en tercer lugar.

Aunque Josefina usa el lema de campaña “Diferente”, sus mítines no son tan distintos a los del PRI o PRD: en el Parque de los Remedios, en Naucalpan, imitadores de Juan Gabriel y Selena animan a los asistentes. También se obsequian playeras y banderines. Nada diferente a la tradición política.

Pero algo pasa en los mítines del PAN que no cuajan. No hay la pasión desbordada ni la creatividad de las concentraciones del PRD o del PRI. El desgaste también es notorio: Josefina repite sus discursos. Los reporteros que la siguen a veces ya ni graban sus palabras.

En Atizapán cae un aguacero. Son los estragos del huracán Carlota en el centro del país. No llega la gente esperada y Josefina insiste en ver lo positivo: la lluvia es una buena señal, es un signo de abundancia, de abundancia de votos. Hacia el final del mitin, la candidata sorprende. Acerca el micrófono y comienza a entonar: “¡El que no brinque es Peña!”. La gente la sigue. Saltan y corean la frase.

Ella se emociona y salta con más energía. Es el último jalón. Ese mismo día, Peña Nieto abarrota Atlacomulco y Ecatepec.

* * *

Cuando la candidata ha vuelto a su asiento del avión, la tarde de aquel viernes, aparece una azafata con la promesa de que el aire acondicionado se restablecerá en breve. Se ve preocupada. Las miradas del equipo de Josefina la condenan. Pasan uno, dos, tres minutos y el calor sigue. De pronto el infierno acaba y el aire fresco circula.

Por el altavoz el piloto ofrece disculpas y, por fin, una explicación: el cierre de una válvula falló al despegar y el aire hirviente del motor, en vez de ser expulsado, entró al avión, así que la única forma de resolverlo era alcanzar la altura máxima de vuelo.

Son las seis de la tarde cuando el avión aterriza en Poza Rica. Ya en piso veracruzano y menos tensa, Josefina confiesa: “Nunca me había pasado algo así”.

Se ve relajada. Ondea delicadamente la mano para saludar a la comitiva que la aguarda. El viento mece su cabello y sus ropas levemente holgadas. Con el avión a sus espaldas, la escena se parece a aquellas en las que la estrella de cine aterriza y la prensa y los fanáticos aguardan.

Y otra vez Josefina presume su sonrisa. Nunca deja de hacerlo. Ni la falla técnica del avión ni las encuestas que apuntan hacia el regreso del PRI a Los Pinos después de 12 años de panismo, parecen borrar esa sonrisa tan precisa y fría. Una de esas sonrisas que ven pasar victorias, pero que se resisten a la derrota.

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Comentarios (16)

  • Marcela Leal

    La señora Vazquez Mota termina su carrera política de la peor manera, hundida y abandonada por su partido y en consecuencia dejando al PAN sin la presidencia, no se de quien fue el error, si de la dirigencia por postularla a sabiendas que no pasaría del tercer lugar o de ella misma por aferrarse a la candidatura en detrimento de las posibilidades de su partido por proponer a un candidato que les garantizaría por lo menos el segundo lugar. Sin duda todo esto es consecuencia de las malas administraciones de Acción Nazional en la presidencia y el costo que hemso pagado como méxicanos a consecuencia de tener gobiernos y gobernantes improvisados

  • luis nazario

    excelente resumen de la campaña de JVM, una campaña que se ha basado en el error y en los desatinos de JVM, un coordinador de campaña que deja mucho que desear, asi como un discurso enfocado a las mujeres pero que no las convence. Es necesario que JVM rece todos los días que restan a las elecciones para ver si un poder divino le hace el favorsito

  • Mich Roldan

    ¿Será verdad? ¡Ay, ya! ¡Qué bueno que ya estamos en veda política porque todo lo que la Chepina dice me da risa! ¡No!, pensándolo bien, la voy a extrañar ahora que pierda y que ya no escuchemos sus metidas de pata; frases tan emblemáticas como que “fortalecerá el lavado de dinero” y cosas así, de ésas, que sólo ella ha logrado consagrar en el imaginario colectivo.

  • America

    Josefina Vazquez Mota da a notar cuando se ríe su desesperación, sabe que se encuentra en una situación muy desesperante al no poder subir en las encuestas, supuestamente era el momento de volverse a levantar, era el momento de encontrar el impulso que le faltaba a su campaña, pero no lo ha logrado, sigue luchado para conseguir votos pero ya no se encuentra en sus manos, el voto les pertenece a otros y no al PAN.

  • Julio

    La peor campaña que se pudo ver este año fue la de Josefina Vázquez Mota, llena de ataques, descalificaciones y encono, nunca propuso, nunca hizo llamados a la unidad, nunca demostró una verdadera capacidad de una gran política, la gente ya no confía en el PAN y eso se reflejó en el nulo apoyo a su candidata.

  • Elmon

    Esa sonrisa de Josefina pronto cambiará a una de tristeza y la cara de felicidad le llegará a los mexicanos. Ya cuando te vayas le das las gracias a Gil Zuarth por su “excelente” trabajo en tu campaña, Josefina, una campaña basada en la guerra sucia y los ataques sin argumentos.

