La captura de capos no generó más violencia, asegura Poiré

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México, 13 de junio.- El abatimiento o captura de líderes criminales no es causa sistemática de un incremento en la violencia que generan las bandas del crimen organizado, señaló Alejandro Poiré, secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional, quien al hacer un análisis de 10 casos, reconoce que solamente en tres hubo mayor violencia.

Poiré publicó en su blog de la Presidencia de la República un artículo en el que analiza el comportamiento de la violencia, con base en las estadísticas que han sido registradas en seis meses antes y seis meses después de la detención o abatimiento de los 10 líderes criminales más importantes.

En ese sentido, la violencia, basada en el número de homicidios por rivalidad delincuencial en el contexto de ejecuciones, se incrementó en tres de los diez casos, en dos disminuyó, en tres más no tuvo efecto y en dos más dejó de crecer el número de ejecutados en la zona de influencia de los líderes neutralizados.

Al entrar en el detalle que muestra el análisis de Poiré, se observa que posterior a la captura de Vicente Carrillo Leyva, apodado El Ingeniero, del cártel de Juárez, el 1 de abril de 2009, hubo “un incremento en la tendencia de homicidios”.

Mientras tanto, en los casos de las muertes de Ezequiel Cárdenas Guillén, Tony Tormenta, del cártel del Golfo, el 5 de noviembre de 2010, y de Nazario Moreno González, de La Familia, abatido el 9 de diciembre de 2010, “hay un ligero incremento en la tendencia de homicidios posterior al abatimiento”.

Por lo que hace a la captura de Teodoro García Simental, El Teo, del cártel del Pacífico, detenido el 12 de enero de 2010; de Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, capturado el 30 de agosto de 2010, y de Flavio Méndez Santiago, El Amarillo, detenido el 18 de enero de 2011, en esos tres casos “no hay ningún efecto discernible de la detención”.

Otros dos casos analizados son el de de Arturo Beltrán Leyva, abatido en Cuernavaca, Morelos, el pasado 16 de diciembre de 2009, y el de Ignacio Nacho Coronel Villarreal, muerto el 29 de julio de 2010, en los que se observa que “la tendencia creciente de los homicidios no se mantiene posterior al abatimiento”.

En el mismo artículo, Poiré señala que el problema de la violencia en México “creció frente a una autoridad que en el mejor de los casos se mostraba incapaz de cumplir con su obligación de aplicar la ley ante los conflictos de venganza entre criminales y sus pugnas por el control de rutas y mercados”

También rechazó tajante la afirmación de quienes sostienen que “la instrumentación de los operativos por parte de las fuerzas federales en el marco de la estrategia nacional de seguridad desata sistemáticamente la violencia”.

Aclara, además, que el análisis comparativo de estos 10 casos de criminales neutralizados “en ocasiones la violencia, incluso ha disminuido”.

(Notimex).

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