Gimme the power

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Gimme the power

Por Armando Vega Gil
@ArmandoVegaGil

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México vive desde sus más remotos recuerdos sometido a una dictadura. Esa imagen idílica que los historiadores oficiales nos pintan del mundo prehispánico como un romance entre los hombres y la naturaleza, el regocijo de la ciencia, la poesía y la belleza, no era más que la supervivencia de la inteligencia a la imposición a mazazos de una monarquía bárbara (¿prefascismo mesoamericano?) edificada sobre la guerra, el sometimiento armado, la ignorancia y el miedo (la historia se repite hoy y quieren, necesitan perpetuarla los dueños del poder), basada en una religión monstruosa bañada en licores de sangre… siempre en espera de su colapso como civilización, de sacerdotes vestidos con las pieles de guerreros enemigos desollados en vida, con ríos de cabezas rodando por las escalinatas de pirámides enormes, como el ofensivo palacio de los actuales senadores que con sus sueldos monstruosos y su doble moral, se visten con las pieles de los ciudadanos descabezados en la guerra del Estado contra el narco.

Desde entonces ha existido un tlatoani bestial que devora sin llenadero a los hombres y mujeres del pueblo, a los ciudadanos, a los encomendados, a los obreros, a los estudiantes (132 interminables estudiantes), a los periodistas comprometidos (Regina Martínez, no te olvidaremos); la historia nos machaca desde los virreyes de la Colonia hasta Santana, desde Porfirio Díaz hasta Venustiano Carranza (el asesino intelectual de Emiliano Zapata, tema que no figura en los libros de texto gratuitos, gracias), de Maximino Ávila Camacho al homicida Gustavo Díaz Ordaz y su engendro Luis Echeverría. Del PNR al PRI. Todos ellos coronados por el asesinato (desde la Guerra Sucia hasta la conveniente ejecución de Colosio durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari), el robo, la corrupción, el espionaje, la censura.

La censura.

La palabra que cala y que el Estado persigue, aplasta, acota. De El Hijo del Ahuizote a larevista de El Universal. Desde la XEW (el precio de burlarte allí de Carlos Salinas o Benedicto Bodoque es el despido) hasta Televisa. Hace meses Botellita de Jerez fue censurado por el gobierno de Enrique Peña Nieto en la capital del Estado de México, y este proyecto de tlatoani, este frankenstein del PRI atragantado en la sangre de San Salvador Atenco, pretende ser el presidente de la República para sumirnos de nuevo en un proyecto de ignorancia, tal y como pretendía (como proyecto personal vívido) Vicente Fox: de José Luis Borgues a los tres libros que nos han marcado en la vida.

Pero la palabra no se aquieta y brota por todas las grietas. Y porque la palabra tiene vida propia y es más rebelde que quien la dice, sorprende, arrebata, te agarra descuidado, rompe ventanas, abre puertas. Y al hacer una revisión de la historia reciente de México, uno puede comprobar que en el jugueteo, en la irreverencia sin brújula, el humor, en el desmadre, la palabra azota, confunde, ilumina y enceguece, desnuda y arropa.

Dame, dame, dame… todo el págüer para que te demos en la madre.

En esta perspectiva, Olallo Rubio y Molotov, en la sorprendente cinta Gimme the power, hacen una revisión del paso del silencio al grito ahogado bajo el pisoteo de las dictaduras que pretenden silenciarnos.

Es una reflexión necesaria, urgente en estos tiempos en que la amenaza del tlatoani ensangrentado puede hacer de la dictadura perfecta, una dictadura imperfecta, sostenida en las tanquetas que se pasean en este momento con toda su brutalidad por las calles de México.

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Gimme the power
México, 2012
Dir. Olallo Rubio
Con Molotov

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* Músico, cineasta y  escritor.
Fundador de  Botellita de Jerez y conductor
de Radio Cinema Paradiso en Código DF,
estación de radio por internet

 

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