La extraña muerte de un superespía inglés

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La extraña muerte de un superespía inglés

La muerte de Gareth Williams ha sacudido al mundo del espionaje británico. De 31 años, este genio matemático era una estrella en ascenso dentro del supersecreto mundo del contraterrorismo inglés. Su bizarro deceso, ocurrido en agosto de 2010, dio lugar a diversas teorías: desde que fue víctima de un complot por parte de expertos en las “artes oscuras” de la inteligencia, hasta que murió como desenlace inesperado de ciertas prácticas sexuales a las que habría sido aficionado. Su cadáver fue descubierto desnudo, en posición fetal, con los brazos cruzados sobre el pecho, dentro de una bolsa deportiva cerrada con candado desde afuera.

Por John Burns  / The New York Times

Londres.- Inglaterra, la sede del MI6, la agencia de espionaje que inspiró la saga de James Bond y la multimillonaria franquicia fílmica, ha batallado estas semanas con uno de los más extraños misterios de espías en generaciones, uno que ya es conocido popularmente como el caso del espía en la bolsa.

Una investigación que tiene lugar justo frente al cuartel central del MI6, apenas cruzando el río Támesis, ha revelado detalles de la extraña y bizarra muerte, ocurrida en agosto de 2010, de Gareth Williams, una ascendente estrella en el supersecreto mundo del contraterrorismo. De 31 años de edad, Williams fue encontrado en posición fetal, con los brazos cruzados sobre su pecho, encerrado con candado dentro de una bolsa deportiva en medio de una tina vacía, en el baño del departamento que el gobierno le asignó en el lujoso barrio londinense de Pimlico.

Desnudo por completo, su cuerpo llevaba al menos una semana dentro de la bolsa antes de ser descubierto, tan descompuesto que la policía y los patólogos han sido incapaces de determinar si fue asesinado como parte de lo que el abogado de su familia considera un complot ejecutado por otros expertos en las “artes oscuras” del espionaje.

Esa teoría ha jugado un papel relevante en momentos en que Williams es presentado alternadamente como la víctima de un asesino del sevicio secreto ruso, de extremistas asociados a Al Qaeda, o de una multitud de otros potenciales asesinos que trabajan en el lodoso mundo del espionaje, quienes lo habrían asesinado con cianuro de potasio o con una sobredosis de un poderoso sedante, el GHB, una teoría que los patólogos no pudieron comprobar debido al avanzado estado de descomposición del cuerpo.

Aunque la policía y el MI6 se han rehusado a descartar esas teorías, sugieren una más probable y mundana explicación: Garret Williams llevaba una doble vida secreta: como agente del MI6 y como un hombre fascinado por ciertas “fantasías” sexuales.

Según esta hipótesis, Williams murió durante un juego sexual que tuvo un mal desenlace y en el que probablemente participó alguien más que huyó de la escena. Uno de los escasos hallazgos forenses son los trazos de ADN encontrados en el cierre de la bolsa y el candado; no pertenecen a Williams, pero son tan microscópicos que impiden identificar a alguien en particular.

La teoría de que fue un accidente con connotaciones sexuales se ha fortalecido gracias a la evidencia de que Williams, un soltero sin relaciones afectivas conocidas, era asiduo a shows travesti y visitaba sitios de internet dedicados al bondage y a la “claustrofilia”, una práctica que proporciona satisfacción sexual a quien es confinado en espacios cerrados.

Los investigadores también descubrieron en los armarios algo inusual: tenía más de 30 mil dólares en vestuario femenino de alto diseño, incluyendo zapatos Christian Louboutin y vestidos Christian Dior. Muchas de las prendas estaban sin estrenar, pero algunos de los 26 pares de zapatos habían sido usados; y se halló una peluca de mujer de color naranja encima de una silla, junto con un par de calzoncillos de hombre recién planchados, en una escasamente amueblada pero ordenada recámara.

En una reciente conferencia de prensa, las autoridades mostraron un video en el que un par de hombres contratados por la policía —un experto en yoga y un ex militar entrenado en técnicas de escape, ambos de aproximadamente la misma talla y peso que Williams, un hombre musculoso y atlético de 1.85 metros de estatura— tratan de replicar lo que el espía tendría que haber hecho para encerrarse con candado en la bolsa desde el interior de la misma.

Los expertos usaron una bolsa de tamaño extra grande marca North Pole y una tina de las mismas características que tenía la que había en el departamento, y se contorsionaron —más de 100 ocasiones en el caso de uno y 300 en el otro— sin conseguir la hazaña.

