La patria imaginada.

Clionáutica

Entre 1962 y 1972 esta imagen fue la portada de los libros de texto gratuito en México. Los niños aprendían viéndola que eran parte de una patria representada por una joven morena y buenona, que acompañada del águila y la serpiente les traía los frutos del trabajo y la educación. Por cierto, este cuadro se llama “Alegoría de la Patria” y fue pintado en 1962 por Jorge González Camarena. Al parecer, la modelo del cuadro se llamaba Victoria Dornelas, una mujer de Tlaxcala que tuvo un amorío con el pintor. No creo que ahora exista una imagen de la patria mexicana, o no por lo menos como existen Marianne, John Bull o el Tio Sam. Podríamos usar como imagen a Paulina Rubio cuando se retrató cubierta con la bandera nacional, pero no me parece que nos merezcamos esa pena, junto a las otras que ya sufrimos.

No creo que en este principio de siglo sea importante para los mexicanos una imagen de la patria, o por lo menos no recuerdo que estén usando esa imagen, por ejemplo en estos festejos del Bicentenario. Pero para nuestros antepasados que vivieron durante el siglo XIX, la imagen de la Patria era fundamental, puesto que personificaba todos los anhelos (y lamentos) por los que pasaron durante su vida.

Tan sólo hay que recordar las estrofas del himno nacional, para darnos cuenta de que es un canto a la patria, en la que le mencionan su pasado y le prometen un futuro esplendoroso. Sobre este tema es el artículo que escribió Rafael Barajas, “El Fisgón” para la serie La Construcción de México, 1810-2010, que está publicado en la revista Nexos de este mes.

Con el título La Patria dolorida. Imágenes de un periodo turbulento, 1821-1909, “El Fisgón” nos cuenta la historia de esa imagen de la patria, y cómo refleja cada uno de los momentos caóticos que vivió el país durante esa etapa.

Rafael Barajas es muy conocido por su trabajo como caricaturista, pero desde hace varios años se ha convertido en un investigador muy serio y respetado sobre la historia de la caricatura en México. Es alguien que ha vivido los problemas de hacer “monitos” sobre los políticos de este momento, y al mismo tiempo sabe cómo se las gastaban sus antepasados en el oficio.

Como nos cuenta “El Fisgón”, la imagen de la patria (personificada como una joven morena, vestida de blanco y a veces con un penacho en la cabeza), nació entre los siglos XVI y XVIII, inspirada en los dibujos de diversos autores de la época, como Cesare Ripa. Con el paso del tiempo la imagen se fue “mexicanizando”, y apareció por vez primera en un dibujo de 1808, en el que dos mujeres (la vieja y la nueva España) defienden a su rey Fernando VII.

Al triunfo de Iturbide, la imagen de la patria fue representada en periódicos, folletos, calendarios y hojas sueltas como una mujer victoriosa, la cual era rescatada de las cadenas de la opresión por su libertador y nuevo emperador. De este modo, la imagen de la patria enlazó su destino con el del país al que representaba, muchas veces mostrando los enormes problemas que vivía.

Durante las guerras civiles de 1824 a 1854, la patria aparece como una mujer contrariada, pobre y lastimera debido a las rencillas de sus hijos. En la guerra contra Estados Unidos además tiene las ropas rasgadas, señal, dice “El Fisgón” de que la habían violado.

Entre 1857 y 1867, la patria fue usada por los liberales para simbolizar su lucha contra los conservadores y los franceses. Al triunfo de Juárez, la imagen de la patria volvió a brillar augurando un futuro prometedor, pero pronto se convirtió en el trofeo de la lucha entre juaristas. Con Porfirio Díaz recuperó su esplendor, pero al terminar el Porfiriato volvió a ser representada como una mujer pobre de la que todos abusan.

Como bien señala “El Fisgón”:
“La historia de la imagen de la Patria es muy parecida a la de tantas mujeres mexicanas; está llena de escenas de abusos, desgarramientos y tragedias y, por lo tanto, encierra mucho dolor. Es la historia de una mujer hermosa, noble, estoica, generosa, luchona y llena de virtudes (“Patria. Tú vales por el río/ de las virtudes de tu mujerío”, diría López Velarde). Llena de virtudes, pero constantemente maltratada y humillada por otras naciones, por los hombres de poder y desgarrada por sus hijos. Parace la historia de una mujer sufrida y abnegada… como la de tantas mujeres arquetípicas de la literatura y el cine mexicanos. Es la madre madreada”.

“El Fisgón” ya no menciona las imágenes de la Patria posteriores a la Revolución Mexicana, pero con ver el cuadro de González Camarena de 1962, podemos darnos cuenta de su utilización política: era una imagen patriótica para un instante de nuestra historia en el que nos considerábamos una nación exitosa, moderna y democrática (entre comillas, claro está). Es la patria que el priísmo quizo construir en México, pero que a cada rato se daba de topes con la realidad hasta que ésta la destruyó.

También es una imagen en la que confluyen una idea del pasado y una esperanza del futuro. Necesitamos rescatar a la patria, una nueva imagen no nos caería mal; siempre y cuando no sea un mero discurso patriotero para el uso de los políticos del momento. Ese proyecto nacional que necesitamos bien podría simbolizarse en una mujer que, a pesar de los problemas, está dispuesta a salir adelante, en una sociedad democrática y moderna que nos merecemos, pero que sólo tendremos cuando luchemos por ella.


* Especial para emeequis.

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