  • Suepred

    ¿De qué se reirá Josefina? ¿De qué nunca dio respuesta sobre los desvíos que hizo en la SEDESOL? ¿Qué nunca dio la cara por el fraude de enciclomedia en la SEP? ¿de qué pedía el voto de los jóvenes pero nunca hizo nada por ellos cuando estaba en la cámara de diputados? ¿De qué nunca condenó a Horcasitas y que al contrario lo tuvo en su equipo de campaña? ¿De todo eso será la sonrisa de Chepina? Es la sonrisa de la impunidad

  • Berenice Alcalá

    No es posible que Josefina siga utilizando mentiras para mentir a la gente, ahora hasta recurre al photoshop para hacer creer que sus mitines están llenos cuando en verdad cualquier persona que sepa lo mínimo en programas de edición nos podemos dar cuenta que todas las imágenes que han salido en las últimas dos semanas de los cierres de campaña de Josefina han sido vilmente alteradas; ojalá que por todo ello Josefina realmente haya iniciado su gira del adiós porque México no quiere y no merece una persona como ella en la presidencia

  • Rocio

    Lo peor de todo es que se atreve a despedirse con una sonrisa. ¿Llevar a Calderón a la PGR? Gracias,pero con sus más de 60 mil muertos los mexicanos ya tenemos. ¿Un mes sin el vulgar “cuchi cuchi” si no votan por ella? Prefiero un mes sin eso a tener que aguantar otro sexenio a los panistas. La mejor manera de cerrar con broche de oro hubiera sido que Calderón negara a la candidata y su ofrecimiento de ir a la PGR.

  • Fabián

    La sonrisa de JVM fue de dientes para afuera ya que en su último discurso se vio opacado por su intención de poner a Calderón como procurador si ella gana la presidencia, esto le costará miles de votos en contra, ya que los ciudadanos nos enfrentamos al mal gobierno panista y a la crisis que dejó su mal desempeño, es por ello que JVM se entierra, con la idea de que hizo un excelente papel en campaña y los mexicanos creemos lo contrario, suerte para la próxima Chepina, no le pagarás el favor de ponerte como candidata a la presidencia a Calderón.

  • Jose Juan

    La comunicación no verbal que JVM expresa con su sonrisa denota una desesperación, sabe que se encuentra en una situación muy delicada pues su campaña fue todo un desastre, ni con el cambio de timón, ni con los motes que se adjudico logro mejorar en la percepción de la gente; su falta de personalidad y el pésimo resultado de las administraciones panistas son las razones por las cuales la gente no votara por ella.

  • Paula Ramírez

    Hay una idea en el contenido de éste buen articulo que en términos de crónica deja ver que, o resume, mejor dicho, la estrategia que de forma inconsciente JVM asumió para el desarrollo de su campaña… o quizás fue una estrategia plenamente consciente… lo que no sería de preocupación a menos que no hubiera sido el único elemento por el que hubiesen apostado, como es que lo hicieron… el de venderse como la mejor opción ante la llegada al poder de sus adversarios, es decir, el principal argumento panista fue la repetición de que ellos representaban una mejor opción que los otros partidos, el problema fue que no se preocuparon por explicar los cómos y que esa fue una idea a la que dedicaron demasiados esfuerzos… Hoy los resultados agrupan todo el mal desempeño panista, en efecto, ingobernabilidad, ineficacia de su estrtegia militarista, ademas de la fallida presentación rimbombante de ¡presuntos culpables! a quienes la ciudadanía pierde la pista una vez que apaga el televisor… éste y muchos otros factores explican otro tipo de bochornos que padece no sólo JVM, si no toda la militancia panista… la que vera a su partido fracasar el próximo domingo.

  • jaz

    Los milagros existen pero no para ganar las elecciones, que bueno que JVM siga sonriendo, ojalá conserve la sonrisa tras conocer los resultados del próximo 1 de julio, de antemano sabemos que ella no será la ganadora, así que ojalá no termine llorando tras su derrota.

  • Santiago

    La campaña de Josefina lucio muy descolorida. Únicamente después del segundo debate es que se pudo visualizar pequeñas intenciones de remontar los puntos perdidos, sin embargo, creo que ya no pudo alcanzar a su competidor mas cercano. La ultima eclaracion de Josefina en su evento de cierre viene a ser la cereza del pastel ya que no hay ninguna razón posible para hacer esa aseveración, al contrario creo que la ultima declaración de Josefina es muy poco afortunada y puede acostarle muchos mas votos de los que perdió a lo largo de su campaña.

  • Daniela

    Por supuesto que es la sonrisa del adiós. Después de proponer a Felipe Calderón como procurador general de la República no le queda más que despedirse de la poca probabilidad que tenía de ganar la Presidencia del país. ¿Ocurrencia de último momento para llamar la atención? Eso no se sabe, lo que sí se sabe es que la Señora firmó su Adiós tras dicha propuesta.

  • Meztli Moreno

    Por fin, el PAN se va de los pinos y no regresara. México necesita un cambio mas no un cambio por medio de una Guerra tonta donde los únicos perjudicados somo nosotros. En verdad me da mucho gusto ver que la campaña de esta candidata nunca tuvo éxito y desde un principio ya estaba destinada al fracaso.

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