¿De qué se caga de risa una buena lesbiana?

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Capítulo 121

 

¿De qué se caga de risa una buena lesbiana?

Por Ana Francis Mor*
Twitter: @anafrancismor

Hace unos momentos escuché un spot  en el que Beatriz Paredes dice estar harta de bañarse a jicarazos.

Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja… ¿Alguien le cree que alguna vez se ha bañado a jicarazos? ¿Se la imaginan a ella, en una casona de, digamos, San Ángel, y mojándose a jicarazos? Jajajajajajajajajajajajajajaja…

Perdón, es que no podía sentarme a escribir porque estaba en el suelo de la casa de ustedes (se dice “gracias”) revolcándome de la risa. Pero no voy a hablar de cosas electorales sino de cabaret.

Este próximo 17 de mayo da comienzo el X Festival Internacional de Cabaret en su sede principal y originaria que es el teatro bar El Vicio en Coyoacán, en la Ciudad de México. Son 17 días de puritito cabaret no sólo en El Vicio, si no en casi 30 sedes, la mayoría gratuitas. Pero más allá del comercial, el haber realizado este festival durante los últimos 10 años nos ha llevado a Las Reinas Chulas —sus creadoras— a ciertas reflexiones sobre el hacer teatro desde lo estético, lo personal, lo social y lo político.

Y es en este terreno que… que… jajajajajajajajajajajajaja… a jicarazos, jajajajajajajajaja (perdón, pero no puedo parar de reír). ¿Y también cantará trova mientras se baña a jicarazos? Jajajajajajajajaja… jijiji… aaay…

Retomando. Decía yo que en estos 10 años, una de las reflexiones más importantes ha sido sobre la relación con el público. Si el cabaret no tiene una cantidad considerable de público, no sobrevive. No solamente por la cuestión económica, si no porque el género mismo demanda la presencia de ese otro personaje que se hace presente, opina, ríe, contesta, grita, canta. El cabaret —o teatro popular pa los cuates— no tiene ningún sentido si no posee esa relación estrechísima con el público. La sencillez de sus producciones hace que sea fácil de montar en casi cualquier escenario y su lenguaje se nutre en buena medida del boca en boca, de lo que la gente está discutiendo, comentando en ese momento y en ese lugar.

Pero ¿cuál es el obstáculo mayor del cabaret? La censura. Porque buena parte de los temas se basan en los hechos políticos de coyuntura. Lo que llama la atención es lo mucho que ha decrecido la práctica del género en el resto del país y lo mucho que ha crecido en la Ciudadde México en los últimos 10 años.

Y para no hablar del gobierno de la… jajajajajajajajajajajaja… ¿Y usará jícara de bamboo importado? Jajajajajajajaja… Yo creo que ha de andar con la trompa inflamada de tanto morderse la lengua… Jajajajajajajaja… Perdón… pero hay chistes de la realidad que superan cualquier ficción que una humilde cabaretera pueda crear.

En fin…

Decía yo que una de las cosas que me parece de llamar la atención, es que la popularidad y crecimiento del género en la Ciudad de México es directamente proporcional al crecimiento de la sociedad civil organizada. Recientemente participamos en una muestra latinoamericana de teatro de grupo en Sao Paulo, Brasil, y de las cosas que más nos preguntaron del cabaret que hacemos por acá fue respecto a la censura:

— ¿Y ustedes pueden decir eso en México?
—En el DF, sí.

La cabaretiza de los estados ha reportado que no son bienvenidos los espectáculos de crítica política. Los miedos van desde el clásico: “No quiero que me dejen de apoyar o que me quiten mi beca”, hasta el cada vez más clásico: “No quiero que me maten”.

¿Es posible una democracia sin crítica? definitivamente no. ¿Y de qué se trata una buena crítica con humor?

Pienso, por ejemplo en… en… jajajajajajajajajaja… Lo que sí está de antología es la imagen mental. Por más que trato de borrarla de mi cabeza, me imagino a Beatriz dentro de un barril de madera, echándose agüita sin que se le deshagan las trenzas… jajajajajaja. ¡Ay, voy a tener pesadillas! ¡Quítame esta imagen de la cabeza, virgencitaaaaa!

Perdón ora sí. Prometo dejar de reír ya.

Bueno, decía que es importante distinguir el humor que mata, del humor que reflexiona. El de Platanito mata.

¿Existe un humor no machista, no homófobo, no discriminador? Poco. La tradición del humor mexicano es muy machina. Pero como dicen las feministas, es una ventana de oportunidad. O, lo que es lo mismo, todo un mundo por construir.

Para más información del X Festival Internacional de Cabaret y su programación, síganos en Twitter: @festivalcabaret. O entren a nuestro sitio: www.elvicio.com.mx/cabaret/festival-cabaret

Pd: Jijijijijijiji. ¶

 

* Cabaretera
y reina chula

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Comentarios (5)

  • Edgar G. Hernández H

    Hola Ana:

    Creo que tu apreciación sobre el espectáculo teatral de Cabaret y la censura en las entidades no defeñas, puede ser muy subjetiva, pero al tiempo incontestable en tanto no cuente con datos y cifras de lo que te dicen tus cuates teatreros de la provincia.

