Amor es… elegir bien a tu candidato

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Amor es… elegir bien a tu candidato

Por Viétnika Batres*
Twitter: @vietnika69

Haga de cuenta que se la llevan al baile. Se arregla, se perfuma y se pone sus tacones más bonitos. Pero resulta que entra al espacioso salón y en el escenario, frente a la pista, no ve a su grupo de danzón favorito, en su lugar está ¡oh, no! un candidato (mal) de un partido con el que usted no simpatiza (peor) a punto de echarse el sobado discurso de campaña (¡auxilio!). Pero usted no puede escapar. En lugar de abrazo cadencioso con su pareja, de los besos entre pieza y pieza, está en medio de una muchedumbre encabritada porque fue llevada ahí con engaños.

Al salir, toda sudada, magullada y sin su acompañante, que se perdió en la bola, piensa que en realidad sí se la llevaron al baile. Y ni torta le tocó.

***

En Chiapas, miles de personas acudieron a un concierto de un veterano cantante en la Feria Internacional Tapachula, sin sospechar que en realidad se trataba de un mitin del candidato a gobernador de PRI-PVEM-Panal, Manuel Velasco Coello (Reforma 04/06/12).

En las calles, con megáfono, se había invitado a escuchar gratis a Joan Sebastian… sin mencionar que primero habría una sorpresa. Al darse cuenta, la gente se molestó y los organizadores trataron de calmar los ánimos regalando banderines, vasos, camisetas y sombrillas mientras iniciaba el acto electoral encubierto, que encima tuvo un retraso de hora y media. Por fortuna, el candidato verde-priista habló menos de 30 minutos, apenas lo suficiente para prometer apoyos a madres solteras, adultos mayores y jóvenes estudiantes, y firmar sus compromisos express ante notario público.

Es la moda. No eso de “te lo firmo y hago como que te lo cumplo”, sino lo del acarreo de incautos, tramposo método que no es exclusivo de PRI y PVEM, también el PAN lo practica.

El pasado día del niño se instalaron varias carpas en los patios cercanos al pabellón infantil del Hospital General, en el Distrito Federal. Muchas familias esperaban bajo el sol a que comenzara un modesto festival para los menores pacientes. Nadie estaba al tanto de que se trataba de un acto de campaña de la panista Josefina Vázquez Mota (Proceso 30/04/12).

La mayoría se enteró al momento, pues debió esperar 40 minutos a que la candidata “diferente” —a saber de qué o quién— llegara. Y todavía se aventó el discurso de cajón.

Los asistentes, forzados a escucharla, cansados, la interrumpieron con una rechifla y gritos de “¡juguetes, juguetes, juguetes!”. Y cuando Josefina terminó y se metió al hospital, creyeron que era para repartir regalos, pero no: primero se puso a obsequiar ejemplares de libro infantil que, presumió, ella había escrito. Un tormento.

Pero como si le hubiera ido bien con ese público cautivo, reincidió. Días más tarde, aprovechando el Día de las Madres, se coló a un concierto de Aleks Syntek en el auditorio Telmex de Guadalajara, al que habían ido unas 4 mil mujeres (Apro 12/05/12).

Ninguna tenía conocimiento de que la aspirante panista se presentaría, cual telonera del músico, a hacer proselitismo. Tampoco, que Margarita Zavala, esposa del presidente Felipe Calderón, se comunicaría vía telefónica para felicitar a todas las madrecitas reunidas para algo totalmente diferente.

***

Les toca decidir a ustedes, (e)lectora, (e)lector, si quieren votar por candidat@s que necesitan señuelos y tretas para hacerse oír.

No dejen que los lleven al baile. Esto de votar y elegir a gobernantes y legisladores es como elegir pareja amorosa: Hay que fijarse bien para que no les den gato por liebre.

Ver más allá de su atractivo físico, obviamente.

Confiar en la intuición, preguntar cómo se han desempeñado antes, averiguar —que para eso está Google— si tienen buenas referencias o han dejado por ahí una estela de ex amantes (ciudadanos) insatisfechos. Y si es alguien que está repitiendo en un puesto, checar cómo se desempeñó, cuáles iniciativas de ley aprobó y en beneficio de quién.

Piénsenle bien. Votar no es algo trivial. Elegimos a un mal representante, un mal gobernante, y tendremos que apechugar tres, seis años.

Voten por quien crean que actuará por el bien común y no sólo en beneficio de unos cuantos.

Votar no es una obligación, pero sí es decidir, es ejercer un derecho, es asumir una responsabilidad. Votar es contribuir a un buen o mal gobierno.

Votar es decir “yo cuento”.

 

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