Los investigadores concluyeron que alguien más tuvo que haber ayudado a Williams a cerrar la bolsa y colocar el candado. La policía ha comentado que no puede descartar que Williams estuviera muerto antes de ser colocado en la bolsa o que la bolsa, conteniendo el cuerpo, fue colocada en la tina. No se han detectado huellas dactilares u otros rastros que hubiesen quedado si Williams se hubiese metido en la bolsa mientras se colocaba en la tina de baño.

Las preocupaciones en torno a la seguridad nacional han sido un factor que ha contribuido a que la investigación se demore más de 20 meses.

Williams, un genio matemático graduado en Cambridge y oriundo de las montañas del norte de Gales, estaba trabajando en lo que sus superiores han descrito como el uso práctico de las nuevas tecnologías en el campo de la vigilancia electrónica.

Los testimonios de los policías que lo encontraron señalan que su cuerpo, boca arriba, mostraba tranquilidad, “muy calmado”, sin heridas en sus uñas o dedos y sin “signos de estrés o miedo”. Pero los hombres que trataron de encerrarse a sí mismos en las bolsas, y los propios patólogos, han dicho que Williams se habría sofocado y asfixiado en un plazo máximo de 30 minutos debido a que en ese tiempo la temperatura aumenta 20 grados centígrados y se produce una acumulación letal de dióxido de carbono.

Los miembros de la familia de Williams, incluidos sus padres y una hermana, solicitaron infructuosamente al forense que no permitiera que el video con la recreación de los hechos fuera exhibido en la Corte, pero alguien lo subió inmediatamente a internet una vez que la audiencia concluyó.

Las sesiones se han suspendido cuando los parientes de Williams han roto en llanto o se han sentido mal. En otra ocasión se detuvieron cuando un alto oficial del MI6 testificó anónimamente, detrás de una pantalla, que el supervisor de Williams no había sido sancionado a pesar de que éste no reportó que el joven espía, normalmente muy puntilloso, no se había presentado a trabajar por más de una semana.

El MI6 y las otras agencias de espionaje en Gran Bretaña, incluido el llamado Government Communications Headquarters, el poderoso y parcialmente financiado por Estados Unidos centro de inteligencia electrónico, de donde Williams fue transferido al MI6, no son extrañas a escándalos que involucran las vidas sexuales de sus más grandes talentos.

Alan M. Turing, el matemático al que muchos consideran el padre de las ciencias modernas de la computación, y quien se hizo famoso por encabezar el grupo que descifró los códigos militares de la Alemania nazi en la segunda Guerra Mundial, se suicidó en 1954 al morder una manzana cargada con una dosis de cianuro, después de ser declarado culpable del delito de homosexualidad. Incluso, los llamados espías de Cambridge, cuya notoriedad alcanzó la cima en los años cincuenta, varios de los cuales desertaron a la Unión Soviética, tuvieron relaciones homosexuales en su juventud.

Pero el MI6 ha usado el misterio que rodea la muerte de Williams para enviar el mensaje de que se han realizado esfuerzos para neutralizar potenciales chantajes derivados de la vida privada de los agentes secretos. Uno de los dos oficiales del MI6 que han testificado comentó que la agencia sabía acerca de las predilecciones sexuales de Williams, incluidas sus visitas a sitios de internet de bondage, su interés en las actuaciones de trasvestis y su colección de ropa de mujer, pero se juzgó que eso no representaba problema alguno para su  vida profesional, en la que él había destacado como un agente de “clase mundial”.

Otros oficiales del MI6 han comentado que el trabajo de Williams implicaba contactos cercanos con agencias de espionaje estadunidenses.

El oficial del MI6, identificado en la Corte como SIS F —por “Secret Intelligence Service”, el nombre formal del MI6, y “Female” (mujer)— dijo que la vida sexual de los agentes es ahora de su incumbencia. “No hay un patrón establecido de lo que su estilo de vida debería ser. Las personas tienen formas de vida y preferencias sexuales y sus elecciones son perfectamente legítimas”.

Pero también comentó que Williams había usado la computadora del MI6 para hacer “un pequeño número” de búsquedas ilícitas en la base de datos de la agencia de inteligencia, mismas que no detalló, que lo podrían haber hecho vulnerable al chantaje de espías extranjeros.

Y aunque la agencia cree que no existe conexión entre su trabajo como espía y su muerte, no puede ser descartada.

Otra clave para tratar de entender el estado de ánimo de Williams al momento de su muerte la proporcionó un recorte del periódico The Observer encontrado en su departamento.

Fechado el día anterior a su última búsqueda en internet, el texto se enfocaba en la investigación de las cosas de las que la gente se arrepentía cuando se encontraba en su lecho de muerte. Entre ellas se incluía no tener “coraje para vivir como quería” y desear que se hubiese “estado más en contacto con amigos” y haber “sido más feliz”.

© The New York Times

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