    Y respecto a mi paisana Paredes Rangel, ¡excelente tu relato sobre las imágenes poéticas que te inspira la oriunda de Huamantla! Ella siempre se ha sentido (y le hacen creer las cagadas de sus compinches políticos) que es dueña del estado de “reses bravas y hombres mansos”, como dijera el gobernador exmarido de Silvia Pinal. Hoy, que el país aspira a un cambio histórico, sería muy loable comenzar a cuestionar estos “caciquismos políticos” como el de doña Bety, o como el de Beltrones en Sonora, o el de Fidelisimo Herrera en Veracruz, pues esos caciquismos son motivo, en parte sustantiva, de esta “censura” contra el Cabaret (que no los puteros y los “teibol”, por favor, esos sí los permiten, auspician y financian los propios dinosaurios y sus descendientes).

    Saludos de tu hetero seguidor.

    Edgar G.

  • Tina

    jajajajajja, en verdad lograste que me imaginara a Beatriz Paredes, dentro de un barril, bañandose a jicarazos (o como diría mi papá “a mentadas”)
    Debo confersar que a pesar de ser chilanga, nunca he ido a un espectáculo de Cabaret, pero hare todo lo posible por remediarlo

  • Mike

    Esta bueno, pero yo creo que ni platicando te ríes tanto, ja!

  • María Morales.

    Hola, Ana Francis. Divertida su columna, aunque intrascendente si la Paredes se baña en regadera o no. Por un momento pensé que iría hacia una crítica más profunda sobre la demagogia que usan ciertos personajes de la política (en este caso del PRI) como recurso de campaña, pero no. Se quedó en pitorreo. Más bien la columna de hoy me pareció una astuta oportunidad de promocionar el festival y está usted en todo su derecho. Por eso hago uso de mi derecho de réplica como público de cabaret:

    Tengo en mis manos la cartelera del referido Festival y LA MAYORÍA de los espectáculos NO son gratuitos. Sólo lo son aquéllos que se presentan en el Foro Itinerante ‘El Blanquito’, mismo que sólo está en tres sedes, así como los que se presentan en los FAROS y en las delegaciones, todos ellos en la periferia de la ciudad. Los demás tienen un costo que va desde los 130 a los 450 pesos.

    Dice usted que el cabaret necesita ‘una cantidad considerable de público’, si no, ‘no sobrevive’. Inteligente de su parte decir de paso que ‘no sólo en lo económico sino…’ en todo ese discurso que ya sabemos: que el público es necesario para la interacción y la retroalimentación… permítame comentar que me parece una postura más de ‘gente de teatro’ y de empresaria, que de alguien verdaderamente comprometido socialmente, y que piensa en sus shows como algo en donde el público debiera participar.

    En los últimos años, todo se ha encarecido, lo he vivido en carne propia igual que todos, sé que mantener un lugar como el Vicio no resulta sencillo, pero me parece incongruente que sigan el mismo discurso de ‘teatro popular pa los cuates’, de esa necesidad de una ‘relación estrechísima con el público’ cuando los costos de consumo son muy elevados, los shows están hechos de gente que quiere hacerse estrella más que de realmente compartir su arte con alguien que no lo pueda pagar. Perdone usted, pero muchas veces pagar un cover de 100 pesos, se triplica con el consumo –no obligatorio, lo sé, pero cabaret sin trago o botana, no es cabaret- y el regreso en taxis cuando no hay metro ni carro, sobre todo para quienes vivimos en zonas ‘alejadas de la civilización’ y tenemos hambre de escuchar nuevas propuestas, no las mismas del año pasado y de años anteriores. Dejen el ‘amiguismo’ o el ‘famosismo’, que es lo que le va a dar al traste a todo, siempre son los mismos nombres en los festivales, y no creo que sean los únicos que lo hagan. Un Festival de este tipo, además, debería ser gratuito no en su mayoría sino en su totalidad. Con ello se cautiva público que después paga los covers.

    La censura no es un problema en la actualidad en el cabaret como lo fue en tiempos de Liliana y Jesusa. Puede que vuelva a serlo –no lo invoquemos- pero no lo es. Tienen ustedes alguien trabajando en WRadio que puede hacer promoción de sus shows sin mayor problema. Además sin cierta sensación de travesura, ¿qué sería el cabaret? Dejen entonces los discursos prefabricados y replanteen qué tipo de cabaret quieren, porque yo todavía no lo entiendo. Saludos.

  • Christian Sandoval

    Hay que aclarar al leer esta columna que somos hetero… no vaya a pensar que por leerla somos gays jajajaja eso que?
    y el comentario de Beatriz Paredes no me parece para nada sin importancia, me parece un adecuado señalamiento de la falsa modestia de la aludida y de la falsedad de la gente de la cláse política que tiene el cinismo de hacerse la humilde cuando por todos lados cagan dinero (robado)

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