Miguel Ángel Mancera ya está listo para la elección del 1 de julio. En juego está el título de jefe de gobierno del DF. Lo desafían tres mujeres: Isabel Miranda de Wallace, Beatriz Paredes y Rosario Guerra. De aquel chico solitario que pasaba sus tardes en la colonia Narvarte ya muy poco queda. Su lugar lo ha tomado este abogado al que le encanta la acción: volar helicópteros, conducir motos, jalar el gatillo de una R-15. Adrenalina pura.
Mancera ha brincado de la nada a un lugar central de la política desde un cargo francamente inusual: procurador de justicia del DF. Con buenos niveles de aceptación y de intención de voto, en su gestión enfrentó casos difíciles y cuestionados: el fallido y sangriento rescate de una empresaria y el descuido y negligencia con que entregaron a niños hoy desaparecidos al albergue Casitas del Sur.
Divorciado, con hijos, padre soltero orgulloso de ello, se alista para combatir por la que, después de la Presidencia, es considerada la joya de la corona en México: el Distrito Federal, el centro del poder político y una metrópoli que se ubica en la vanguardia mundial. Nada más.
Hojear »
























